se recuperó información que fue borrada

Lo que ocultaba Potau en el ordenador de Andacelay

El sumario abierto en Aoiz tras la denuncia de una exedil de UPN en Egüés por la vulneración de su intimidad ha revelado cómo se recuperó información que fue borrada y que la relaciona con empresas adjudicatarias.

Un reportaje de Kepa García - Domingo, 5 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Potau felicita a Andía al ser elegido alcalde en 2003 tras la dimisión de Galipienzo.

Potau felicita a Andía al ser elegido alcalde en 2003 tras la dimisión de Galipienzo. (J.B.)

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Potau felicita a Andía al ser elegido alcalde en 2003 tras la dimisión de Galipienzo.

Nada hacía presagiar hace unos cuantos años la debacle que por culpa de la corrupción se iba a cernir sobre UPN en el Valle de Egüés, uno de sus feudos más seguros e incipiente cantera para una generación de nuevos líderes llamados a protagonizar cosas importantes. El viento soplaba de cara para los regionalistas, ajenos hasta entonces a cualquier vinculación con los primeros escándalos urbanísticos que ya comenzaban a aflorar en el Estado y decididos a explorar las inmensas posibilidades que ofrecía el municipio -pendiente de la urbanización de Sarriguren-, lo que presentaba un horizonte muy prometedor para las aspiraciones de esos nuevos valores en alza.

Tantas ganas de prosperar mostraron que acabaron por mezclar lo público y lo privado, con decisiones a medio camino entre sus despachos en el Ayuntamiento y las oficinas de las empresas a las que fueron a parar muchas de las adjudicaciones;amparados en la sólida mayoría municipal que disponían, protegidos a capa y espada por su partido y convencidos de que nunca les pasaría nada.

Pero varios terminaron mal. Las revelaciones que este periódico aportó en 2003 sobre las vinculaciones del entonces alcalde Ignacio Galipienzo con una promotora acabaron con su carrera política y con una condena por prevaricación. Su sucesor Josetxo Andía también tuvo que dejar el cargo acorralado por las falsedades e irregularidades que no pararon de aflorar durante su mandato (52, según la comisión investigadora). La presión interna y externa generada por una compra de preferentes que ejecutó a espaldas del Ayuntamiento, sumario del que fue exculpado por vía judicial, le dejó marcado definitivamente. Presentó su dimisión y la baja de UPN en marzo de 2013.

expulsada de UPNParecida suerte corrió Carolina Potau, la exedil regionalista que se encargó, junto con su compañera Estefanía Clavero, del tránsito entre el mandato de Galipienzo y el de Andía. Potau fue expulsada de UPN en 2011 y obligada a dejar el acta de concejal después de que el comité de disciplina determinara que adjudicó el plan de movilidad a la empresa que elaboró el pliego de condiciones, con la que mantenía estrechas relaciones empresariales (era consejera y socia del antiguo grupo CIN).

Datos referentes a una de las empresas filiales del citado grupo, Laranzor, aparecieron en el ordenador de trabajo que utilizó Potau como secretaria y contable de la empresa pública Andacelay, encargada de la mayoría de las inversiones importantes y de la promoción de viviendas. La información había sido borrada previamente y recuperada más tarde por un técnico informático al que tuvieron que recurrir los nuevos gestores municipales, encabezados por el actual alcalde Alfonso Etxeberria, tras comprobar que en el ordenador de Andacelay no había prácticamente nada.

Según consta en el sumario, los archivos que fue posible recuperar evidencian las relaciones que mantuvo la exedil con empresas adjudicatarias, algo que siempre negó mientras ocupó un cargo público. Se descubrieron en total 132 Gb y 123.000 Items, con información muy comprometedora para ella, al ponerse de manifiesto lo que había venido denunciando la oposición sobre la mezcla de intereses públicos y privados que habían marcado los mandados de UPN.

La mayoría de los datos recuperados se refiere a la mencionada Laranzor, vinculada a CIN, como las nóminas de sus empleados y una hoja excel con el resumen de las retenciones de IRPF de los trabajadores de dicha empresa.

También apareció en el ordenador de Andacelay una memoria de Laranzor de 2009 redactada en word, cuyas propiedades acreditan que fue creada desde su ordenador y a nombre de su marido. Se pudo recuperar, asimismo, una factura de abono de 2010 por un importe de 14.000 euros de Laranzor a Ambito (esta empresa fue la que absorbió el grupo CIN) a la que el Ayuntamiento adjudicó diferentes contratas;y un documento de contabilidad ‘Contaplus’ que delata que la empresa que se contabilizó fue Laranzor.

pertenecía al grupo CINEntre los archivos que fue posible recuperar apareció su curriculum personal, en el que se revela su pertenencia al grupo CIN antes de que entrara a formar parte del Ayuntamiento, donde fue nombrada concejala delegada de Hacienda, según declara con dedicación exclusiva.

Se hallaron, también, documentos dirigidos a Hacienda que demuestran que Andacelay abonó por error una carta de pago (estos documentos se habían encontrado en papel con anterioridad y fueron uno de los puntos denunciados en la comisión de investigación).

Por último, y además de algunos archivos de carácter personal, aparecieron fotos de concejales (varios en un viaje a Dublín y en comidas), del alcalde Andía en un par de celebraciones y con representantes de empresas (Laranzor y Nasipa).

El informático que pudo recuperar esta información y los concejales que tuvieron que hacer frente a aquella situación de excepcionalidad han sido citados a declarar en las últimas semanas en el juzgado de Aoiz. Lo han tenido que hacer en calidad de investigados -los antiguos imputados- pero no para esclarecer la legalidad o ilegalidad de las decisiones que se adoptaron en el municipio, sino para responder ante una denuncia que la propia Potau presentó al entender que se había vulnerado su intimidad al acceder al ordenador de Andacelay.

Como se recordará, en el seno de esta empresa pública se adoptó la decisión, con el consentimiento unánime de sus consejeros, de informar públicamente de los datos ahí encontrados. Para ello, se elaboraron tres copias de disco duro de lo recuperado en el ordenado y dossieres para su envío al juzgado, a la Fiscalía y a la sociedad Andacelay.

Hubo una copia en papel, que se trasladó al secretario el mismo día del pleno. Acabó en manos de Potau, que incorporó a la denuncia que presentó ante la Guardia Civil por vulneración de su intimidad.

confidencialidadNunca se ha hecho público el contenido de ese informe. Solo fue visionado total o parcialmente por algunos consejeros de Andacelay, que previamente tuvieron que firmar un documento de confidencialidad para no desvelar su contenido. En lo que sí coincidieron todos fue en la necesidad de que los vecinos del valle tenían derecho a conocer lo que había pasado, para lo cual convocaron una rueda de prensa para desvelar el contenido de lo recuperado, solo en los aspectos referentes a la actividad municipal, y que muchas irregularidades se confirmaban con el material encontrado en el ordenador.

Los ediles que tomaron parte en aquella comparecencia ante los medios de comunicación, así como la mayoría de los consejeros de Andacelay -por ser el órgano donde se adoptaron todas las decisiones- tienen que responder ahora por el procedimiento empleado en la recuperación de esos archivos;en un caso donde se mezclan como en pocos lo privado y lo público y las relaciones personales;y con demasiadas cuestiones pendientes de ser aclaradas.