Recursos humanos

Un apunte de víspera

Por Maite Pérez Larumbe - Martes, 7 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:06h

we should all be feminists (Todos deberíamos ser feministas). Lo dice Dior, Christian Dior, un clásico que no da puntada sin hilo. El lema no va bordado en una pieza de alta costura sino estampado en una camiseta blanca que soporta cualquier militancia y que sale por 550 eurillos. Tiene que ser un algodón espléndido. Como solo la veo lucida por mujeres, busco la versión masculina. No existe. El algodón no engaña pero es un tejido saludable como pocos. Como también lo será, y sosa de ganas, la carne de pavo que hace escasos meses publicitaban en otra fusión ejemplar de celebridad y discurso tres conocidas actrices. Insipideces y pavadas si no fueran más.

Porque, con la comprensible finalidad de aumentar las ventas, estos productos mediáticos son el instrumento perfecto ¿e impremeditado? para degradar y domar un mensaje, para colocarlo al nivel de la frivolidad de la pasarela, de la pesadez del diálogo petardo. Banaliza, que algo queda. Que dos sectores como la moda y la alimentación se apunten a esta tendencia del feminismo chic y de sobremesa es vestir con otra ropa el viejo modelo.

Las mujeres somos más pobres que los hombres. Aquí y en Filipinas realizamos trabajos necesarios ni reconocidos ni agradecidos ni pagados. Tenemos menos poder en las empresas, en las organizaciones, en la política. Nuestras opiniones cuentan menos y nuestra imagen se denigra en los medios con una facilidad pasmosa. Recibimos agresiones, muchas de ellas ni siquiera consideradas como tales por amplios sectores de población. El feminismo denuncia y avanza en el abordaje de estas realidades y es la lógica consecuencia de la reclamación de derechos universales en la que hace más de doscientos años se empeñaron las mentes que propiciaron nuestra cultura política. Ni un trapo ni un fiambre. Y en esas estamos.