Mar de fondo

Esos con boina

Por Xabi Larrañaga - Sábado, 4 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Le han vuelto a preguntar a Fernando Aramburu, autor de la afamada Patria, si tiene noticia de nacionalistas vascos que hayan comprado la novela y si esta ha llegado a los pueblos del norte. Un periodista coronel tapioca ha informado con asombro de que, amén de mostrarse en nuestros escaparates, es el producto estrella de la temporada. Quizás esperara que brillase de clandestinidad. Pues no. Al donostiarra le ha bastado escribir una obra formidable y participar en una romería publicitaria. Sobra, pues, la levadura épica.

Y sobra, claro, tanta ignorancia y extrañeza acerca de esos hipotéticos lectores locales, al parecer montaraces ajenos al ágora literaria y reticentes a encarar su pasado. De un modo paradójico, muchos de los que dicen conocernos mejor gracias a Patria no paran de alentar canosos prejuicios. Solo así se entiende su perplejidad ante el hecho de que paisanos aquí se sientan tan atraídos, indignados, entristecidos e impresionados por esa historia como se pueda sentir un salmantino. Solo así se entiende esa fijación casposamente modernoide por enfrentar a ciudades y pueblos, como si las primeras fueran feudos constitucionalistas y los segundos aldeas galas. Tal vez olvidan quién gobierna nuestras capitales.

No diré que esta sociedad despertó a tiempo, pues casi todos anduvimos tarde. Sin embargo, pensar que hoy ser abertzale supone rechazar libros incómodos o críticos, eso sí que es haberse quedado muy dormido. Sería una pena que, con semejante empeño en describir a la serpiente, se desdibujara para siempre al resto, tigres, leones, camaleones y apátridas cebras. A la mayoría del zoo, vamos.