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Violencia de género, un efecto de la desigualdad

Por Fernando Alonso - Martes, 7 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:06h

Fernando Alonso.

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el hecho de que se celebre un día mundial de algo, suele ser indicativo de que ese algo tiene una situación como mínimo mejorable, aunque lo más probable es que su estado sea lamentable.

Es lo que ocurre con el 8 de marzo, cuya celebración tiene el objetivo de mejorar la situación de inferioridad que soportan las mujeres con respecto a los hombres en el mundo. Digo mejorar en vez de terminar para ser un poco realista, porque llegar a conseguir la igualdad de derechos y oportunidades entre mujeres y hombres parece todavía hoy más bien una utopía.

Vivimos en una sociedad injusta en la que la desigualdad entre uno y otro sexo es visible en múltiples aspectos (violencia de género, sueldos inferiores, techos de cristal, riesgo de maltrato, baja maternal…). . Una desigualdad en la que la mujer se queda siempre con la peor parte.

Es denunciable que quienes nos gobiernan acepten que así sea con la más aberrante naturalidad. Pudimos escuchar un ejemplo claro y vergonzante de esta actitud pasiva en la entrevista que el pasado mes de febrero hizo Pepa Bueno al ministro de justicia. La periodista al hilo de las personas propuestas para los nuevos nombramientos para el Tribunal constitucional, le comenta las pocas mujeres que hay entre sus miembros (dos de doce). Y la respuesta de Rafael Catalá deja patente la importancia que todo un ministro de justicia otorga al problema:

- “Es verdad, es verdad… es una constatación de la sociedad española actual”.

¡Pero cómo se puede tener tanta cara! Este hombre, en cuyas manos está la posibilidad de legislar para ir equilibrando las desigualdades entre los sexos, reconoce que la situación es injusta para las mujeres con la máxima naturalidad, y acepta esa discriminación por razón de sexo con el argumento de que “España es así”. Solo le faltó decir ¿para qué vamos a cambiar nada si estamos muy bien así mandando los hombres?

Dejando a parte este claro ejemplo de desidia ministerial ante el trato desigual, el problema más grave de este injusto sistema (el heteropatriarcado) es sin duda la violencia ejercida por parte de los hombres hacia las mujeres por el mero hecho de serlo.

Los casos más graves de esta violencia de los hombres sobre las mujeres, los que terminaron en asesinato, alcanzaron en 2016 el 15% de todas las muertes violentas cometidas en el Estado. En solo tres meses las denuncias recibidas por violencia de género en los juzgados fueron de 40.000. Y si tenemos en cuenta que la mayoría de casos no se denuncian, nos podemos hacer una idea de lo grave de la situación que viven muchas mujeres.

Hemos de pedir a la clase política que ponga el problema en primera línea de actuación, que se tomen medidas efectivas y se pongan medios económicos en pro de la igualdad. Que estas medidas vayan acompañadas de un plan de Educación Sexual integral con base científica y para todas las edades, puesto que la sexualidad es una cualidad humana (la de tener sexo), que nos acompaña desde el nacimiento hasta la muerte y que salpica todas nuestras vivencias, no solo las relacionadas con la vida erótica.

El problema es lo suficientemente grave como para que también la ciudadanía actúe, hombres y mujeres debemos revisar nuestra educación machista, estudiar nuestro entorno y ver qué podemos hacer por la igualdad. Ya no basta con que nos escandalicemos con las noticias de agresiones y violaciones, ya no basta con acudir a las concentraciones de repulsa. Hemos de revisar nuestras costumbres impregnadas de machismo y actuar contra ellas. Tenemos un buen ejemplo de actuación en las mujeres que desde principios de febrero se han puesto en huelga de hambre en una plaza de Madrid para decirle al gobierno que actúe ya, y que considere la violencia de género una cuestión de Estado. Lo más probable es que este gobierno del PP les ignore. Yo si pudiera le trasladaría al ministro la pregunta que el otro día recorrió las redes sociales ¿qué haría usted si el grupo maltratado fuera el de futbolistas, o el de polític@s? Seguramente vería el problema como algo insostenible, seguramente mostraría preocupación sincera, seguramente actuaría con todos los medios a su alcance, y lo que es seguro es que no aceptaría la situación con un “así es España”.

El autor es sexólogo de sexoguay.com