Anna Castillo actriz

“Hay que escuchar a los deseos, sobre todo si hacerlo te lleva a ser más feliz”

Premio Goya a la mejor actriz revelación, Anna Castillo (Barcelona, 1993) llega hoy al Gayarre con ‘Drac Pack’. Un viaje musical a los años 50 que retrata la parte oscura del éxito

Paula Etxeberria Virgili Jubero - Viernes, 10 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Anna Castillo (mirando a la cámara), en un divertido posado con sus compañeras de escena en ‘Drac Pack’: de arriba abajo, Kimberley Tell, Alba Flores y Najwa Nimri.

Anna Castillo (mirando a la cámara), en un divertido posado con sus compañeras de escena en ‘Drac Pack’: de arriba abajo, Kimberley Tell, Alba Flores y Najwa Nimri.

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Anna Castillo (mirando a la cámara), en un divertido posado con sus compañeras de escena en ‘Drac Pack’: de arriba abajo, Kimberley Tell, Alba Flores y Najwa Nimri.

pamplona- En una ciudad inventada -Las Vegas, Transilvania- transcurre Drac Pack. Frank Sinatra es la mayor estrella. Un artista inmortal que elige la luz de los focos. Junto a él, sus amigos Dean Martin y Sammy Davis Jr. Su mundo es el éxito... Pero ningún sueño es gratis. Esta reflexión plantea el espectáculo que se podrá disfrutar hoy (20.00 horas) en el Gayarre, con entradas a 20, 16 y 8 euros. Teatro musical interpretado por cuatro mujeres que encarnan el talento y la energía: Najwa Nimri, Kimberley Tell, Alba Flores y Anna Castillo.

¿Cómo define Drac Pack?

-Como un viaje musical. Porque tiene una trama, pero esa trama se mueve a través de canciones. No es una obra de teatro al uso, ni un musical al uso. Es una experiencia musical.

Nos habla de la parte oscura del mundo del espectáculo, de que ningún sueño es gratis...

-Sí, la premisa de la función es: ¿qué eliges, la luz de los focos o la luz del sol? Hablamos de qué implica elegir la luz de los focos. Es una metáfora trasladable a cualquier ámbito y cualquier época, pero nos enfocamos en la época de Marilyn Monroe, en los años 50, en cómo era el glamour por excelencia;cómo eran esas estrellas inmortales que vendían su alma al éxito, a los focos. Y qué pasaba con ellos, cómo era esa cara B.

Ahora es diferente, se tienen más los pies en el suelo, ¿no cree?

-Bueno, aunque todavía existen cantantes que son estrellas inmortales, piensas en el glamour de las estrellas y sin querer te vas a esa época, cuando nacieron los grandes escenarios, figuras como Marilyn Monroe...

¿Qué tal se encuentra en la piel de Sammy Davis Jr.?

-No hago fielmente de Sammy, mi personaje está inspirado en él, es un perfume de su persona. Al principio me supuso un reto enorme, para mí es una figura increíblemente grande, con unas cualidades y unos dones que no compartimos. Me pareció un reto interesante. Lo que tengo en común con Sammy es la energía, la electricidad, las ganas de vivir, la búsqueda de diversión constante. Y eso es placentero a la hora de interpretar.

¿Qué hay propio de Anna Castillo en el personaje?

-Hombre, para empezar, físicamente no soy negra ni soy un hombre (ríe)... Yo creo que le aporto sensibilidad, algo que no estábamos acostumbrados a ver en Sammy.

La música sí es fiel a la de la época de Sammy.

-Sí, los temas son estándares de jazz que todo el mundo conoce. Hemos hecho una versión más minimal, con algo de electrónica, de percusión, huyendo de la orquesta que acompañaba siempre a estos estándares.¿Qué le aporta como actriz el vivo y directo del teatro?

-El teatro me supone mucha responsabilidad, mucho compromiso. No es como ante una cámara, que haces una secuencia y te olvidas y ya no la vuelves a hacer más, sino que haces una función y sabes qué has hecho bien, qué podrías mejorar y tienes la opción de volver a hacerlo, y nunca es igual. Lo bueno y a la vez lo malo que tiene el teatro es que supone un compromiso y una responsabilidad con los que tienes que cumplir, y eso te enseña muchísimo. Te mantiene alerta.

Drac Pack habla de los deseos muchas veces sepultados, reprimidos. ¿Es importante escucharlos y darles rienda suelta a veces?

-Es importante escuchar a todo lo que te pueda hacer feliz. Es verdad que en este espectáculo mostramos la cara B del éxito, esa parte oscura, pero en cuanto a mi vida y a lo que yo creo, claro que sí, los deseos hay que escucharlos, y si escuchándolos puedes ser más feliz, adelante.

¿Era uno de sus deseos ganar el Goya este año?

-No era un deseo consciente o firme. Era una ilusión. Desde que me nominaron ha sido para mí todo precioso. Tenía la ilusión y la esperanza.

¿Está notando que le abre puertas?

-En cuanto a volumen de trabajo, estoy en muy buen momento, tengo proyectos y no creo que tenga tanto que ver con el Goya sino con la peli de El olivo, porque me dio mucha visibilidad. Pero no me quejo porque antes ya me tenían en cuenta, soy una afortunada. Al final el trabajo llama al trabajo... El Goya sí noto que me ha dado más reclamo en cuanto a medios de comunicación, y está genial porque la visibilidad también te da trabajo.

Entre sus proyectos está el próximo estreno de Oro, de Agustín Díaz Yanes.

-Sí, este año estreno también la adaptación al cine de La llamada, con la que estuve tres años en teatro, y ahora empiezo a rodar en Sevilla la ópera prima de Celia Rico,Viaje alrededor del cuarto de una madre. Es sobre la relación de una madre y una hija, Lola Dueñas es la madre y yo la hija. Le ha tocado ser una joven profesional en un momento difícil para la cultura...

-Sí, veo que el sector de la cultura está sufriendo mucho. El cine, por ejemplo, supone una lucha gigante y no llega a todo el mundo. Películas como El olivo no llegan a ciertas ciudades o a ciertos pueblos, y gracias a que se hacen festivales se consiguen cosas. Pero me da pena que mucho cine español o cine más independiente no llegue a todo el mundo. Hay miles de películas que el espectador no ve porque no tienen la mención suficiente o la distribución suficiente. Y es un pez que se muerde la cola. Supongo que si bajaran el IVA, se consumiría más cine y más cine llegaría a todo el mundo. Me da pena, pero confío en que hay gente con ilusión y con ganas, trabajando para cambiar las cosas. Yo no he vivido otra época, empecé a currar ya con la crisis, no puedo comparar. Pero sí que veo a compañeros míos que lo pasan muy mal, y las últimas cifras hablaban de que solo un 8% de los actores vive de su profesión. Yo ahora mismo me encuentro en ese 8%, al parecer, pero en cualquier momento dejo de estarlo. Da susto.