Mesa de Redacción

La matriculación como ejemplo

Por Joseba Santamaria - Domingo, 5 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Como ejemplo de lo peor de la política. Ese espacio impropio en que se instala el vale cualquier cosa y donde sólo sirve hacer daño a costa de lo que sea. La campaña de prematriculación escolar para el próximo curso 2017-2018 ha estado sometida durante mes y medio a una exagerada, y muchas veces infame, presión política. Se han dicho y escrito decenas de mentiras, se han aireado falsedades, se han repartido anónimos contra la enseñanza en euskera, se ha tratado de enfrentar a las familias, a los profesores y a los centros. UPN_y PP han arremetido contra el euskera intentado una confrontación de esta lengua con el inglés. El PSN ha tratado de llevar ese mismo enfrentamiento a la pugna entre enseñanza pública y concertada. Se ha atacado al Gobierno, insultado al consejero Mendoza y descalificado el trabajo de los técnicos del departamento de Educación. Se han soltado un día sí y otro también datos falsos y estadísticas manipuladas. Un enorme despropósito que sólo buscaba sacar réditos políticos de un barullo mediático injustificado, innecesario y absurdo. Todo ha sido un burdo montaje de intoxicación y manipulación azuzando miedos y vertiendo amenazas que además ha resultado inútil. Finalizado el plazo de matriculación, los datos han desmentido todas y cada una de esa chabacanas ideas. Las familias han apostado libremente por la educación que han considerado mejor para sus hijos e hijas, sin estridencias y con absoluta normalidad. Más del 98% de las solicitudes se han resuelto favorablemente en la primera opción demandada. La enseñanza pública ha crecido por encima de la concertada, que también aumenta alumnado. Igualmente la enseñanza en euskera, pese a la campaña política en su contra, sigue al alza y poco a poco se extiende por el conjunto de Navarra, incluidas aquellas zonas donde hasta hace un año no se ofertaba en el ámbito público. También crecen las ofertas educativas en otras lenguas como el inglés, el francés o el alemán, en muchos casos con asignatura y horas de euskera. Y es esa normalidad con que afronta la sociedad navarra sus propias decisiones la que deja de nuevo en evidencia la desmelenada estrategia de la oposición contra el Gobierno de Barkos y el cambio político en Navarra. Otro fracaso absoluto que sólo deja como rastro una nueva montaña de falsedades y la vileza política de llevar el intento de enfrentar a unos navarros con otros navarros a cualquier ámbito de la vida, también a la educación. Penoso y pobre resultado para sus protagonistas.