Forjas Brun enseña a soldar en campamentos saharauis

Un equipo de la empresa de Izurdiaga acudió a los campos de Tindouf con Técnicos sin Fronteras

Viernes, 3 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Eduardo Brun y Raúl Serrano, con uno de los grupos que ha formado.

Eduardo Brun y Raúl Serrano, con uno de los grupos que ha formado. (CEDIDA)

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Eduardo Brun y Raúl Serrano, con uno de los grupos que ha formado.

izurdiaga- Un equipo de Forjas Brun, de Izurdiaga, se trasladó este pasado mes de febrero a los campamentos de refugiados saharauis de Tindouf, en Argelia, a impartir formación de soldadura y forja, en colaboración con la Asociación de Trabajadores y Técnicos sin Fronteras (ATTSF). Esta ONG con sede en Pamplona reúne a un grupo de profesionales de diferentes ramas como mecánica, electricidad, electrónica, mantenimiento de maquinaria industrial y fontanería, entre otras, para compartir su experiencia en la búsqueda de soluciones técnicas para la problemática que se presenta en los países en vías de desarrollo.

Así, Eduardo Brun, séptima generación de una familia dedicada a trabajar el hierro en su fragua de Izurdiaga, y Raúl Serrano, estuvieron durante 15 días en Raboumi, la capital administrativa de la RASD, en la base de transportes de ATTSF para la distribución de ayuda humanitaria. “Es impresionante la labor que realizan”, destaca Brun. “Se encargan de repartir todos los alimentos que llegan, en algunos casos a más de 200 kilómetros. Las carreteras son muy malas y hay muchas averías”, apunta. Así, durante 15 días enseñaron a una veintena de saharauis a soldar con electrodos, hilo y corte de plasma así como el manejo de máquinas en el taller de la base, donde se arreglan los vehículos. Asimismo, ayudaron en la construcción del equipamiento de la nave de una ONG francesa que se dedica a la distribución de agua. “Los alumnos tenían mucho interés por aprender y se mostraban muy agradecidos”, señala Brun, quien dice que volvería si se presenta la ocasión.

Y es que este soldador se muestra encantado con la experiencia que ha vivido. “Cuando estás allí no te explicas cómo se puede vivir en esas condiciones. Pese a ello, te reciben con una sonrisa y te ofrecen lo poco que tienen. Hay mucha solidaridad”, observa. - N.M.