cartas al director

Merece la pena disfrazarse en carnavales . Pueblos de Tierra Estella en la zona mixta

Sábado, 4 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Igual porque me considero a estas alturas algo mayor o por lo que sea. El caso es que hacía muchos años que no me disfrazaba y este año animado por el buen tiempo y por algún amigo, lo hicimos desde las primeras horas de la tarde. Y quiero escribir esto porque la verdad es que volvimos a sentir la sensación de transformarnos. No sé como explicarlo pero es una especie de magia que te sale del interior y en la que cambias radicalmente y puedes sentirte otro. Ya se me había olvidado.

El próximo año también me voy a disfrazar y además intentaré convencer a todos los que pueda de la cuadrilla para que también lo hagan. Puede que este año el buen tiempo animase a muchos a salir disfrazados pero lo bien que lo hemos vuelto a pasar los amigos hay que vivirlo todos los años. Así que viva el carnaval. Hasta el año que viene que espero ver más gente disfrazadas.

J.L.A.

(Carnavalero)

Desde hace pocos meses en varias poblaciones de nuestra Merindad se están aprobando en sus Consistorios mociones para poder formar parte de la mal denominada zona mixta del euskera según marca la Ley del Vascuence de 1986. Como habitante de la comarca solo puedo felicitar estas iniciativas que poco a poco espero se extiendan por más localidades y posibiliten de una vez a la población que lo desee aprender su propia lengua.

Localidades como Améscoa Baja, Arellano, Allín y Metauten han sido las pioneras en dejar en dique seco una ley sectaria e injusta que ha impedido conocer a sus habitantes su propia lengua durante más de 30 años, negando su propia esencia reflejada en los nombres de sus parajes.

Ahora bien, estos 30 años de negación de nuestra propia lengua en pueblos donde se habló hasta principios del siglo XX, ha provocado que muchas generaciones solo puedan acercarse al euskera de forma tangencial, realizando un enorme esfuerzo personal y económico para conocerlo aunque sea de forma superficial. Por no hablar del obstáculo que ha podido suponer (y de hecho ha supuesto) su no conocimiento para acceder al mundo laboral en el País Vasco.

Una vez rota la cadena que ataba e imponía la Ley de 1986 los ayuntamientos y también por supuesto el Gobierno de Navarra deberían facilitar medios para el aprendizaje del euskera para los adultos en las localidades donde se ha dado el paso para incluirse por fin en la zona mixta.

V. A.C.