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La gran familia del santuario animal Corazón Verde

Josetxo Sagarra y Pepa Tenorio han elegido la comarca de Sangüesa para hacer realidad su sueño: fundar un hogar para animales maltratados

M. Zozaya Elduayen - Viernes, 3 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Josetxo Sagarra y Pepa Tenorio, con un pollino, uno de los treinta animales que han acogido en Corazón Verde.

Josetxo Sagarra y Pepa Tenorio, con un pollino, uno de los treinta animales que han acogido en Corazón Verde. (MZE)

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Josetxo Sagarra y Pepa Tenorio, con un pollino, uno de los treinta animales que han acogido en Corazón Verde.

“Navarra cuenta con este espacio de rescate para los animales maltratados, un techo, comida y cariño ”

pamplona- “Aquí todo tiene una historia”, comenta Josetxo Sagarra en los primeros minutos de nuestro encuentro en un lugar de la comarca de Sangüesa, el elegido para vivir y compartir su sueño: montar un hogar para rescatar y recoger animales abandonados y/o maltratados junto a su compañera Pepa Tenorio.

Y es que esta pareja también tiene su propia historia, un relato de amor y entrega a los animales, en el caso de Pepa desde su infancia, y en el de Josetxo desde que tuvo su primer perro, “comprado en un criadero, mi primer error, con la de perros que hay para adoptar”, reflexiona.

Fue el despertar de esa conciencia de la necesidad de amparo en el mundo animal y el sentimiento que les movía en esa dirección lo que les hizo llegar a encontrarse y tomar la decisión de fundar un santuario animal, Corazón Verde, el primero de Navarra y uno de los diez existentes en España.

“Este es un sitio para salvaguardar la vida y la dignidad de los animales, después de rescatarlos del maltrato y sufrimiento cotidiano en unos casos, o bien acogerlos previa donación en otros”, explican.

Y hay más. Su filosofía se extiende a concienciar de que hay otra forma de tratarles, lejos del someterles a una vida de explotación.

Antonio, Inés, Heidi, Pedro, Ramón... son ejemplos de animales rescatados de un mundo indigno en el que vivían atados o a la intemperie y que ahora gozan de techo, comida, hogar y de su cariño, con identidad propia (llevan los nombres de quienes los han defendido) y empatizan con Josetxo y Pepa, que en tres meses han formado una gran familia con 30 animales a la que pronto van a llegar más. Cerdos, perros, corderos, burros, gallinas... se reparten en las estancias distribuidas por la casa de 400 metros cuadrados, rodeada de otros 15.000 de terreno donde se expanden en libertad. “Esto era el matadero de cerdos y ahora es un santuario animal con todo lo que el nombre conlleva de respeto”, matizan.

VOLUNTARIADO La dura apuesta, “fruto de una decisión bien meditada”, tal como recalca la pareja, tiene mucho de sacrificio y responsabilidad. Ella no abandona nunca la casa, por lo que pueda pasar. “Hay que vigilar, podría suceder en algún momento algo a uno, o entre ellos”.

Sin embargo, su libre elección no le pesa en absoluto. “Soy feliz, porque estoy cumpliendo mi sueño”, manifiesta satisfecha. Tampoco a Josetxo, que sale a diario a trabajar a Liédena, donde imparte clases y gestiona su gimnasio como técnico superior deportivo. Ambos son conscientes de que la suya es una ardua empresa para llevar a cabo en soledad. Esto tampoco es problema: el voluntariado y las redes sociales funcionan perfectamente y les acercan la ayuda requerida, tanto material como médica o alimentaria. Reciente está el mercadillo solidario que organizaron, y la pared levantada entre muchos para acomodar a los animales. A la última convocatoria de voluntariado, añaden, acudieron más de cien personas y, vía Faceebok, les llegan ofertas de lo que les puede servir. “Vamos creando espacios para los animales con su ayuda. También se puede apadrinar o amadrinar un animal por 10 euros, y contamos con supermercados que nos dan el sobrante de fruta y verdura”.

El 5 de febrero hicieron una jornada de puertas abiertas y se vieron desbordados por la presencia de personas interesadas llegadas desde Barcelona, Madrid, Logroño, Zaragoza y, naturalmente, de Navarra.

Sagarra, antes vecino de Beriáin, muy conocido por su activismo contra el maltrato animal, antitaurino, circos, etc, (acarrea con varias multas por acciones) y Pepa, con más de diez años al rescate y acogida de perros, con decisión firme y conocimientos adquiridos, son dos personas que inspiran credibilidad y confianza en su mundo, por lo que no les faltan apoyos.

Son cautos. Llegarán hasta donde puedan mejorando la calidad de vida de los animales que forman parte de su familia, a la que alimentan, acompañan, cuidan y sanan sus heridas. Son la convicción personificada de que es posible otra forma de vivir. La mutua admiración que sentían el uno por el otro ha hecho que Pepa cruce la península desde su Granada natal hasta Navarra para hacer realidad y compartir con Josetxo su proyecto de vida, el Corazón Verde.

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