Episodios municipales

Cuaresma inverprimaveral

El periodo de ayuno y abstinencia, silencio y recogimiento, ya no es más que referencia del ‘calendario zaragozano’

Un reportaje de Lander Santamaría. Fotografía Juan Mari Ondikol - Lunes, 6 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Los árboles frutales desbordan de flores en adelantada primavera, en espectáculo precioso y gratuito.

Los árboles frutales desbordan de flores en adelantada primavera, en espectáculo precioso y gratuito. (JUAN MARI ONDIKOL)

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Los árboles frutales desbordan de flores en adelantada primavera, en espectáculo precioso y gratuito.

Ayer era Ana, el primero de los seis domingos o semanas de la Cuaresma, y seguirán Badana, Susana, Rebenca, Pasio y Ramos, que es cuando podremos decir “¡...en Pascua estamos!”, según recogió en Bera el padre Resurrección María de Azkue, hace ya mucho de esto, tanto que quizás no recordarán ni los mayores del lugar como se solía decir. Los nombres aluden a los evangelios del día y en concreto Anavadana es palabra corrupta de annua, de la oración de la primera doménica de Cuaresma y del evangelio: ”Vade retro, Satana”, como averiguó el maestro José María Iribarren y cuenta en su Vocabulario.

El caso es que estamos en Cuaresma, casi sin enterarnos porque los días corren como galgos aunque el periodo de penitencia cuaresmal ya no es tampoco lo que era. Grabado le tenemos al inolvidable amigo Mariano Izeta, llegaban aquellos sermolariak (sermoneros) casi siempre jesuitas que llevaban (¿llevan?) fama de “picos de oro”, te oscurecían illun, illuna la parroquia y se los ponían al personal en la garganta a limpio ¡os condenaréis!, que salían y a correr a casa, acojonáos sin ni siquiera echar un medio donde Pantxo.

Entonces eran días de ayuno y abstinencia, los viernes sobre todo, carne ni de lejos, que para eso estaban las bulas que expedía la parroquia a tanto el párrafo, para eximir a enfermos y mayores, o a quienes económicamente se lo podían permitir. Tal debía ser el hartazgo de pescado que de un convento cuentan que, un fraile y un lego, se fueron por la calle del medio y tiraron al río un cuto que pescaron aguas abajo y comparecieron ante el abad simulando asombro y gritando: “¡Mirad que peces tan extraños trae hoy el río!”, compartió sorpresa el rector y todos holgáronse unos días con pescado tan raro.

Todo eso ya es arqueología, ya se sabe que las ciencias avanzan que es un horror y la abstinencia y la dispensa de comer carne es cuestión que parece antediluviana. Hasta los sopicaldos en pastillas, que fueron de lo primero permitido, se dejaron de prohibir porque, excepto montón de sal, no está demostrado que de carne tengan nada.

Y el tiempo, excelente tema de conversación, en los ascensores lo que más, anda también mucho revuelto que pájaros y árboles andan con un despiste total. En la anual batalla entre el General Invierno que no acaba de acabar y Doña Primavera que no se acaba de decidir, recién librada la de Don Carnal y Doña Cuaresma, lucen flores abundantes y lujosas en ciruelos y manzanos, las florecillas de San José, margaritas y el diente de león desbordan jardines y praderas en incomparable (y además gratuito) regalo para la vista. Mientras, salen hombres (y mujeres) del tiempo a isobara limpia y amanecen Abartan y Saioa de txapela blanca para quitársela en dos días, y el gentío ya no sabe a qué atenerse. Lo dicho, Cuaresma y Primavera ya no son lo que eran. Tampoco.

cosas de la vida

Far West. John Nokia entró en el saloony miró fijamente a Ben Samsung que, acodado en la barra, bebía su Four Roses con indiferencia. “Uno de los dos sobra en este mercado, forastero”, le retó Nokia y salió a la calle. Habían pasado años, muchos, Samsung apuró el trago y le siguió decidido a terminar de una vez. Se plantaron frente a frente, el sepulturero se frotaba las manos y los vecinos de Iphone River se protegían en webs estratégicas para no perderse el duelo. Nokia desenfundó primero apuntó a su rival y y whatsappeó “Eres hombre muer...”, pero no pudo acabar, demasiado lento. Herido de muerte, aún pudo leer en su pantalla el disparo de Samsung, mucho más rápido y conciso: “RIP”.

el párrafo

¡hágase la luz!

“Cobrador: La luz. Dos sesenta. (Le tiende el recibo. La puerta III se abre y aparece Paca, mujer de unos cincuenta años, gorda y de ademanes desenvueltos.El cobrador repite tendiéndole el recibo). La luz. Cuatro diez. Generosa (Mirando el recibo). ¡Dios mío! ¡ Cada vez más caro! No sé como vamos a poder vivir”. (Antonio Buero Vallejo, Historia de una escalera).

de aHORA

Hazme reir. Digo lo del bús ese con los eslogan “Las niñas tienen vulva. Los niños tienen pene”, por pura semántica. ¿Decir vagina es pecado, suena mal, es feo? Porque vulva no define el sexo femenino sino lo que le rodea. De críos, las niñas tenían pitita y los niños, pitilín. Tan mojigatos que se la cogen con papel de fumar, ¿no será que les gustaría volver 60 años atrás?