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Necesidades sociales, respuestas sencillas

Bancos: mucha jeta con las cláusulas suelo

Por Juan José Lizarbe - Domingo, 12 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:07h

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Es ya de sobra conocido que la Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 21 de diciembre de 2016, y las Sentencias de nuestros Tribunales y Juzgados en numerosas ocasiones, han declarado abusivas e ilegales las denominadas cláusulas suelo, por establecer un interés mínimo aunque el interés variable bajase más. Lo que era de sentido común para los ciudadanos no era para los bancos, que ahora se ven en la obligación inexcusable de proceder a la devolución de lo cobrado de más. Incluso el Gobierno aprobó un Decreto para agilizar la cuestión y, supuestamente, facilitar la reclamación de los afectados.

Ante esta situación, jurídicamente clara, inequívoca e incuestionable: ¿cómo están actuando “nuestras” entidades bancarias? Pues, y aunque hay de todo y salvo honrosas excepciones, podemos afirmar categóricamente que mal, tarde y mareando la perdiz.

De entrada, ni se les ha pasado por la imaginación devolver motu proprio lo que han estado cobrando de más, evitando a los afectados la tramitación de la oportuna reclamación. Si hubiera sido al revés, es decir si los titulares del préstamo hipotecario debieran abonar alguna cantidad adicional, habrían demostrado su habitual celeridad y eficacia de forma automática y con inmediatez. Si nos hubiesen cobrado de menos, raudos y veloces nos habrían exigido la diferencia;como nos han cobrado de más, no tienen prisa ni interés alguno en devolverlo. Solo devolverán, y según, a quienes reclamen. ¿Cuántos afectados se quedarán sin reclamar y sin recuperar su dinero, por desconocimiento, por no enfrentarse con su banco de toda la vida o porque se les pase el plazo? Deben pensar “no todos reclamarán y cuantos menos mejor”.

Pero el colmo viene dado cuando los afectados intentan presentar su reclamación en su banco. Son muchos los que lo están haciendo, y se encuentran con situaciones tan curiosas como que solo se pueden presentar enviándolas a un apartado de Correos en Madrid, o que en las oficinas principales no recogen las solicitudes o reclamaciones, remitiendo a los clientes a su oficina y a su gestor concreto, etc. Es decir, que alguien se presenta en el Banco con una reclamación y se niegan a recogerla. Vamos, que no cogen ni una copia del papel en cuestión. Aunque tengo que reconocer que a mis compañeros de despacho, cuando ante la negativa a recepcionar unas cuantas reclamaciones, se les ocurrió comentar algo así como: “Bueno, pues nos vamos directamente al Juzgado”, lo imposible se hizo posible, y nos sellaron las mismas sin rechistar.

Pero tampoco se crean que derivar al cliente a su oficia o gestor personal es con la bondadosa finalidad de ayudar y agilizar la tramitación de la deuda, o de ofrecerle un trato personalizado, que no tuvieron precisamente cuando se firmó el contrato estándar de la hipoteca, mil veces cortado y pegado del ordenador. Al contrario, se trata de “informarle” de cómo se puede devolver lo adeudado “amistosamente”. Por ejemplo, aplazando el importe de la devolución a la finalización de la hipoteca, o comprando un producto financiero a largo plazo, o cosas así, además de tal vez firmar un inocente documento donde dice que “nada más tiene que reclamar”. Es decir, retrasando la devolución lo que se pueda. Y quién sabe si, de paso, renunciado a poder reclamar los gastos de la hipoteca, que también debió abonar el banco y no el cliente.

Y, evidentemente, “aconsejando” que mejor no poner las cosas en manos de los abogados, ni mucho menos de los Juzgados. No vaya a ser que les vuelvan a condenar a pagar y esta vez con costas. Aunque esto último lo omiten, y si hace falta negaran haberlo dicho. ¡Qué país!

Los bancos podrán marear la perdiz todo lo que quieran, y molestar innecesariamente a clientes, abogados y jueces, tratando de retrasar las devoluciones. Pero la cuestión está clara. El derecho y la razón están de nuestra parte. Sería bueno que los bancos entiendan, que no siempre gana la banca.

jjlizarbe@insovida.com

El autor es Abogado y director de INSOVIDA.