la tercera jornada del Festival

Punto de Vista, entre la fe cristiana y la que convierte un folio en blanco en cine

Ayer se proyectó Converso, del navarro David Arratibel -Foyer, de Ismaïl Bahri;Land Within, de Jenni Kivistö;y L 'Abcdaire de l'amoureuse d'un photographe, de Anagut Simonian, completaron la sección oficial

F.F. GARAYOA - Jueves, 9 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Anahit Sominian y Sergio Trefaut, ayer en Baluarte.

Anahit Sominian y Sergio Trefaut, ayer en Baluarte. (Patxi Cascante)

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Anahit Sominian y Sergio Trefaut, ayer en Baluarte.

PAMPLONA. Fe. Fe como elemento clave para la conversión de una familia al catolicismo (Converso). Fe. Fe como argumento para alcanzar a discernir los parámetros cinematográficos de un filme de 31 minutos en los que únicamente aparece en la pantalla un folio en blanco (Foyer). Sí, la tercera jornada del Festival Punto de Vista, de una manera u otra, estuvo marcada ayer por la fe a través de los filmes del navarro David Arratibel, Converso, y Foyer, del francés de origen tunecino Ismaïl Bahri. Pero no solo de fe vive el hombre, y así, la sección oficial se completó con Land Within, de Jenni Kivistö, un documental al uso sobre los habitantes del desierto de La Guajira, sito entre Colombia y Venezuela, y L Abcdaire de l amoureuse d un photographe, filme con el que debuta la francesa Anahit Sominian, un testamento de amor y pasión por el arte para su hijo que apenas contaba con un año cuando se rodó.

Foyer (hoy, 22.30 horas, Baluarte). 31 minutos. 1.860 segundos. Un folio en blanco tapando el objetivo de la cámara mientras el director pasea por las calles de Túnez. El suprematismo abstracto de Malevich con Blanco sobre blanco llevado a la pantalla grande. Un ejercicio de metacine en el que el narrador va dialogando con las personas que se encuentra por la calle, explicándoles su proyecto de rodar "con un folio en blanco sobre el objetivo dejando que al aire juegue con él", dando pie a preguntas inocentes de niños "¿para qué filmas entonces" o a entablar conversaciones sobre política y terrorismo, sobre el papel de los intelectuales "no se preocupan del ser humano, solo quieren destacar por su trabajo, no por el bien que sus ideas pueden otorgar a la gente", la redes sociales o la propia situación del pueblo tunecino "estamos quemados por el sol y por la pobreza". Un filme que lleva al director a pasar por comisaría y tener que ser interrogado y requisada su cámara para ver lo que estaba filmando o incluso a ser invitado a "pegar unas caladas". En el fondo, tal y como transmite el artista, es una forma de jugar al escondite muy particular. A este ejercicio visual le siguió ayer Land within (hoy, 23.00 horas, Baluarte), un retrato de la vida en el desierto de La Guajira, habitado por indígenas Wayuu, en el que se establece una curiosa comparación con Finlandia, y sus vastas extensiones nevadas.

Un reflejo de la sencillez de la vida, de las costumbres de un pueblo (la muerte, la fiesta, la comida) que vive ajeno al resto del mundo y que solo teme la visita de "curas, narcotraficantes o militares. Todo ello a través del vínculo establecido por un wayuu que, según cuentan, viajó hasta Finlandia y volvió, y por la curiosa coincidencia de que la palabra maa significa tierra tanto en finés como en wayuu.

La rueda de prensa oficial contó ayer con la presencia de David Arratibel, que desgranó su Converso (hoy, 20.30 horas, Baluarte), y Sergio Trefaut, director de Treblinka, ya proyectada, que definió su filme como "un ensayo, no es un documental en términos estrictos. El punto de partida es un libro escrito por Chil Rajchman, superviviente del campo de Treblinka, pero que no lo publicó en vida, lo hicieron sus descendientes. Fue un libro que me impactó mucho más que el de Primo Levi, por ejemplo, porque era mucho más duro, ya que en Treblinka murieron un millón de personas y solo sobrevivieron 50". Pero este es el punto de partida, ya que el director no buscó hacer "una peli sobre el pasado sino sobre el presente, sobre los que ha sobrevivido y las situaciones equivalentes que acontecen hoy en el Mediterráneo, en Siria o Ruanda. Todos ellos ha sobrevivido a situaciones extremas en las que la mayoría de los que les acompañaban han muerto y ellos viven como fantasmas". Fantasmas que el director coloca en un tren, de forma que los protagonistas nunca se sabe si están vivos o muertos.

Por su parte, Anahit Simonian, también presente ayer en el festival, apuntó que su película, L Abcdaire de l amoureuse d un photographe (hoy, 20.00 horas, Baluarte) partió de la idea de filmar a su marido, solo tres minutos, para un DVD, "pero al coger la cámara y empezar a rodar me pasó algo muy poderoso, sentí una emoción enorme. Era algo que no podía explicar, solo sabía que necesitaba seguir filmando". Esta premisa visceral le otorgó a la directora algo muy importante, "trabajar sin presión. Lo único que realmente me importaba era que fuera un regalo para mi hijo, que tenía un año. Quería contarle el amor que tenemos en casa para que cuando sea mayor lo sepa;que vea como su papá y su mamá se amaban mucho... y también eran unos apasionados del arte". El rodaje, por otra parte, se produjo cuando el niño apenas tenía un año, por lo que "yo acababa de descubrir lo que es parir y el periodo de lactancia. Un tiempo en el que eres otra persona, aunque finges ser la misma, ser normal... Pero no eres un ser racional, estaba completamente sumergida en las sensaciones de mi cuerpo. Un mundo en el que no tenía que pensar, solo sentir. Así fue como rodé la película, sin pensar, solo sintiendo, porque si me hubiera puesto a pensarlo, no me hubiera atrevido. Era todo intuitivo, colores, olores y la quemadura de mis dedos mientras filmaba. Incluso, a veces, cerraba los ojos. Y creo que eso es lo que tenían que sentir los que empezaron con el cine en los años 20 al descubrir el milagro de poder filmar algo y contar cosas con sombras y luces".

homenaje a Luce Vigo Proyección.

El festival Punto de Vista homenajea hoy a Luce Vigo, madrina del festival recientemente fallecida, con una sesión especial en la que se proyectará L Atalante, el mítico filme de su padre, Jean Vigo, junto a Cruzando caminos con Jean Vigo, cortometraje rodado en Pamplona por Jem Cohen durante una de sus visitas al festival. Las proyecciones tendrán lugar en la sala Corona del Auditorio Baluarte a partir de las 17.00 horas.