Cuatro reflejos ‘europeos’ de la vida en pareja y una evocación poética de la separación

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Fernando F. Garayoa Unai Beroiz - Sábado, 11 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

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pamplona- La sección oficial de la XI edición del Festival Punto de Vista tocó ayer a su fin con la proyección de Europa, she loves, de Jan Gassman, y La deuxième nuit,de Eric Pawels.

La primera de ellas hace un recorrido por la Europa en crisis a través de cuatro parejas más o menos jóvenes que viven en Tallin (Estonia), Tesalónica (Grecia), Dublín (Irlanda) y Sevilla (España). Un viaje a saltos que arranca irónicamente bajo la premisa de que vivimos en una Unión Europea justa y libre... Partiendo de esa base, nos encontramos con un retrato bastante fiel aunque a veces extremo de la vida real, con detalles como que casi todos los protagonistas fuman, se drogan, llegan a considerar tener un niño como “el mayor problema” y sobreviven gracias a trabajos precarios mientras en las noticias se anuncia el rescate de los bancos en España con dinero público, el desastre del Costa Concordia, los naufragios de emigrantes en Lampedusa o declaraciones políticas que sacuden conciencias como que la crisis terminará “cuando desaparezcan los 3 millones de inmigrantes, listos para abrir los hornos”. Una colección de secuencias que tiene píldoras como “para qué perder el tiempo en el sexo cuando podemos limpiar la casa” o el niño que en plena pataleta escupe un “os voy a matar a todos”. Eso sí, el sonido de la parte correspondiente a la pareja española dejaba mucho que desear, ya que apenas se entendían las conversaciones. ¿Moraleja? Griegos y españoles se plantean la emigración como solución, con banda sonora de Perales como telón de fondo, mientras que los estonios y lo irlandeses se lo toman de otra manera, los primeros viven la vida volcados en sus hijos y los segundos, la disfrutan a pesar de su precaria situación.

Por su parte, el director belga Eric Pawels, que hace dos años formó parte de jurado de la sección oficial del Punto de Vista, regresa en 2017 al festival con La segunda noche, una película que realmente es una carta de amor hacia su madre fallecida a la par que refleja su consciencia de que semejante pérdida ha cambiado su mundo por completo. Respecto al título del filme, Pawels apuntó que “hace referencia a esa segunda noche que la madre pasa con su hijo recién nacido, sobre la que hay cierta mitología médica, ya que la primera noche tanto la madre como el niño duermen muy bien porque están muy cansados, pero la segunda es cuando se dan cuenta de que la separación física se ha producido, que el bebé ya no forma parte del cuerpo de la madre. Utilizo esa segunda noche como símbolo de separación”. El filme, apuntó, “comencé a rodarlo cuando mi madre estaba a punto de fallecer tras una larga enfermedad, y me doy cuenta que mi persona iba sufrir un punto de inflexión muy importante a partir del cual iba a tener un punto de vista muy diferente sobre la vida”. El resultado “es la película más personal, humana y frágil que he hecho, pero es universal en el sentido de que refleja que uno no puede encerrarse en sí mismo suceda la circunstancia que suceda en su vida”. Pero, eso sí, el director quiso dejar claro que “no es una película sobre la muerte, aunque el concepto de la separación esté muy presente;lo que quiero destacar es lo que me enseñó como madre y como mujer;y ella me enseñó a ser libre y a hacer lo que quería en esta vida, que es cine, que representa la mayor libertad que he tenido en mi vida”.

Eric Pawels, ayer en Baluarte.