Isabel Elizalde Arretxea

“Hay que preguntar a regantes y entidades de la Ribera porque ellos pagan el 50% del coste del Canal”

Tras año y medio de trabajo estrecho con los usuarios de la segunda fase, la consejera afronta la definición definitiva del proyecto con los condicionantes climáticos

Una entrevista de Sagrario Zabaleta Echarte Fotografía Unai Beroiz - Domingo, 5 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:10h

La consejera Isabel Elizalde, en la entrada del departamento de Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Administración Local, en Pamplona.

La consejera Isabel Elizalde, en la entrada del departamento de Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Administración Local, en Pamplona. (UNAI BEROIZ)

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La consejera Isabel Elizalde, en la entrada del departamento de Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Administración Local, en Pamplona.

pamplona- Cuando se instaló en el despacho del departamento de Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Administración Local, decidió colocar una mesa de trabajo para diez personas en el sitio ocupado anteriormente por un sofá para recibir visitas institucionales, junto a la puerta. “Estoy acostumbrada a reunirme con mi equipo y necesito espacio para ello”, cuenta la consejera Isabel Elizalde Arretxea. El citado sofá reposa ahora arrinconado y pegado a una de las cristaleras enfrente de su escritorio y de una pizarra sostenida sobre un caballete para apuntar el guión de objetivos de las tres áreas que dirige. Un cuadro del cerco de Artajona confeccionado a partir de residuos reciclados con cáscaras de huevo y de naranja, entre la mesa de trabajo y otro ventanal, recuerda el regalo que el alumnado del colegio de dicha localidad entregó a esta técnica en empresas y actividades turísticas. “Navarra puede ser un territorio sostenible con la gestión compartida del entorno urbano y rural. Debemos poner en valor el sector primario y el desarrollo rural para vivir, trabajar y ser rural en el siglo XXI”, insiste Isabel Elizalde, que nació en Bera, vivió en Santesteban y ahora reside en Zubieta. Cada día recorre los 60 kilómetros que separan su pueblo de Pamplona. En casi estos dos años al frente del departamento, Elizalde y su equipo han cumplido con uno de los puntos establecido en el acuerdo programático: no plantear nuevas actuaciones en el Canal de Navarra sin realizar los estudios necesarios que “analicen la vertiente económica, social y medioambiental del proyecto”. A finales de 2015 la consejera Isabel Elizalde y el vicepresidente Manu Ayerdi se comprometieron a confeccionar dichos informes sobre la necesidad de agua para la Ribera. El pasado enero presentaron los trabajos de Intia y Nilsa con las conclusiones y ahora están inmersos en la fase de participación. “Me he encontrado en la Ribera con personas que me han preguntado por qué ahora hay tanta prisa para abordar esta infraestructura, cuando en realidad lo único que estamos haciendo es trabajar para resolver la necesidad de agua en la Ribera. Aunque es comprensible que reaccionen así porque cuando creían que se iba a construir la segunda fase, se abordó la ampliación de la primera”, cuenta Elizalde. Y es que los Gobiernos de UPN y PP paralizaron la segunda fase en 2012.

El 9 de febrero mantuvieron una reunión con el Ministerio de Agricultura para hablar sobre la segunda fase del Canal. ¿Qué resumen hace de ese encuentro?

-Saqué en claro que realmente ambas partes estamos muy de acuerdo en que debemos preguntar a los usuarios y especialmente a los regantes y mancomunidades sobre esta infraestructura, porque ellos serán los clientes del Canal y quienes tengan que pagar el 50% del proyecto. Además, Tejerina destacó que hay que tener en cuenta las condiciones y limitaciones medioambientales.

Pero la solución técnica del Gobierno de Navarra contempla hasta 10.000 hectáreas y el Estado mantiene las 21.522. ¿Por qué cree que Tejerina defiende esta cifra?

-Creo que plantea las 21.522 hectáreas desde el conocimiento de la información que le dan. Para ello, el Ministerio propuso una posible reducción de la concesión, es decir, bajar de los 6.400 metros cúbicos por hectárea al año, una alternativa que no compartimos. Conservar esta dotación es estratégico para el desarrollo de la Ribera y del sector agrícola, sobre todo, ante el cambio climático y la necesidad de realizar una buena gestión del recurso hídrico. Las previsiones del Plan Hidrológico del Ebro desvelan que las aportaciones en la cuenca del río disminuirán un 15% para 2033. Y si el Ebro sufre el Pirineo también, y la entrada de agua de Itoiz será la que proceda del Pirineo.

La semana pasada UPN instó al Congreso de los Diputados a mantener los compromisos de completar la ampliación del Canal con las 21.522 hectáreas. ¿Cómo califica la actitud de los regionalistas?

-Me sorprende. UPN si quiere puede consultar al Congreso y a Europa, pero me choca que no quiera preguntar al regante como así lo manifestó en la última comisión parlamentaria. El Gobierno ha realizado los estudios requeridos, aunque algunos han preferido llamar a eso paralizar. El Gobierno ha calificado la solución técnica como viable desde el punto de vista económico, social y medioambiental, aunque otros se decantan por considerar que eso es minimizar el proyecto. En vez de tener calma, sentido común y responsabilidad política y social, UPN tiende a la propaganda. Hace un uso constante de la Ribera y, en vez de escucharla, la utiliza y engaña. Solo le interesa vender humo, cuando se trata de un proyecto que necesita claridad.

Dos de los partidos que sustentan al Gobierno, EH Bildu y Podemos, se muestran cautelosos. ¿Qué opina de su posicionamiento?

-Hay que hacer todo desde el respeto absoluto. EH Bildu y Podemos han reconocido el esfuerzo realizado en los trabajos de Intia y Nilsa, y han entendido necesario esperar a ver el resultado del siguiente proceso de participación. Hay que exponer todas las dudas, compartirlas y contrastarlas. Es parte de un proceso en el que todos están entendiendo de manera correcta qué se está haciendo. Hasta ahora nunca se habían ofrecido datos reales del proyecto;y finalmente cada uno tendrá sus posiciones que son muy respetadas. Se necesita tiempo.

El Gobierno de Navarra ha planteado una propuesta de financiación de la segunda fase del Canal. ¿Cómo reaccionó la ministra Tejerina?

-Dijo que había que esperar a la respuesta de los regantes, a la definición del proyecto y que ya tendríamos tiempo para hablar en el marco de Canasa. Nosotros ya lanzamos una propuesta y consideramos que hemos empezado a negociar.

¿Están abiertos a otras fórmulas?

-En estos momentos no tenemos otra. Pero no descartamos estudiar otras si se ponen encima de la mesa, siempre que sean sobre datos reales y con financiaciones posibles. La situación económica financiera de Canasa debe mejorar y tenemos que lograr buena financiación para abordar la inversión de este proyecto y conseguir una tarifa rentable para el usuario final.

En la comisión del 14 de febrero, se preguntó qué información daba el departamento a los regantes para descartar que estuviera condicionada e influyera en su decisión final. ¿Qué información se facilita?

-La que está colgada en la web de Gobierno Abierto. Se muestran tres documentos, y a los regantes se les está dando las fichas en las que se ven las alternativas y costes. Debemos presentarlas en las asambleas para que decidan la mejor propuesta.

¿Qué relación ha mantenido con la Comunidad General de Regantes en todo este proceso?

-Durante este año y medio, hemos mantenido una relación continua. Hemos trabajado con seriedad y con calma. Comprenden perfectamente qué hay encima de la mesa y comparten la manera de trabajar.

¿Sabe qué opina la Comunidad General de Regantes sobre la propuesta de disminuir la concesión?

-Defienden mantener las concesiones actuales. Navarra debe conservar sus recursos hídricos con las mismas dotaciones de Itoiz, Yesa, Queiles, etc. Es importante trabajar con la demanda actual y futura, y tener en cuenta los condicionantes climáticos.

¿Qué le han transmitido las entidades sobre el agua de boca e industria?

-Ha habido buena acogida. Por ejemplo, hay entidades que creen que el Moncayo puede tener más recursos de los que se prevén y que podría dotar de agua de boca a más zona de la que hoy en día se plantea. En la actual fase habrá que analizar las propuestas que vayan surgiendo.

En la ampliación de la primera fase no se preguntó a los regantes y ahora se ha modificado el proyecto inicial al quedar fuera Lerín y Cárcar. ¿Supondrá un coste no previsto?

-Seguramente, pero se está analizando porque ahora se están redactando los PrSIS. Una vez que concluyan, veremos si se puede asumir con el presupuesto que inicialmente teníamos o repercutirá en un aumento del coste. Intentaremos racionalizar al máximo con la incorporación de unas 3.000 hectáreas que sustituyen prácticamente en número a las que han quedado fuera después de que los regantes de Lerín y Cárcar así lo decidieran.

¿Esto es un ejemplo claro de lo importante que es preguntar primero y actuar después?

-Así es. Cuando llegamos al departamento nos encontramos con una ampliación de la primera fase que había que reorientar, además de una Canasa en números rojos y con un incremento de la tarifa de los usuarios del 60% por parte del Gobierno anterior y del Estado para solventar esa situación. Siempre hay que preguntar primero.

Además de la segunda fase, hay que afrontar la construcción de la zona regable. En la primera y en la ampliación la fórmula usada fue el peaje en sombra. ¿Rechazan este sistema?

-El tema de la concesión nos está limitando hasta un 28% el presupuesto de Desarrollo Rural. Debemos estudiar la mejor fórmula.

¿Qué ocurre si con esta solución para la Ribera se dejan de usar otras concesiones hídricas que tiene Navarra, y de ello se benefician otras comunidades?

-Este es uno de los grandes debates complejo y delicado, pero primero y sin querer ser insolidarios, debemos saber las necesidades actuales y futuras de los navarros. El agua es un recurso de todos y hay que gestionarlo bien. Actualmente tenemos unos recursos y unas concesiones otorgadas a los usuarios navarros: tanto a regantes como a mancomunidades. Siempre pongo el mismo ejemplo: si tenemos cien cromos, pero usamos 80, ahora nos sobran 20, pero qué hacemos cuando necesitemos esos 20. Ante esta situación debemos trabajar en cómo asegurar nuestras necesidades y cómo negociarlo con el Estado.

El Canal ocupa un espacio importante en el debate actual, pero hay más allá de esta infraestructura. ¿Cómo concibe el sector primario?

-Debe ir en estrecha relación con la agroindustria. Es un sector adulto pero debemos centrarnos en modelos de desarrollo sostenible. El objetivo es que el sector de la producción agrícola y ganadera navarra abastezca a nuestra industria agroalimentaria. El 55% de la población se concentra en Pamplona y su Comarca y el resto de zonas padece una despoblación. La reforma de la Administración Local y la aplicación del Plan de Desarrollo Rural son clave para equilibrar el territorio. Debemos evitar la pelea entre lo rural y urbano.

Este año nuevamente se inician las negociaciones a nivel estatal para afrontar en 2018 una nueva reforma de la Política Agraria Común (PAC). ¿Qué postura va a adoptar el Gobierno de Navarra?

-Prefiero ser cauta. Tenemos tiempo para hablar con el sector y con las entidades para confeccionar un criterio común. Para ello, debemos tener la visión clara de que el sector es diverso y saber gestionar esa diversidad para lograr soluciones adecuadas a cada una de las realidades. A finales de marzo tendremos la conferencia de las comunidades en Madrid, en la que se va a adoptar la posición nacional para el próximo periodo de la PAC.

¿Cómo se convence a una persona joven para trabajar en el sector primario?

-Uno de los grandes retos es hacer ver a los jóvenes que tienen oportunidades en este sector, como por ejemplo, en ovino de leche.

El sector ganadero de vacuno de leche ha anunciado movilizaciones contra la macrogranja de 20.000 reses en Noviercas (Soria). ¿Le preocupa este proyecto?

-Sí, mucho, porque la actividad láctea mantiene población, paisaje, gestiona territorio y potencia diferentes recursos como los económicos y turísticos.

¿Pero la normativa estatal permite impulsar un proyecto de estas características?

-Sí. Habrá que estar atentos a su evolución y trabajar, trabajar mucho. Pero también cabe resaltar que los consumidores demandan otros modelos distintos a iniciativas como esta macrogranja. Prefieren los productos locales vinculados al territorio, que generan empleo local, cercanía, ajustados a la realidad y que son auténticos.

Respecto al área de Medio Ambiente, ¿cuáles son los objetivos prioritarios para este año?

-Es una Dirección compleja pero apasionante con puntos clave. Este año, trabajaremos en el desarrollo de la Ley de Residuos y queremos avanzar en la hoja de ruta del cambio climático. Otra línea es la relacionada con los espacios naturales para considerarlos motores de desarrollo económico. Abordaremos la normativa relacionada con los PSIS y planes sectoriales de incidencia supramunicipal, una encomienda del acuerdo programático, y pondremos encima de la mesa la figura de gestión de ordenación del territorio.

En materia de residuos, ¿la concienciación de la ciudadanía es esencial?

-En Navarra, el Consorcio de Residuos agrupa a todas las mancomunidades, excepto a la de Pamplona. Hemos estado trabajando juntos el Gobierno, el Consorcio y la Mancomunidad de Pamplona, y en breve presentaremos un planteamiento para este año porque resulta esencial la concienciación. La sociedad navarra es madura pero le quedan un par de pasos para dar un salto muy importante.