De frente

Háztelo Mirar

Por Félix Monreal - Jueves, 2 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Ese autobús de Hazte Oír que va de la vulva al pene y del pene a la vulva sin otorgar opción de transbordo o cambio de recorrido, discurre por un itinerario insultante y va cargado con el combustible del odio. No del odio al diferente (¿qué es lo diferente en una sociedad tan diversa..?) sino del odio a quienes esta asociación ultracatólica -certificada por el Gobierno del PP como de utilidad pública- excluye del contenido del artículo 3 de sus estatutos, en los que recoge que sus fines son “la defensa y la promoción de la persona y de la familia y el valor de la vida humana”. Así que atendiendo a los objetivos agresivos que persigue esa campaña transfóbica que pretende realizar por varias ciudades del Estado, ni estas personas ni sus familias merecen defensa y promoción y ni mucho menos se hace estima alguna del valor de su vida. Todo lo contrario.

Aconsejaría a estos talibanes -y a los altos cargos de la Iglesia que les dan alas- que visionaran un excelente reportaje de producción propia que emitió Navarra Televisión con el título Yo no soy una niña, soy un niño que recoge el testimonio de menores transexuales que hablan con mucha madurez de su experiencia personal y de la respuesta que reciben de su entorno infantil y escolar;y que acerca también el impacto primero que conocer esta realidad provoca en las familias y cómo estas realizan el camino a la normalización de relaciones y de roles. Ninguno de los implicados dice que sea fácil;hablar, escuchar, entender, acompañar son las claves que subrayan los protagonistas.

Ante esto, ¿a dónde nos lleva ese autobús cargado de intolerancia? Dicen sus promotores que no hay nada ofensivo en ese mensaje que subraya que Los niños tienen pene y Las niñas tienen vulva. Por la misma lógica, podría exhibir otro cartelón que recordara que hay blancos y negros. Ese autocar, ahora inmovilizado por la Fiscalía, conduce a la discriminación, a la ocultación, a la marginación. Es todo lo contrario de la reciente campaña realizada en Navarra y la CAV, que no se construía sobre la negación sino tratando de hacer visible a la sociedad otras realidades que escapan de los estereotipos genitales. Para ayudar y no para denigrar. Para convivir y no para enfrentar.