Ramos vale los cuartos

Liga de campeones el central del Real Madrid da la vuelta al partido en Nápoles con dos goles de cabeza en la segunda mitad y certifica el pase a la siguiente ronda

Miércoles, 8 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Ramos celebra el gol del empate conseguido en el segundo tiempo.

Ramos celebra el gol del empate conseguido en el segundo tiempo. (Foto: Efe)

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Ramos celebra el gol del empate conseguido en el segundo tiempo.

Nápoles 1

Real Madrid 3

NÁPOLES Reina;Hysaj, Albiol, Koulibaly, Ghoulam;Allan (Rog, min.56), Diawara, Hamsik (Zielinski, min.75);Callejón, Mertens e Insigne (Milik, min.70).

REAL MADRID Keylor Navas;Carvajal, Pepe, Ramos, Marcelo;Modric (Isco, min.80), Casemiro, Kroos;Bale (Lucas Vázquez, min.68), Benzema (Morata, min.77) y Cristiano Ronaldo.

Goles 1-0, m.24: Mertens. 1-1, m.52: Ramos. 1-2, m.57: Ramos. 1-3, m.91: Morata.

Árbitro Cuneyt Çakyr (TUR). Amonestó a Allan (min.55) y Diawara (min.89) en el Nápoles.

Estadio San Paolo. Lleno.

Nápoles- Un doblete de Sergio Ramos, acompañado por un tanto de Álvaro Morata, silenció al estadio San Paolo y metió al Real Madrid en los cuartos de final de la Liga de Campeones, al eliminar a un Nápoles valiente, que había asustado al equipo blanco adelantándose en la primera mitad.

A pesar de haber sufrido mucho al principio del encuentro, el Real Madrid se metió en los cuartos de final de la Liga de Campeones por séptimo año consecutivo y sigue invicto esta temporada en una competición en la que busca agrandar su leyenda, revalidando el título del último curso. Zidane alineó al once que ganó la undécima Copa de Europa, encomendándose a la BBC.

Empujado por su 60.000 tifosi, el Nápoles salió con agresividad y asustó al Madrid con Faouzi Ghoulam, que rozó un gran gol lanzando un córner, y con Marek Hamsik, que lo intentó con dos peligrosos remates desde fuera del área. El equipo blanco se encerró atrás a la espera de aprovechar la velocidad de Bale y Ronaldo al contragolpe

La superioridad napolitana tuvo premio en el minuto 24, cuando Mertens recibió en el área un pase al hueco de Hamsik y definió con un zurdazo cruzado que sorprendió a Keylor Navas, desatando la euforia de la hinchada local.

En el minuto 29, Ronaldo sembró el pánico en el San Paolo con un disparo que se estrelló contra un poste, mientras que, nueve minutos después, Mertens rozó el doblete con un derechazo que también acabó impactando en un poste. Así, el Nápoles se fue al descanso acariciando la clasificación y el Madrid con la obligación de cambiar de actitud y, sobre todo, de conseguir un gol.

Ese cambio de actitud llegó de forma inmediata, liderado por el capitán Sergio Ramos, que silenció al San Paolo con dos goles en el espacio de siete minutos que acabaron con los sueños del Nápoles.

Con la eliminatoria ya sentenciada, el equipo blanco amplió distancias en el tiempo añadido por medio de Morata, que había entrado a quince minutos del final por Benzema y que rubricó el 1-3 final.

A pesar de haber sufrido en la primera mitad, el Real Madrid pudo salir satisfecho del campo por haber conseguido un triunfo importante en uno de los estadios más difíciles de Italia. - Efe

La anécdota

En el campo. Más de 10.000 espectadores esperaban ya, a unas tres horas del inicio del partido en las gradas del estadio San Paolo el comienzo del Nápoles-Real Madrid, vuelta de octavos de final de la Liga de Campeones. Las puertas del estadio, que de forma excepcional fueron abiertas al público a partir de las 15.00 horas locales, ya vieron desde los primeros minutos la presencia de seguidores, especialmente napolitanos, que empezaron a acceder a las gradas. En las inmediaciones del estadio, faltando cinco horas para el inicio del choque, ya se empezó a ver una importante afluencia de tifosi, dispuestos a hacerse notar dentro y fuera del San Paolo. Incluso, en los alrededores de la instalación deportiva, un grupo de aficionados del Nápoles repartieron esquelas fúnebres con el Real Madrid como víctima. Ha fallecido en el estadio San Paolo el Real Madrid. Con inmensa satisfacción y alegría por parte de los aficionados napolitanos y de toda la ciudad, se leía en ellas.