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Pablo ZalbaPresidente del ICO y de la gestora del PPN

“No me imagino a UPN votando con Bildu y Podemos contra los presupuestos de Rajoy, que van a ser buenos para Navarra”

Pablo Zalba asume con optimismo la presidencia del ICO y destaca que el reto ahora es que todos los ciudadanos perciban que están saliendo de la crisis

Una entrevista de Ibai Fernandez - Fotografía Mikel Saiz - Domingo, 5 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Pablo Zalba, sentado en un sofá del Casino Principal de Pamplona.

Pablo Zalba, sentado en un sofá del Casino Principal de Pamplona. (MIKEL SAIZ)

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Pablo Zalba, sentado en un sofá del Casino Principal de Pamplona.

Pamplona- El pasado 18 de noviembre el Consejo de Ministros nombró a Pablo Zalba Bidegain (Pamplona, 1975) presidente del Instituto de Crédito Oficial (ICO). Banco público y empresa de capital riesgo que entre otras cuestiones gestiona el fondo de liquidez autonómica, y que tiene como principal función reactivar la economía española. Lo hace bajo el paraguas del ministro de Economía, Luis de Guindos, en cuyo círculo de confianza entra Zalba tras cinco años de estrecha colaboración en Bruselas como vicepresidente de la comisión de Economía del Parlamento Europeo. Una nueva responsabilidad que le aleja del PP de Navarra, cuya gestora ha presidido los últimos tres años para dejar vía libre ahora a la portavoz parlamentaria, Ana Beltrán, que a partir el próximo 25 de marzo será nombrada nueva presidenta del PP en Navarra.


¿La presidencia del ICO es un cargo político o económico?

-Tiene un componente económico muy importante. Pero desde el ICO también se hace política. El fondo de liquidez autonómica (FLA), fundamental para que las comunidades, entre ellas Cataluña puedan prestar servicios básicos, lo presta el ICO.

¿Cuánta autonomía tiene un presidente del ICO?

-Hasta hoy he tendido total autonomía. Solo tengo palabras de agradecimiento al equipo económico del ministro De Guindos.

¿Hay tanta rivalidad entre los ministerios de Economía y Hacienda como se dice?

-Yo la verdad es que no la percibo. Nosotros gestionamos el FLA bajo las directrices de Hacienda, y tenemos una magnífica relación. Hasta hay solo he visto una perfecta coordinación entre el ICO, Economía y Hacienda.

¿En qué va a cambiar el ICO con usted al frente?

-Durante la crisis el ICO ha funcionado francamente bien. Ha sido clave para que las pymes tuvieran acceso a financiación, y eso permitió que se crearan 600.000 puestos de trabajo. Es un gran trabajo difícil de superar. Pero es verdad que esta es una institución anticíclica, y su papel no es el mismo que durante la crisis. Ahora tenemos que buscar aquellos nichos donde la banca comercial no puede llegar.

¿Por ejemplo?

-Debemos aprovechar bien las opciones que nos ofrecen los fondos europeos en proyectos, por ejemplo, de eficiencia energética. Hay que renovar el sector de la construcción y hacerlo un sector innovador y exportador. Debemos maximizar la llegada de fondos del Plan Juncker... Hay muchas cosas que se pueden hacer.

¿De quién depende más la economía española, del Ministerio o de la Comisión Europea?

-Creo que estos años se ha demostrado que España es un país autónomo, y que gracias a la gestión económica de la anterior legislatura se evitó un rescate que ha permitido que España sea política y económicamente autónoma.

Sin embargo, los presupuestos y las principales medidas económicas deben recibir el visto bueno previo de Bruselas.

-Porque estamos en un club con unas determinadas reglas que afectan a todos los países, desde España hasta Alemania. Debemos ser conscientes de eso.

¿Qué autoridad tiene el Gobierno central para exigir a las comunidades que cumplan el déficit cuando ha incumplido sistemáticamente el suyo?

-Lo que Rajoy ha conseguido ha sido tres años adicionales para cumplir con Bruselas. Eso es gracias a la confianza que han generado las políticas del Gobierno. Y esas prórrogas han permitido además que la economía española esté creciendo al 3,2%. Algo habremos hecho bien.

¿Las políticas proteccionistas de Trump son un riesgo para la Unión Europea?

-Parece que EEUU va a entrar en un proceso proteccionistas. Pero más allá de que eso es un error para su economía, es una medida que va afectar a Asia y a Latinoamérica, sobre todo México. Así que la UE puede salir beneficiada si las barreras proteccionistas hacen menos competitivos los productos de las empresas norteamericanas. No creo que tenga un impacto negativo significativo en la economía española.

¿Y el Brexit?

-En el Brexit son todo incógnitas, incluso si realmente el Reino Unido va a acabar saliendo de la UE. En esta historia queda mucho por escribir, y pueden surgir oportunidades para España. No descartemos que alguna entidad financiera de la City acabe llegando a Madrid.

¿La crisis está superada?

-Soy razonablemente optimista respecto a la economía española. Si hace tres años nos dicen que en 2016 se iba a crecer un 3.2% y se iban a crear casi 600.000 puestos de trabajo muchos nos habrían tachado de locos. Obviamente quedan retos. Mantener un crecimiento sostenido y sostenible en el tiempo, y que los españoles perciban que la recuperación llega en igualdad de condiciones a todos. Pero confío en que tenemos por delante años de crecimiento fuerte e importante.

¿Cree que los ciudadanos comparten su optimismo?

-Espero que sí. Pero sé que hay quien no lo ve así, y por eso digo que el reto es que los españoles perciban que la mejoría llega igual para todos.

¿Le ha faltado sensibilidad social al Gobierno de Rajoy?

-No tengo ninguna duda de que el Gobierno tiene la sensibilidad social que requiere un momento como el actual, y lo estamos demostrando. Los españoles perciben que el PP ha tenido cabeza. Todos reconocen que lo hemos hecho razonablemente bien en lo económico. Pero es verdad que ahora tenemos que demostrar que también tenemos corazón, y creo que vamos por buen camino.

El PP bajó impuestos antes de las elecciones y prometió nuevas rebajas, pero ha tenido que volverlos a subir nada más pasar las elecciones. ¿Eso no es populismo fiscal?

-El PP ha sido responsable y coherente. Cuando ha gobernado y ha podido, ha bajado los impuestos. En esta legislatura todos somos conscientes de que le PP no tiene mayoría absoluta, y para llegar a acuerdos y consensos con otros partidos ha tenido que subir impuestos.

En 2012 subieron el IVA con mayoría absoluta al 21%, y así sigue.

-La media del IVA en España sigue siendo inferior a la de la Eurozona. Y quien ha seguido de cerca los dictámenes de la Comisión sabe que ha planteado varias veces una subida del IVA en España. Pero el Gobierno de Rajoy ha sido autónomo para fijar su propia política fiscal.

¿Habrá presupuestos este año?

-Ojalá, sería muy positivo.

¿Pactados con el PSOE?

-Desde luego eso supone una mayoría importante. Pero si no es con el PSOE tendrá que ser con otras fuerzas parlamentarias.

¿Le preocupa que UPN pueda votar en contra de los presupuestos?

-Sería difícil de entender por los votantes de la coalición UPN-PP. Ambos partidos tenemos una buena relación y aunque hay discrepancias no tengo dudas de que habrá un acuerdo. No veo a UPN votando con Podemos y con Bildu en contra de unos presupuestos de Rajoy que van a ser buenos para Navarra, como lo han sido siempre.

¿UPN sin embargo reclama a cambio una inversión en el TAV que no parece muy viable?

-Nada es inasumible en un proyecto de infraestructuras, y tampoco creo que el planteamiento de UPN esté tan lejos. Lo que propone el Ministerio de Fomento es algo razonable que contará con el apoyo de UPN y del PSOE.

¿Navarra tendrá alta velocidad entonces?

-La apuesta del Gobierno es firme, decidida y razonable respecto a las circunstancias de Navarra. Una apuesta por la alta velocidad que conecte Navarra con Madrid y con el resto de Europa también para mercancías. Algo fundamental para una comunidad con un peso de la industria tan importante y que no tiene acceso al mar.

¿También habrá financiación para el Canal de Navarra?

-La postura es de apoyo total al Canal. El Gobierno de Navarra ha virado y ha pasado de ser reticente a apoyarlo, pero hay una diferencia en cuanto a la dimensión de la obra. Espero que el Gobierno foral reflexione porque esta es una obra que está destinada a perdurar, y sería irresponsable que no se adecuara a esa durabilidad en el tiempo. La industria agroalimentaria puede y debe jugar un papel clave en el desarrollo de la comunidad.

¿El Estado está dispuesto a financiar la inversión necesaria?

-No me corresponde a mí responder a esa pregunta. Pero no tengo ninguna duda de que la financiación no será ningún obstáculo insalvable. El ICO financió la primera fase del canal y está preparado para poder financiar la segunda fase.

¿Cómo definiría las relaciones entre Navarra y el Estado?

-Es una relación buena, pero también es mejorable.

¿En qué sentido?

-Me hubiera gustado que la decisión unilateral de no pagar 82 millones hubiera sido algo pactado con el Gobierno de España. Todo lo referente al Convenio siempre se ha llevado mediante pactos, y lamento que esta vez no haya sido así. Me consta que hay reuniones constructivas y productivas, y confío en que veamos un acuerdo. Espero que el Gobierno de Navarra tenga altura de miras.

¿Está justificada la demora de dos años y medio en la renovación del Convenio?

-Tampoco es normal que un Gobierno esté un año entero en funciones. Somos víctimas de un escenario que nadie se planteaba, pero una vez que el Gobierno ha engrasado la maquinaria se ha puesto a negociar. Me consta que el Gobierno, y en especial el ministro Montoro han tenido y tienen voluntad de llegar a acuerdos.

¿Navarra puede sufrir represalias por parte del Ministerio?

-No creo, porque este no es un Gobierno de represalias. Pero sí que demandará y exigirá lo que le corresponde, como es lógico.

El problema es que para Navarra la cantidad en discordia presupuestariamente supone mucho más que para el Estado, y el retraso en la negociación le penaliza mucho.

-Pero ese no es un argumento solido para decir que yo no pago. Los compromisos están para cumplirse. La situación no es nueva, ha ocurrido con otros gobiernos del PP y del PSOE. Siempre ha habido retrasos y siempre ha habido acuerdos porque siempre ha habido voluntad. Si no se está de acuerdo con la fórmula de cálculo se puede cambiar, pero no se pueden tomar decisiones de forma unilateral.

¿Hay voluntad política de ahogar un Gobierno de un color diferente?

-En absoluto. Todo lo contrario. La firme voluntad del Gobierno de Rajoy y del ministro es llegar a un acuerdo justo para los navarros y solidario con el resto de España.

¿La revisión del sistema de financiación autonómica puede jugar en contra del régimen foral?

-Pueden coincidir en el tiempo, pero no están vinculadas. Las críticas al régimen foral son además puntuales e injustas.

¿Esa es una lectura compartida en Madrid?

-Por parte del Gobierno y del PP, desde luego que sí.

¿La influencia Ciudadanos puede ser un riesgo?

-Es verdad que Ciudadanos se ha mostrado reacio y en contra del régimen foral, pero gracias a Dios no son decisivos. Además, hay otro partido, el PSOE, que no es dudoso. Y si el PP y el PSOE están de acuerdo en eso, el régimen foral está blindado.

¿Cómo ve la situación política en Navarra?

-Desgraciadamente veo demasiada crispación. Tengo una buena relación con la presidenta Uxue Barkos, y me he reunido con ella en varias ocasiones. Obviamente es una relación más institucional y económica, y discrepamos en muchas cuestiones. Veo muchas cosas que no me gustan y se lo he dicho a ella.

¿Cuáles?

-Desde que esté Bildu en el Gobierno hasta la nueva Ley de Símbolos. Las cuestiones de carácter identitario. Los gobernantes están para unir, y no para dividir. Respeto que tengamos una ideología diferente, pero el Gobierno debería hacer un esfuerzo adicional en hacer propuestas que unan y no dividan.

¿Y cree que el PP es un ejemplo?

-Sí, desde luego. Está haciendo una magnífica oposición. Contundente pero a la vez de mano tendida y con propuestas. Me ha gustado por ejemplo ver que UPN, PP y Geroa Bai han defendido juntos una tradición como la llegada del Ángel de Aralar la Parlamento.

¿Por qué no ha optado a la presidencia del PP en Navarra?

-La presidencia del PPN es el cargo político más bonito que he tenido en política, pero requiere una implicación personal y presencial, y yo vivo de lunes a viernes en Madrid. No obstante, desde mi actual puesto voy a seguir trabajando y apoyando al PP, y contribuyendo al crecimiento y desarrollo de Navarra.

¿Qué le parece que Ana Beltrán vaya a ser la presidenta?

-Ha hecho un magnífico trabajo en el Parlamento, y confío en que ese trabajo lo hará también en el Partido Popular.

Hace casi diez años que se refundó el PP en Navarra. ¿Por qué no ha podido salir todavía de la sombra de UPN?

-Estoy razonablemente satisfecho con la labor del PP en Navarra, que es el único partido que crece según el último barómetro de la UPNA. Es verdad que las circunstancias no han sido fáciles. El electorado no distingue las diferencias entre UPN y PP. A la mayoría de los ciudadanos les gustaría que UPN y PP no entendiéramos, si no algo más.

¿Es partidario de ir juntos a las próximas elecciones forales?

-Es prematuro, todavía faltan dos años. Pero el PP siempre ha sido generoso. No tengo duda de que tanto el PP como UPN harán lo mejor para los intereses de los navarros.