Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Navarra

Osasuna toca el infierno

sexta derrota consecutiva | el equipo de vasiljevic, esta vez con ocho cambios, remonta a las palmas con dos goles de kodro, pero termina de nuevo vapuleado y compromete todavía más su futuro en primera

Javier Saldise Ángel Medina (Efe) - Lunes, 6 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Sirigu consuela a Unai García tras un estrambótico autogolVER VÍDEOReproducir img

Sirigu consuela a Unai García tras un estrambótico autogol.

Galería Noticia

Sirigu consuela a Unai García tras un estrambótico autogolReproducirSirigu consuela a Unai García tras un estrambótico autogol.

Galería[IMÁGENES] Galería del encuentro Las Palmas - Osasuna

  • Las Palmas - Osasuna.
  • Las Palmas - Osasuna.
  • Las Palmas - Osasuna.
  • Las Palmas - Osasuna.
  • Las Palmas - Osasuna.
  • Las Palmas - Osasuna.
  • Las Palmas - Osasuna.
  • Las Palmas - Osasuna.
  • Las Palmas - Osasuna.
  • Las Palmas - Osasuna.
  • Las Palmas - Osasuna.
  • Las Palmas - Osasuna.
  • Flecha Ver anterior
  • Flecha Ver siguiente

Las Palmas- Osasuna continúa su particular descenso a los infiernos y ayer completó un paso más para bajar a la Segunda División. No había muchas esperanzas en la reacción ante Las Palmas porque el equipo rojillo, que se ha convertido en un coladero y no da con la tecla ni en las alineaciones ni en el modo de competir, anda desconectado del campeonato, superado a cada encuentro, muy alejado de sus rivales.

Ayer, aunque una remontada increíble a cargo de Kodro, con dos goles en el primer tiempo, pareció que iba a servir de reanimación, la terquedad de los acontecimientos, la falta de nivel competitivo -el fallo de una oportunidad clara para sentenciar el partido, un error grave en el autogol-, la fatalidad de los sucesos empujan a Osasuna hacia otra parte.

Desamparados, como si el cataclismo de la temporada correspondiera solo a los jugadores, al equipo, y que el descalabro no alcanzara a la directiva y otros jefes -directivos huidizos con su responsabilidad de responder ante los interrogantes que se plantean en el hoy del club estuvieron escabulléndose por el estadio-, Osasuna volvió a completar otro partido triste, de conjunto con muy pocos recursos, con una fragilidad defensiva monumental, con el ánimo por los suelos, también con el nivel más bajo del campeonato. Como refleja la clasificación y sus números rojos, el conjunto navarro deberá pelear a partir de ahora sólo para no terminar como el peor de la historia y honrar a la camiseta y a los aficionados con su esfuerzo postrero, en el que no va a haber sitio para los tibios o los ocupados en otras tareas. El peso de la lucha contra este deshonor macabro está pasando una evidente factura en los futbolistas, que andan todavía más por debajo de los escalones habituales de su rendimiento.

Con un guión distinto, pero con idéntico final, Osasuna volvió a vivir ayer otro particular suplicio. El entrenamiento con público que se organizó Las Palmas en el primer tiempo, festival de goles y rondos tal y como había arrancando el encuentro, con un tanto a los siete minutos por mediación de Jesé -la estrella local que aclama la grada cada vez que la toca-, se fue cayendo conforme el paso de los minutos construía un encuentro espeso y feo, horrendo para el espectador conforme la tensión de los suyos iba bajando y la escueta presencia en el ataque de los rojillos sacaba un rendimiento extraordinario.

El equipo con ocho cambios que propuso Vasiljevic -más que una revolución, un auténtico atentado a toda lógica incluso aunque se esgrima el reparto de oportunidades como argumento- estaba ofreciendo la misma imagen de partidos anteriores, la de un Osasuna plano, alejado del mando en el encuentro, más hundido que a flote. Así estaban las cosas, esperando la goleada la grada, inofensivo Osasuna, hasta que el oportunismo de Kodro, en dos acciones puntuales de ataque -las únicas del primer tiempo-, dieron la vuelta al marcador de forma imprevista. En las dos no anduvo fino el portero local, Javi Varas, pero en las dos el delantero guipuzcoano de origen bosnio demostró picardía y un espíritu luchador reconfortante para este grupo que camina como alma en pena. Sirigu, con una gran intervención ante Jesé en un mano a mano, también tuvo su cuota de protagonismo para mandar a Osasuna al descanso ganando. Mucha tela había que cortar.

El equipo de Vasiljevic aguantó poco en el segundo tiempo como para pensar en un triunfo, que es lo único que vale. La resistencia de los rojillos fue mínima porque Olavide, uno de los chavales recuperados del ostracismo en estos tiempos de revolución, envió alto un balón conducido a la contra por el carril izquierdo que llevó al canterano a ser el rematador en el lado derecho.

Las Palmas se desesperezó a continuación y puso a prueba a la defensa de Osasuna, a la que hizo saltar por los aires con el gol de Livaja a los diez minutos. El dominio local se decreció tras el incidente de Álex Berenguer, que tuvo al jugador de Osasuna unos minutos en el campo entre lúcido y grogui tras un encontronazo brutal cabeza con cabeza con un rival. Estaba Las Palmas madurando el partido, entrando por las bandas, jugando entre líneas y a los espacios gracias a sus grandes pasadores, cuando en una acción sencillísima, un despeje sin oposición, Unai García falló y dio la vuelta al marcador.

El tramo final del partido consistió en el habitual festival de oportunidades que acaba con un Osasuna goleado, derrumbado, convertido en una caricatura. Un Osasuna que pasó ayer del sueño a la pesadilla. Que no sabe cómo va a terminar este año horrible, que nadie sabe a quién se puede acabar llevando por delante.