Mesa de Redacción

La agenda informativa, campo de pruebas

Por Joseba Santamaria - Domingo, 12 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:07h

es una estrategia comunicativa perfectamente diseñada. Elevar lo anecdótico a asunto de primer orden informativo. Una lluvia fina que repite el ritmo de caída hasta calar. Y es una estrategia muy vieja. Forma parte de lo peor de la historia del periodismo. En realidad, es el antiperiodismo. Causa daño a la credibilidad de la profesión, a la calidad de los medios de comunicación y asume a la opinión pública como una masa uniforme fácilmente manipulable. La agenda informativa se impone con asuntos como el programa de humor de ETB, las letras de una canción de un grupo musical al que se exige vetar o los presuntos ataques y amenazas de dirigentes de Podemos contra periodistas que los denuncian anónimamente. El anonimato ha vuelto a la profesión periodística para retrotraerlo a los peores tiempos del fondo de reptiles, cuando políticos, banqueros o empresarios abonaban pasta para que firmas anónimas machacaran y despellejaran con cuantas mentiras fuese necesario al adversario o competidor. Las páginas del fondo de reptiles suman los capítulos más negros de la historia del periodismo. Y el anonimato es el escudo necesario para ocultar la cobardía profesional de sus protagonistas. Los pseudónimos han vuelto a la prensa escrita y los trolls -cuentas anónimas en las redes sociales que se dedican a acosar, insultar o descalificar a políticos y periodistas y a todo tipo de personas con mayor o menor relevancia pública falseando su trayectoria profesional o manipulando su vida privada-, campan a sus anchas convirtiendo el debate público en irrespirable. Una estrategia perfectamente consciente y diseñada para desviar la atención de la opinión pública. Se habla del humor en ETB, se politiza el debate, se judicializan las consecuencias -como ocurrió con la bronca entre un grupo de jóvenes de Alsasua y dos agentes de la Guardia Civil en un bar de la localidad-, y no se habla ni se debate sobre la sentencia del caso Nóos,sobre la libertad condicional de Rato y Blesa, sobre las revelaciones judiciales deGürtel o dePúnica, o de la imputación del presidente del PP en Murcia. Se habla de la ikurriña, de ETB o del Ángel de Aralar y no se habla del regreso de Navarra a la eurorregión con Aquitania y la CAV y de sus efectos positivos para los intereses empresariales, académicos, educativos, culturales o laborales de la sociedad navarra. Es sólo un ejemplo más de una estrategia penosa de oposición en la que llevan chapoteando casi dos años UPN, PSN y PP. No les interesa debatir, aportar y pactar sobre cuestiones de interés general en sanidad, educación, dependencia, atención social, exclusión, convivencia, fiscalidad o desarrollo económico y empleo. Porque no tienen un proyecto propio para Navarra sobre esas cuestiones, como demuestra el lastre que sus más de décadas de gestión ha dejado a Navarra. La información es un campo de pruebas clave para el proceso de devaluación democrática y de retroceso de derechos y libertades en marcha. Y la destrucción del oficio de periodista, una necesidad para que la involución hacia una situación que cada vez recuerda más a la época predemocrática de la dictadura franquista sea una realidad. Sólo falta repasar cómo el poder ejecutivo, el Gobierno, controla todo el poder judicial, tiene atado al poder legislativo pese a su situación de minoría y decide qué deben publicar y qué no los grandes medios de comunicación.

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