‘El cartógrafo’ gritará contra el olvido esta tarde en el Gayarre

Blanca Portillo y José Luis García Pérez protagonizan este texto escrito y dirigido por Juan Mayorga

Domingo, 12 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:09h

José Luis García Pérez y Blanca Portillo, en una escena.

José Luis García Pérez y Blanca Portillo, en una escena. (Foto: Ceferino López)

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José Luis García Pérez y Blanca Portillo, en una escena.

pamplona- En la Varsovia de nuestros días, Blanca oye la leyenda del cartógrafo del gueto. Según esa leyenda, un viejo cartógrafo se empeñó, mientras todo moría a su alrededor, en dibujar el mapa de aquel mundo en peligro;pero como sus piernas ya no lo sostenían, como él no podía buscar los datos que necesitaba, era una niña la que salía a buscarlos para él. Blanca tomará por verdad la leyenda y se lanzará a su vez, obsesivamente, a la búsqueda del viejo mapa y, sin saberlo, a la búsqueda de sí misma. El cartógrafo es una obra de teatro -un mapa- sobre esa búsqueda y sobre aquella leyenda escrita y dirigida por Juan Mayorga que Blanca Portillo y José Luis García Pérez pondrán en escena esta tarde, a partir de las 19.00 horas, en el Gayarre. Las entradas cuestan 22, 18 y 8 euros.

Durante un viaje que hizo a Varsovia en 2008, Mayorga visitó una sinagoga en la que había un montón de fotografías en blanco y negro, cada una con un texto que indicaba cuándo y dónde fueron tomadas. Eran peluqueros, niños, prostitutas, novios... El dramaturgo se quedó impactado y marcó esos lugares en el mapa que llevaba encima. Y fue en busca de esos lugares. Pero la mayoría ya no existían, solo en un sitio halló una piedra negro donde figuraban los nombres de algunas de las personas que sobrevivieron al horror. De esa experiencia nació El cartógrafo, un grito contra el olvido encarnado en un anciano y su nieta, en el pasado, y por una mujer, la mujer de un diplomático, en el presente. Estos tres caracteres son el eje principal de una historia que se teje también con una docena de personajes en total, interpretados por Portillo y García Pérez.

La puesta en escena está marcada por el rojo del vestuario y los pocos elementos escenográficos y por el negro del suelo. Estremecedor como la realidad misma. Así es el texto de Mayorga, que, entrelazando dos tiempos, propone un viaje al pasado colectivo, pero también al personal de cada uno. Y reivindica la memoria en un tiempo, el de ahora, en que vemos horrores cada día y no reaccionamos, repitiendo los errores de aquel otro tiempo. - D.N.