Arte callejero con pinceladas de denuncia

Itsaso, Irene, Jon, Xabier y Asier son alumnos de Paz de Ziganda y los autores de 2 obras de arte urbano;un homenaje a la música y una denuncia social

Sara Huarte | Iban Aguinaga - Lunes, 6 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Sentada en el suelo;Itsaso Arana. Sobre el piano, Irene Ramírez con Xabier Tabar (izquierda) y Jon Vital (primero por la derecha) y Asier Busto.

Sentada en el suelo;Itsaso Arana. Sobre el piano, Irene Ramírez con Xabier Tabar (izquierda) y Jon Vital (primero por la derecha) y Asier Busto. (IBAN AGUINAGA)

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Sentada en el suelo;Itsaso Arana. Sobre el piano, Irene Ramírez con Xabier Tabar (izquierda) y Jon Vital (primero por la derecha) y Asier Busto.

burlada- Son cinco, son estudiantes de la ikastola Paz de Ziganda y tienen las manos manchadas de pintura y conciencia. Itsaso Arana, Irene Ramírez, Asier Busto, Jon Vital y Xabier Tabar son los autores de dos obras de arte callejero que, desde hace algunas semanas, embellecen las calles de Burlada. Un piano dibujado sobre una salida de humos de un garaje que se encuentra detrás del Ayuntamiento y justo enfrente de la Escuela de Música Hilarión Eslava, un callado recordatorio de la melodía que envuelve este edificio, y un mural que representa a una persona refugiada en un salto eterno hacia una nueva vida.

“Estas pinturas forman parte de una actividad que hemos hecho en el taller de arte contemporáneo de Paz de Ziganda. Se trata de un proyecto libre en el que participábamos dos clases y a la nuestra, nos tocó hacer una intervención para embellecer el exterior”, explica Irene, cuyo grupo eligió Burlada porque “es donde vivimos gran parte de nosotros y porque conocíamos al alcalde”. Y así comenzó un proceso creativo para transformar el mobiliario urbano de Burlada en arte a base de pintura, color y mucha imaginación. “Nuestro piano está detrás del Ayuntamiento y el mural donde la pista de atletismo. Esa pared estaba ya casi toda decorada por los chicos y chicas del gaztetxe, pero les pedimos permiso a ver si nos dejaban uno de los huecos”, recuerda Itsaso. Ahora, los cinco artistas están a la espera de un nuevo permiso para llevar a cabo una nueva intervención: escribir “frases motivadoras” en los peldaños de las escaleras que suben hacia el campo de fútbol de la localidad. “Queremos poner algunas frases de ánimo para que la gente las vea al subir”, apostilla Irene.

intenciónEn el caso del piano, estos cinco artistas callejeros se decantaron por el piano en parte por el lugar en el que se encontraba, como “un guiño a la escuela de música”, y porque, según explica Jon, “era fácil de hacer y podíamos aprovechar la forma de la salida de humos del garaje”. Y, a tenor de las reacciones de los vecinos y vecinas de Burlada, acertaron. “Yo creo que, por el momento, le ha gustado a todo el mundo. Yo toco el acordeón en la Escuela de Música Hilarión Eslava, por lo que paso muchas veces por delante del piano y siempre suele haber alguien mirándolo. Además, a los txikis les encanta subirse encima para jugar”, señala Xabier.

Por su parte, el mural de la pista de atletismo se alza como una denuncia de las fronteras injustas y de la situación de las personas refugiadas e inmigrantes, que “no son libres de elegir donde vivir”. “La idea se nos ocurrió a nosotros. Desde el principio dejaron muy claro que teníamos que ser nosotros quienes decidiéramos el tema”, apunta Asier, cuyo grupo se inspiró en el testimonio de una voluntaria que había estado ayudando en un campo de refugiados de Grecia. “Era un tema que conocíamos de antes. Nadie hace nada, pero hay mucho por cambiar. Criticamos mucho el muro que Trump quiere levantar en la frontera con México, pero luego no nos preguntamos ni actuamos por los que se juegan la vida para llegar a Europa o, incluso aquí a través de la valla de Melilla”, denuncia Irene, convencida de que, a pesar de que “hacer algo no es fácil”, no se puede permitir esta situación.

Un “pequeño pero necesario granito de arena” que estos cinco jóvenes han construido a base de pintura, brochas y plantillas. “Tardamos dos semanas en hacer el piano y dos días en hacer el mural. Con el mural usamos una plantilla que habíamos recortado antes, así que la pegamos en la pared y lo pintamos. Con una brocha la mayor parte y con un pincel más fino los detalles”, recuerda Jon, que, al igual que sus compañeros, en el caso del piano trabajó directamente sobre la salida de humos, ayudándose con un metro.

proyectos de futuro Aunque los cinco artistas se mostraron muy satisfechos con el resultado de sus obras, sus planes de futuro no continúan por la senda del arte urbano. Asier está valorando la posibilidad de convertirse en profesor de primaria, Xabier en una ingeniería, “aunque aún no se cual”, e Itsaso está tratando de averiguar si INEF es la elección correcta. Por su parte, Jon e Irene están planteándose la opción de embarcarse en un doble grado de Historia y Periodismo. “La historia me parece vital para aprender y entender lo que está pasando hoy en día y el periodismo siempre me ha gustado”, confiesa.