Por fin

Torniquete a la sangría poblacional

por JAVIER ARIZALETA - Sábado, 4 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:09h

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El comienzo de la primavera suele coincidir con el final del carnaval que este fin de semana visita Viana como último reducto. Da gusto ver cómo cada año cobra fuerza esta tradición que durante varias décadas fue ocultada en nuestra Merindad. Rescoldos de aquellas fogatas del carnaval quedan los suficientes como para empezar nuevas hogueras en las noches invernales de nuestras localidades que pasan por momentos difíciles. Si uno echa un ojo a los censos poblacionales y los compara con los de décadas pasadas, es incuestionable que, salvo Ayegui y alguna otra localidad más, han descendido de manera notable en población. Hay ejemplos como el de Lerín que hablan por sí solos sobre una localidad que vinculada a la agricultura. No pudo mantener la población que se vio obligada a salir aunque de una u otra manera los lerinesas y lerineses sigan siempre muy vinculados a su pueblo. Pero este es un ejemplo que parte desde arriba, de una localidad grande que puede soportar incluso quedarse con la mitad de su población. ¿Pero qué está ocurriendo con los pueblos pequeños? Esa merma anual ha cerrado escuelas y ha dejado una población envejecida con pocas opciones para que recuperen parte del número de sus vecinos desaparecidos. Tierra Estella necesita toda un revolución en este sentido. Es difícil que las cerca de 150 localidades que la componen, puedan llamar a los que se fueron. De alguna manera, es un movimiento poblacional que responde como consecuencia de determinadas razones sociales, económicas y culturales. Lo que queda es reconocer el ocaso y plantear por fin propuestas realistas. Ha llegado el momento de poner torniquete a esta sangría que asuela implacable nuestra Merindad. Se puede rejuvenecer.