¿Por qué en (Hu)arte?

Por Natxo Barberena - Sábado, 4 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:10h

hay que remontarse a principios de los años 80 para responder a esta pregunta. Huarte vivió su movida particular de la mano de un personaje tan peculiar como genial, un artista completo y renovador, una persona libre pensadora y con una capacidad de simpatía total. No voy a descubrir aquí la figura y el arte de Patxi Buldain, sí voy a intentar contar cómo Buldain transformó un pueblo a través del arte. Huarte en los 80 era un pequeño pueblo periférico, de no más de tres mil habitantes, con un polígono industrial creciente pero con una gran tradición agrícola. Existía en el pueblo un movimiento cultural importante con un buen puñado de grupos muy activos (teatro, dantza, música, folclore...) pero no había ascendencia artística salvo alguna alma suelta, más cerca de la artesanía y del tradicional paisajismo. En Pamplona la modernidad estaba anclada y retrasada respecto a Europa, todavía en un cierto pop, algo de collage, una abstracción del paisaje y algún buen expresionista abstracto. Empezaban a surgir artistas pero siguiendo unidos a la tradición que en un intento de renovación el avance era escaso. Y en estas regresa Buldain de su exilio en Francia, trayendo consigo toda la modernidad del París más vanguardista, con una soltura y una técnica increíbles. Buldain era un soplo de aire fresco en una ciudad anquilosada que no fue capaz de renovar los Encuentros de Pamplona y que tenía a otro genio (Jorge Oteiza) olvidado en otro pueblecito. Buldain, que se asienta en Huarte, promueve a finales de los 70 un taller de pintura y escultura. Un taller distinto, como distinto que es él, con una metodología innovadora, rompedora y terriblemente atractiva. Buldain te dejaba hacer, no había errores ni equivocaciones, todo era válido. Él te guiaba, te sacaba obra donde tú no veías, te encarrilaba para que tú la acabaras. Parece sencillo, pero no se equivoquen, no lo es, hay que tener un gran dominio de la técnica, una gran visión espacial y una gran capacidad de ver, de imaginar para sacar figuras, formas donde ni siquiera uno mismo las veía. Esto te daba una confianza y una soltura capaces de sacar de cada uno su propia personalidad, su propio lenguaje. Por el taller que conducía Buldain pasaron muchas personas, gentes venidas de Pamplona atraídas por su figura y sobre todo gentes de Huarte. Gentes de todas las edades y entre ellos un grupo de jóvenes huartearras con una gran sensibilidad, ávidos de modernidad y con grandes inquietudes sociales. Porque Huarte, como otros lugares, era un hervidero de movilizaciones sociales. Eran tiempos intensos, de grandes debates, discusiones y reivindicaciones. Y todo ello se trasladó al taller y del taller al pueblo. La gente de Huarte era testigo de cómo desde el arte se podía ser independiente, trasgresor e ir contra corrientes. Además la obra hecha en el taller salía a las salas públicas, se exponía (con un gran mural permanente en la plaza del pueblo) y lo que al principio extrañaba empezó a entrar por el ojo y se fueron acostumbrando. La gente de Huarte sin darse cuenta asumió la estética contemporánea generando un apoyo silencioso para que se creara un auténtico caldo de cultivo para que un grupo de los pertenecientes a ese taller se consolidara y más de 30 años después Huarte tenga una remesa de artistas con expresiones diferenciadas y voces propias, una auténtica Escuela de Huarte. En estos días, en el Centro Huarte se está exponiendo la Habitación Decir Hacer / Esan Ekin, donde se está poniendo en valor ese taller primigenio y a ese grupo de artistas locales que salieron de ese taller. Estos artistas no seríamos nada sin ese taller ni ese taller tendría la repercusión que tiene (y debe tener) sin este grupo de artistas. Además en Huarte hay más artistas que están creando, por lo que no es casual que en un pueblo donde el arte se ha vivido, se cree un Centro de Arte Contemporáneo y llegue a ser, por ejemplo, un referente en el mundo del grafiti. ¡Es que tenía que ser en (Hu)Arte! y con Huarte se completa un auténtico corredor del arte. ¡No se lo pierdan y disfruten del arte!