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Condenan a multa a Urmeneta por un incidente con Bermejo, que le pedía 8 años de cárcel

Le absuelven de amenazas por forcejear en Kukuxumusu al no pagarle la nómina

Enrique Conde - Sábado, 11 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:07h

pamplona- El conflicto entre los que fueran socios de Kukuxumusu, Mikel Urmeneta y Ricardo Bermejo, que terminó con la salida del ilustrador y alma mater originaria de la firma tras solo dos años de relación, ha escrito un nuevo episodio en los tribunales. Bermejo denunció a Urmeneta por haber entrado en su despacho, tirar un ordenador y realizarle una serie de amenazas que él relataba a cuenta de que el dibujante le reclamaba el pago de sus honorarios. Por ello le reclamaba cinco años de cárcel por amenazas y otros tres años por coacciones, peticiones más propias de delitos sangrientos pero que Bermejo mantuvo al término del juicio, pese a que la Fiscalía incluso rebajara la calificación inicial de tres meses de multa por otra de solo de un mes. Ahora, la titular del Juzgado de lo Penal 1 le ha condenado a una multa de 1.800 euros por coacciones leves y le absuelve de las amenazas denunciadas. La sentencia va a ser recurrida.

EL ORDENADOR SE CAYÓSegún los hechos probados, el incidente ocurrió en noviembre de 2015, cuando Urmeneta era accionista de la sociedad Univers Paloseco, propietaria de Kukuxumusu, en dificultades económicas, y tenía serias discrepancias en la gestión de la mercantil con el que se había convertido socio mayoritario de la misma, Ricardo Bermejo. En esas circunstancias, Urmeneta remitió el día 2 un whatsapp a Bermejo comunicándole que acudiría al día siguiente a la sede de la sociedad para tratar las dificultades entre ambos. Así, el ilustrador acudió a los locales de la empresa en la calle Sangüesa y subió al despacho, “comenzando entre ambos una tensa discusión en la que Urmeneta le exigió reiteradamente a Bermejo que le pagara lo que le debía”. A continuación, ambos forcejearon por una carpeta de dibujos y cuando Urmeneta la soltó, empujó contra el suelo un ordenador que había sobre la mesa de Bermejo, añadiendo -según la juez- que “si no le pagaba no se marcharía del local o volvería en la misma actitud todos los días”. Bermejo le dijo que le pagaría y entonces, el dibujante se marchó.

Sin embargo, la juez reconoce que ese mismo día Bermejo comunicó al director financiero que “no iba a pagar a Urmeneta la deuda pendiente” e interpuso una denuncia contra él a las 20.32 horas (el incidente había sido al mediodía). Al día siguiente, Urmeneta envió otro whatsapp a su por entonces socio en el que le manifestaba que otro dibujante (que estaba incluido en su nómina) le había dicho que “no está hecho el ingreso de septiembre. El lunes vence octubre. Creo que a nadie le apetece que se repitan sucesos como el de ayer. De ti depende”. Ese día, Bermejo dio orden al director financiero para que transfiriera el importe, 23.191.67 euros”.

La juez entiende que no se puede condenar a Urmeneta por amenazas por el hecho de que fuera a seguir reclamándole la deuda. De eso ya advirtió la Audiencia cuando ordenó reabrir la causa que había sido archivada en instrucción, ya que entendió que en caso de haber delito en los hechos era de coacciones. Bermejo, dice la juez, no concretó en absoluto “qué era intimidatorio o amenazante para él, más allá de la alegación de que Urmeneta es más alto y fuerte, y de expresiones como conocerás al demonio y vuelta al juego y señaló que le intimidó física y psicológicamente, pero sin responder cómo”.

una violencia de menor entidadLa juez afirma que “la conducta desarrollada por el acusado fue violenta, perseguía la obtención de un cobro de dinero y la desarrolló con la intención de obtener lo que pretendía pese a la oposición del denunciante, pero fue una violencia de menor entidad, llevada a cabo en un contexto de relaciones empresariales y personales muy deterioradas, que en el momento no sorprendió, ni en el contenido ni en la forma de la reclamación, ni al denunciante ni a quienes le acompañaban, y que tampoco se ha acreditado que tuviera una incidencia directa en la decisión final de pagar”.