Continente, contenido;endogrupo, exogrupo

Por Javier Otazu Ojer - Miércoles, 8 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:07h

dos de los temas de debate en los últimos tiempos son la sentencia del caso Nóos y el auge de los populismos, lo cual incluye opciones más extremas dentro de los partidos políticos. ¿Cómo se explican estos asuntos? Muy sencillo. El primero, por la diferencia entre el continente y el contenido. El segundo, por la diferencia entre el endogrupo (dentro) y el exogrupo (fuera).

Vivimos en un mundo de apariencias. Y es que somos como la Luna: todos tenemos un lado oscuro (no necesariamente negativo, es algo que no se ve). Por eso se dice que cuando se reúnen dos personas en realidad hay 6, ya que cada ser humano contiene tres percepciones diferentes: como cree que es, como piensa la otra persona que es, como es en realidad.

Desde este enfoque, como es difícil conocer el contenido además de las personas, de los bienes y servicios que consumimos, usamos como señal válida para realizar una transacción económica el continente. Y es que es innegable: la presentación importa. ¿Acaso cuando nos vamos a comer a un restaurante no afectan al sabor la música de fondo, la decoración o el ambiente? Pues claro que sí. Cuando nos dan un regalo, el envoltorio del mismo ya es una primera pista. Cuando quitamos el papel, aparece el paquete de lo que nos han dado. De nuevo, también influye. En muchos perfumes influye la forma del recipiente o el color de la caja que lo contiene. Y cuando por fin llegamos al bien concreto, todo lo anterior pesa.

Si vamos a una conferencia, ya puede ser el asunto fascinante que necesitamos un buen continente. El ponente cuenta. Llena más una charla de una persona de renombreque una conferencia dada por su propia calidad. Así pues, montamos un Instituto llamado Nóos (mente o intelecto en griego) y le damos el mejor continente posible: un miembro de la Casa Real. Negocio redondo. Subvenciones y público sin parar.

Y eso por no hablar de las apariencias de las personas. Supongamos que vamos a contratar a dos personas para un puesto de trabajo y sus características son semejantes. ¿Cuál es la elegida? Está claro. La más atractiva (lo mismo vale para hombres y para mujeres). Además, está demostrado en contra de la sabiduría popular que los guapos ganan más dinero que los feos. Curiosamente, no es sólo continente. Ser guapo aumenta la confianza en uno mismo, y eso, a la hora de trabajar, importa: mejora nuestras destrezas.

Pasamos a la teoría del endogrupo y del exogrupo. Está demostrado que cuando un grupo de personas con un rasgo en común (ideología, aficiones, religión, o equipo de fútbol) comienzan a discutir sobre algún asunto, la solución es más extremista que si lo hacen por separado. ¿Qué significa eso? En las actuales primarias del PSOE Pedro Sánchez marcha como favorito para los militantes. Y su programa es el que se encuentra más a la izquierda de todos. Como resultado, se da una paradoja: los militantes del PSOE están más a la izquierda que los votantes del PSOE, con lo cual es posible que los candidatos de unos y de otros no concuerden.

Más casos. En las elecciones primarias del Partido Demócrata (Estados Unidos) se presentaron a la votación final Hillary Clinton contra Bernie Sanders. El segundo había sido votado por las bases, pero su programa era tan radical para el norteamericano medio que al final Hillary le venció. Como demostraron los resultados en las presidenciales, muchos norteamericanos no querían a Clinton, y es seguro que si en las primarias su rival no hubiese sido tan extremista ése hubiese sido el presidente norteamericano.

Lo mismo ha ocurrido en Francia o en Gran Bretaña. En el primer caso, Benoit Hamon, con un programa impensable hace años, venció a Manuel Valls. Por otro lado y pese a sus problemas actuales por el lado conservador también ganó la opción más a la derecha: François Fillon. En Gran Bretaña, el líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, tiene ideas semejantes a las de Hamon.

Un endogrupo con muchas personas puede no tomar la mejor decisión. Por eso es bueno, cuando tenemos algún tipo de problema, salir mentalmente de nuestro grupo y pensar las cosas desde otro punto de vista. Esa es la razón por la cual cuando se toman decisiones es adecuado tener en un grupo personas que no sean expertas del asunto. Por supuesto, esto no tiene sentido si estamos realizando un estudio científico. Pero en el ámbito económico o político se recomienda tener personas que no sepan nada de lo que estamos tratando, ya que tienen otra forma de ver las cosas, y eso siempre suma.

En definitiva, por precioso que sea un continente, pensemos si el contenido merece la pena. Si estamos muy metidos en un grupo, pensemos si eso no nos está radicalizando. Nóos o los populismos son buenos ejemplos de ello.

El autor es profesor de Economía de la UNED de Tudela. ‘www.asociacionkratos.com’