Punto de Vista empieza a explorar las grietas sociales y políticas que hay en el mundo actual

|

Ana Oliveira Lizarribar Patxi Cascante - Martes, 7 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Guillermo G. Peydró, programador;Oskar Alegria, director del Punto de Vista;Aleksandr Balagura, jurado;Michele Emmer, hijo de L. Emmer, y Douwe Dijstra, director de ‘Green Screen Gringo’.

Guillermo G. Peydró, programador;Oskar Alegria, director del Punto de Vista;Aleksandr Balagura, jurado;Michele Emmer, hijo de L. Emmer, y Douwe Dijstra, director de ‘Green Screen Gringo’.

Galería Noticia

Guillermo G. Peydró, programador;Oskar Alegria, director del Punto de Vista;Aleksandr Balagura, jurado;Michele Emmer, hijo de L. Emmer, y Douwe Dijstra, director de ‘Green Screen Gringo’.

pamplona- Ya lo anunciaron. Con cuatro estrenos mundiales y doce estrenos en el Estado, la Sección Oficial de Punto de Vista ofrecerá a diario una serie de títulos que iluminan en tiempo presente las crisis, inestabilidades y resistencias políticas en Europa, Estados Unidos, Túnez o Brasil;pero que también abordan el pasado reciente de los trenes a los campos de exterminio de Treblinka y repiensan la manera de filmar la discapacidad y la infancia, donde se prueban diálogos tentativos entre culturas aparentemente opuestas y se ponen palabras e imágenes al dolor universal de perder a una madre o donde se expone el drama de los refugiados en el Mediterráneo. Sin duda, dos de los tres trabajos exhibidos ayer en la primera jornada a competición, la holandesa Green Screen Gringo y la canadienseWe Make Couples, son de esas películas que exploran las grietas que resquebrajan el mundo actual, desde distintos planteamientos estéticos, eso sí;mientras que el tercero, Normal Autistic Film, resta distancias del autismo, desdramatizando el síndrome a través de la vida cotidiana de un grupo de jóvenes.

El holandés Douwe Dijkstra es el autor de Green Screen Gringo(2016), el cortometraje que inauguró ayer por la mañana La Región Central, o, lo que es lo mismo, el apartado competitivo que el festival saldará el próximo sábado. En pantalla vemos cómo amanece en Sao Paulo, pero lo que sucede a continuación no se parece nada al recorrido que un turista cualquiera realizaría por las calles de la ciudad brasileña. La realidad se presenta de una forma nueva ante nuestros ojos. Un croma portátil se abre paso entre la multitud en el centro, en la playa, en museos, en rincones, trasladando lo que sucede en cada sitio a lugares inesperados gracias a la magia de las imágenes proyectadas en la pantalla verde. Suena música, pero también manifestaciones contra la corrupción, sustituyen a Dilma Roussef en el Gobierno, el país no está contento con el cambio... La vida sigue.

Dijkstra se tomó una excedencia en su trabajo en el Museo de la Imagen de Breda para viajar a Sao Paulo en verano de 2015, donde realizó este corto durante dos meses. “Hasta entonces había trabajado mucho con el croma en el estudio y quería sacarlo y trabajar con los efectos especiales directamente en la calle”, señaló ayer el realizador. La idea final era plantear un retrato del Brasil de ahora, que, pese a estar atravesado por la corrupción y la pobreza, sigue adelante como siempre. El uso de ese dispositivo que una persona porta arriba y abajo sirve, pues, para revelar los contrastes de un país que no pierde su pasión por el arte, la música y su ritmo de vida. “Llevar el croma nos daba muchas opciones de trasladar a personas en distintas situaciones a contextos que no son el suyo”. Esta descontextualización contiene, sin duda, un potente mensaje político. Como dicen desde el certamen, Green Screen Gringo es una “reflexión audaz y comprometida con la sociedad brasileña”, como “una canción protesta a ritmo de samba”. El corto podrá volver a verse hoy a las 17.00 horas.

otras dos historias En la misma sesión se proyectará We Make Couples (Canadá, 2016), de Mike Hoolboom, una reflexión a modo de collage sobre el arte de producir imágenes, con los ecos de la cinefilia y las revueltas sociales de fondo, desde el movimiento Ocupy hasta el de Pussy Riot. El montaje como ruleta juega a la libre asociación de ideas visuales e invita al espectador a adentrarse en el subconsciente de la propia película, donde las armas tratan de subvertir las reglas del mercado: imágenes para digerir, no para consumir.

Por último, ayer también se proyectó una película más intimista, el largo Normal Autistic Film (República Checa, 2016), de Miroslav Janek. Más que una cinta sobre el autismo, no presenta a los autistas como personas distintas, sino a nosotros como seres demasiado parecidos. Este retrato coral de un grupo de adolescentes autistas nos reta a entrar en la pantalla y a atravesar su espejo, el de jóvenes repletos de aficiones que desdramatizan su día a día gracias a su sentido del humor y a sus anhelos. Este título podrá volver a verse hoy, a las 20.00 horas, en Baluarte.

su majestad, la mariposaA la rueda de prensa celebrada por el Punto de Vista en el primer día de su undécima edición se sumó el realizador ucraniano afincado en Italia Aleksandr Balagura, que no solo forma parte del jurado internacional, sino que hoy mostrará un largometraje documental dentro de la sesión de las cinco titulada Su majestad, la mariposay enmarcada dentro del ciclo Volar. Se trata deLe battement d’ailes d’un papillon, un proyecto de juventud que el realizador pudo realizar finalmente en 2008. En su juventud, el grupo de amigos tenía grandes sueños. “Íbamos hasta tres veces al día a ver películas, soñábamos con hacer cine. A los 20 años, tuve la suerte de que mi madre me comprara una cámara y pasar de la oscuridad de la sala como espectador a mirar a través del objetivo fue una progresión lógica para mí”, dijo. Con el tiempo, sin embargo, solo él siguió haciendo cine;el resto de sus amigos se dedicaron a otras profesiones, de ahí que este filme sea un intento de recuperar aquel anhelo. Pero la memoria es frágil y, en ocasiones, devastadora.