A propósito de Oteiza

Fernando Pagola, Asier Altuna, Jesús Palacios e Itziar Añibarro mostrarán hoy trabajos inspirados directa o indirectamente en el creador de Orio.

Un reportaje de Ana Oliveira Lizarribar - Jueves, 9 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

De arriba abajo, imágenes de los cortometrajes ‘A la sombra de Perkain’, de Fernando Pagola;‘Soroa’, de Asier Altuna;‘Casa Vacía’, de Jesús Mª Palacios, y ‘Oteiza’, de Itziar Añibarro.

De arriba abajo, imágenes de los cortometrajes ‘A la sombra de Perkain’, de Fernando Pagola;‘Soroa’, de Asier Altuna;‘Casa Vacía’, de Jesús Mª Palacios, y ‘Oteiza’, de Itziar Añibarro.

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De arriba abajo, imágenes de los cortometrajes ‘A la sombra de Perkain’, de Fernando Pagola;‘Soroa’, de Asier Altuna;‘Casa Vacía’, de Jesús Mª Palacios, y ‘Oteiza’, de Itziar Añibarro.Fotos: cedidas
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El artista donostiarra Fernando Pagola inauguró en 2010 en la Galería Moisés Pérez de Albéniz una exposición titulada A la sombra de Perkain, con una creación audiovisual homónima que “quiso ser un homenaje al mundo de la pelota, intentando rescatar su expresión más esencial de una visión completamente banalizada y comercial que la televisión y los medios nos obligan a procesar para asegurar su continuidad como fenómeno deportivo”. A Pagola le gusta pensar que, en su aspecto original, el pelotari “nos enlaza con el mundo griego y su apego al mito”. Y nos lo muestra “en su espacio metafísico y abstracto frente a la naturaleza y el caos, desnudo de su componente publicitario, en el espacio de tres planos que es el frontón, con dos paredes: una que determina la anchura y otra la longitud del terreno de juego, en ángulo recto, y un suelo sobre la tierra. Abstracción y geometría. Tres planos bastan para robar al cielo este rincón donde el atleta mide su astucia y su fuerza”. Al principio, el artista tenía previsto realizar una producción más compleja, “con un pelotari desnudo que se proyectaba en las tres dimensiones de los planos del frontón”. Sin embargo, “comprendí que no hacía falta complicarse, ya que la textura de las fotos (fotocopias) y su distorsión y desarrollo en forma de flipbook eran suficientes para dotar a la imagen del movimiento que necesitaba, con un punto de tosquedad y radical primitivismo. Me recordaba a la belleza de esos desnudos que publicó Kerstész en su libroDistorsionsde 1923, y su efecto era más acorde con las intenciones que yo tenía”.

En A la sombra de Perkain, el pelotari y el frontón forman un todo. “Son inseparables”. El frontón es el “triedro perfecto”;sus paredes son “el germen de la arquitectura occidental”, y el pelotari, su héroe. “Los dos forman una especie de alma colectiva que representa un patrimonio no solo deportivo, sino fundamentalmente cultural y social”. En cuanto a la influencia de Oteiza, Pagola señala que si bien no realizó este trabajo pensando en él, “alguien me recordó recientemente que Oteiza lo abarca todo, y, ciertamente, el mundo del frontón pertenece, sin duda, a ese imaginario oteiciano”. “En la única conversación que tuve con él hace ya muchos años, coincidimos en lo esperpéntico que resultaba todo ese mundo de marcas publicitarias en torno a este deporte y su banalización en la cancha de juego”, señala, y, como anécdota, recuerda que su exposición ha viajado por distintos lugares de la península, “y, curiosamente, ha tenido más éxito en aquellos donde no hay frontones... Creo que ese carácter abstracto y universal que yo pretendía recuperar no supo entenderse precisamente aquí”, donde el carácter comercial la pelota “la ha despojado de su componente cultural y social”.

Pagola, que sigue trabajando en torno a esta idea, “tanto en su aspecto figurativo como espacial”, opina que el cine -las imágenes en movimiento y el sonido- “explora campos con los que la pintura no puede competir... Y viceversa”. En ese sentido, es difícil encontrar hoy un artista plástico que no maneje todos los lenguajes, y, en este caso, “el movimiento está sugerido, y el sonido, fundamental para la comprensión del espacio, solo podía contarse desde lo audiovisual”.

Asier Altuna

‘Soroa’

También se verá hoy Soroa, cortometraje de Asier Altuna (Bergara, 1969) basado en el poema Deja cada muerto un dedo acusador al cielo (cosecha en Fitero), del libro Existe Dios al Nordeste de Jorge Oteiza. “Desde la primera lectura surgió una imagen surrealista muy potente que me cautivó, y, a partir de esa imagen, surgió una historia”, comenta el realizador. En ese sentido, este corto no se aleja de otros como Topeka, Artalde o Sarean. Soroa “tiene que ver con la naturaleza, con la tierra, con la sequía y con la cosecha”;en definitiva, con “el ciclo de la vida y la muerte”. Las imágenes son “espectaculares” gracias a la “elaborada fotografía” de Gaizka Bourgeaud, y el sonido “está muy trabajado” por Xabier Erkizia. Todo, para lograr ese “dramatismo que puede transmitir la naturaleza”. El corto se rodó en las Bardenas Reales, “un paisaje espectacular con un clima extremo”. Altuna destaca “las horas que pasó Bourgeaud intentando cazar los cambios de la naturaleza”. Las nubes, las tormentas, la lluvia... “Por ese lado, creo que lo que más aprendí con este corto es el enorme potencial dramático que tiene el medio natural. Uno de los momentos más felices de mi vida fue rodar la procesión en ese espacio tan evocador, árido y sugerente;son esos momentos en los que sientes que todo el esfuerzo de hacer una película merece la pena”.

Soroa, que el director califica de “cine y punto”, sin etiquetas, ha visitado todos los continentes a través de más de 70 certámenes, y ahora se verá en Punto de Vista. “Llevo años disfrutando de este festival como espectador. Aquí he visto un montón de películas de las que he aprendido muchísimo y, sobre todo, he visto cine muy diferente al que estaba acostumbrado a ver”, indica. Y confiesa que en las primeras ediciones “miraba con recelo ese cine raro, como lo llamaba yo;incluso me picaba y decía a mis amigos que algún día iba a hacer una de esas películas. Y, mira, sin darme cuenta, parece que yo también estaba haciendo un tipo de cine con un punto de vista diferente”. Por eso está “feliz” de presentarSoroaen esta programación, aun más si es en el ciclo en torno a Oteiza. Y es que, una de las razones por las que Altuna hizo la película Bertsolari (2011) fue “el modo en que el de Orio describe en su Quosque Tandem...!el proceso creativo del bertsolari”. También reconoce su influencia en Amama (2015), y Kilker, un guión de largometraje en el que trabaja ahora también se inspira en un poema de Oteiza.

Para Altuna, este artista “siempre estaba buscando maneras de transformar al hombre, y hablaba del cine como la mejor herramienta para atrapar a ese hombre que se escuda en la oscuridad del cine para escapar de la realidad. Decía que el artista tenía ahí, a su merced, a ese hombre lleno de miedos y dudas para transformarlo”. Por eso “es una pena” que no hiciera películas. “De todas formas, su legado es maravilloso, las entrevistas, su voz, los textos, los poemas... Son auténticas joyas. Muchas veces es muchísimo más potente imaginarte una imagen que verla”, termina.

Jesús Palacios

‘Casa vacía’

Al realizador guipuzcoano Jesús Mª Palacios siempre le han atraido las ruinas “por su capacidad de evocación del pasado”. En 2012 vivía en Hendaia y pasaba casi a diario por los restos de la casa que habitaron Oteiza y Basterretxea entre 1957 y mediados de los 70. Hasta que “un día me acerqué a grabarla y en su interior coincidí con dos personas que vivían allí y que me permitieron conocer el espacio por dentro”, cuenta Palacios, que siente un interés especial por el “discurso teórico” de Oteiza. “Reconozco que solo le conocía como escultor y que fue en la realización de mi corto cuando pude profundizar más en él”.

En ese sentido, Casa vacía es “un recorrido casi en bruto por las ruinas del edificio”, y es, precisamente, ese vacío y esa ausencia del rastro de Basterretxea y Oteiza “lo que más se relaciona con el pensamiento y las palabras” del último. “También hay un intento de hablar de la relación de Oteiza con el cine, una intención de hacer una no película prácticamente sin imágenes sobre Acteón, una película que nunca se hizo”, agrega el director, que ha podido llevar este corto por todo el mundo tras su selección en el catálogo Kimuak. Gracias a este apoyo pudo realizar su siguiente corto, Ur Atean, la película colectiva Distantziak y ahora trabaja en un proyecto sobre lo invisible. A Palacios, le hace “especial ilusión” presentar Casa Vacía en Punto de Vista, certamen al que acude desde hace años, y recuerda que quien esté interesado en saber más sobre el proyecto puede visitar la web txusmaes.wixsite.com/casavacia.

Itziar Añibarro

Apóstoles y reclusos

También se pasarán hoy dos piezas de Itziar Añibarro. La primera, Oteiza, se basa en la obra Los catorce Apóstoles de Arantzazu y se realizó en un taller con reclusos que reinterpretaron esta escultura a través de la danza y la poesía. En la segunda, Making Oteiza: Apóstoles y reclusos, los protagonistas explican su experiencia en este taller. “Yo no sabía como persona que era materia y que conmigo se podía crear espacio”, dice uno de ellos.