Editorial de diario de noticias

Corrupción e inestabilidad política

La reactivación de la investigación de la financiación ilegal del PP de Madrid desde 2004 casi al mismo tiempo que la de la caja B del partido prueba que Rajoy nunca debió ser reelegido presidente con tal mochila de responsabilidades

Jueves, 9 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:06h

menos de una semana después de que el juez de la Audiencia Nacional, José de la Mata, reabriese la causa que investiga la caja B del Partido Popular, el juez Velasco ha reactivado también la investigación sobre la financiación ilegal del PP de Madrid, la única de las 14 piezas separadas del caso Púnica que permanece bajo secreto sumarial y que contiene profusas pruebas que presuntamente acreditan numerosas irregularidades que salpican a gran parte de la anterior cúpula del partido bajo el mando de Esperanza Aguirre. Hechos que constatan la innegable realidad de un PP acosado por ya incontables casos de corrupción -desde Bárcenas a Gürtel o Púnica-, que afectan a la mayor parte de sus organizaciones territoriales. Nuevas informaciones que coinciden también con las declaraciones en el juicio del caso Palau en Catalunya en las que el acusado Félix Millet ha desvelado el pago de empresas como Ferrovial a CDC -no hay corruptos si no hay también corruptores- a cambio de la adjudicación de obras públicas o con la polémica política por el proceso judicial abierto contra el presidente de Murcia José Antonio Sánchez, también del PP. Un suma y sigue de ejemplos que demuestran que la corrupción y sus secuelas políticas y sociales -el último CIS ha vuelto a situar la corrupción como principal preocupación de los ciudadanos en el Estado español- no son una anécdota ni están a punto de pasar a la historia. Al contrario, la sombra de la corrupción en España es alargada, afecta a buena parte de las principales estructuras del Estado y a los principales partidos políticos -con el PSOE especialmente señalado en la Andalucía de Susana Díaz-, y lo seguirá siendo por mucho tiempo con importantes procesos judiciales pendientes. Todo ello alimenta un permanente estado de inestabilidad política, más aún si como ocurre en el caso del PP, el actual presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha sido y sigue siendo el principal dirigente del partido cuando se han producido buena parte de esos casos y uno de los principales dirigentes durante la época de los casos anteriores. Rajoy nunca debió ser reelegido presidente con semejante mochila sobre su carrera política y sólo la ineptitud de Ciudadanos -al que ahora el PP le ha dejado en ridículo con el incumplimiento del pacto anti corrupción firmado por ambos-, y la ineficacia política del PSOE tras el golpe interno liderado por González que echó a Sánchez de la secretaría general permitieron este sin sentido político, por lo que son igualmente responsables.

Más sobre Editorial

ir a Editorial »