Sergio Oksman director de cine

“La realidad no existe, la provocas”

Le conocimos por ‘La Esteticién’ y después hemos visto ‘A Story for The Modlins’ y ‘O Futebol’, entre otras. Estos días imparte un taller en el Centro Huarte

Ana Oliveira Lizarribar Mikel Saiz - Jueves, 9 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Sergio Oksman, ayer en Baluarte.

Sergio Oksman, ayer en Baluarte.

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Sergio Oksman, ayer en Baluarte.
“Hoy Punto de Vista camina solo, pero todo esto comenzó en una carpeta azul de Carlos Muguiro”

pamplona- De vuelta en Punto de Vista.

-Es una situación un poco extraña, como volver a casa. No había vuelto desde que Carlos Muguiro dejó la dirección. Para mí este regreso tiene un componente sentimental importante, porque Punto de Vista es un sitio donde se fraguaron muchas cosas. Hoy el otro cine está en boca de todos, pero Punto de Vista tuvo una función primordial, esencial, en la aglutinación de cineastas que se conocieron aquí. Me acuerdo del año deLa mano que mira, donde se juntaron Andrés Duque, María Cañas, que vuelve ahora, Escartín...

Un hito.

-Sí, pero mi primer recuerdo del Punto de Vista -suena extraño, pero me encanta contarlo-, fue en un bar en la calle Tutor de Madrid en 2004. Carlos y yo estábamos haciendo una película y vino con una carpetita azul con un par de folios y me dijo que tenía una idea para un festival. Me encanta acordarme de aquello porque ahora Punto de Vista camina por sí solo y es reconocido, pero primero fue una idea de Carlos en una carpetita. Una idea muy sólida porque nació con tanta fuerza y con tanta coherencia que sigue existiendo. El trabajo de Oskar me gusta mucho y él reconoce que hoy, once años después, en el festival sigue habiendo trazos de lo que inventó Carlos.

Asistimos en Pamplona al nacimiento de algo importante, aunque no sé si éramos muy conscientes.

-Sí, y si algún festival tiene que tener memoria es un festival de documental;lo contrario sería una paradoja. Es bonito que se recuerde que todo esto empezó en una carpetita de Carlos Muguiro, de la nada.

¿Qué significa Punto de Vista hoy?

-Ya el segundo año se convirtió en una referencia absoluta, pero no solo como un sitio donde ver cine, sino como un lugar que amalgamó a un montón de gente, creó y estimuló a una generación.

¿Qué supuso para Sergio Oksman?

-Cambió mi forma de trabajar. Viendo películas aquí me di cuenta de que las posibilidades eran muchas más de las que creía. Por eso volver ha sido curioso, y resulta bonito comprobar que queda mucho de aquello.

Este año viene a impartir un taller que defiende que no existen fronteras entre ficción y documental.

-Claro que no. Yo trato de desdibujar cualquier tipo de fronteras. Para hacer documental se usan herramientas de la ficción y no tiene sentido esa diferenciación. No somos periodistas, por lo tanto nuestro acercamiento no es periodístico, es cinematográfico, artístico, y con un punto de vista personal. Nosotros no estamos obligados a contar lo que pasó, podemos contar lo que pudo haber pasado, por lo tanto, la especulación es una herramienta de trabajo absolutamente legítima. Uno debe aprender desarrollar una mirada única.

¿Por qué quiere contar historias?

-No sé si hacer películas se resume a contar historias. Es más amplio. Yo aun no sé por qué hago películas, solo sigo trabajando, siempre con Carlos Muguiro, y juntos vamos creando nuevos retos. Carlos siempre repite que hacemos películas que no sabemos hacer, porque las que sabemos hacer ya están hechas. Nos ponemos retos y cada vez vamos hacia un sitio distinto. Ahora estamos empezando un proyecto nuevo, un tipo de película que no hemos hecho nunca. No tenemos manuales.

¿Y tienen alguna regla previa, o se dejan sorprender por lo que la realidad les presenta?

-El control no sirve de nada. Sí nos imponemos reglas cinematográficas muy rígidas y estrictas, que luego te sirven para agarrarte al momento en que, al confrontar con la realidad, surgen cosas que no podías haber previsto.

¿Qué papel juega el azar?

-El azar es importante y para enfrentarte a él o provocarlo, que parece una paradoja, pero no lo es, tienes que definir algunas reglas rígidas. La realidad no existe, la realidad la provocas y eso es lo que hacemos Carlos y yo cuando hacemos una película: provocamos situaciones y ponemos gente en ellas para que delante de la cámara ocurran cosas que no ocurrirían si no hubiese película. Lo que ocurre es real, pero está provocado.

Lo real, por tanto, está construido.

-Siempre. Pero en todo, en tu periodismo o si te enseño una foto de mi infancia y te cuento un recuerdo. Eso es una construcción, aunque haya ocurrido. Nuestra última película, O Futebol, es esto. Es la historia de un padre y un hijo juntos viendo el Mundial. Esto ocurrió, pero la película no refleja fielmente todo lo que ocurrió, es una construcción a partir de lo que pasó. Y pasó porque Sergio y Carlos decidieron que pasara. Lo que no habíamos previsto fue la muerte de mi padre, claro. El azar apareció de manera brutal.

¿En la realidad también somos seres ficticios?

-Así es. Yo no tengo facebook, pero hoy somos personajes más que nunca. En O Futebol, por ejemplo, sale un padre haciendo de padre y un hijo haciendo de hijo.

¿Y hay algún personaje que le haya engañado, que parecía una cosa y se encontró con otra?

-Engañar es una palabra peligrosa. Mi padre me sorprendió mucho. Es posible que yo fuera con unas ideas preconcebidas y durante el rodaje me encontré a un tipo por el que empecé a sentir un enorme respeto a pesar de haber tenido una vida desastrosa. Carlos y yo tuvimos claro que queríamos dignificar a este hombre que, con 70 años, cada mañana despertaba para intentar pagar el alquiler. Hay que dejarse sorprender.

¿Quizá esa capacidad de incorporar lo que el azar provoca es la mayor diferencia con el cine de ficción puro y duro?

-En el buen cine de ficción el azar también interviene. Por ejemplo, las películas rumanas son tan buenas porque hay vacíos, momentos no narrativos donde se cuela lo real. Por eso atrapan, hay algo de real ahí que parece que está a pesar del director.

En España cuesta financiar mucho este tipo de películas... Y todas.

-¿En este país financiar películas? Hace poco he estado dando clases en Portugal y he visto que en ciudades como Braga los productores pueden vivir del cine. Sin embargo, en Madrid no es posible, sobre todo si no haces un cine para poner en Antena 3. Pero pasa con toda la cultura en este país, no he escuchado hablar de cultura con cierta solidez a ningún partido. Deprimente. Carlos y yo seguimos haciendo películas, pero no nos dan de comer. Es una pena que a nuestra edad no podamos vivir del cine.

¿Cuál es el ritual de trabajo con Carlos Muguiro?

-Él vive en Elbete y yo en Madrid, así que hablamos mucho por teléfono y nos juntamos de vez en cuando. Así desde hace quince años. En el último año hemos barajado más de diez posibles película. Una avanzó, otra se quedó ahí, otra es un peaje para llegar a otra... Y sabemos que estamos en un momento en que tenemos que cambiar un poco el método y hacer un poco de carretera para buscar.

¿Necesitan hacer películas?

-Sí. Seguramente es una necesidad, si no, para qué hacer películas. Quizá no sepas cuál es, pero alguna habrá. Es curioso, porque Carlos y yo venimos de mundos distintos y trabajamos muy bien juntos.

¿Cómo le han cambiado las películas que ha hecho?

-Me han cambiado porque hoy no tengo ningún problema en asumir que no sé lo que estoy haciendo cuando estoy trabajando en algo. Me he relajado y ya soy capaz de pensar que las cosas saldrán. Hay que abrir muchas puertas, ir tanteando, nuestras películas requieren de tiempos muy dilatados, cuesta mucho encontrar la financiación... Hemos aprendido a vivir con esa incertidumbre, lo que no quiere decir que no suframos.

En sus películas hay muchas preguntas, ¿es ahí donde incorporan al público?

-Exactamente. Para nosotros es fundamental involucrar al espectador de manera activa. Entendemos que por eso ponen O Futebol en TVE a la una de la mañana... Sin ninguna duda, en esta película el espectador va en el asiento de atrás con nosotros.