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Una fiscal de menores alerta de “padres energúmenos” que cuestionan al profesorado

Consuelo Benavente sostiene que con esa actitud erosionan la autoridad de los centros educativos Afirma que el acoso no es “nuevo”, aunque se conozca ahora

Domingo, 12 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Consuelo Benavente, coordinadora de la sección de menores de la Fiscalía de Valencia.

Consuelo Benavente, coordinadora de la sección de menores de la Fiscalía de Valencia. (Foto: Efe)

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Consuelo Benavente, coordinadora de la sección de menores de la Fiscalía de Valencia.

valencia- La coordinadora de la sección de Menores de la Fiscalía Provincial de Valencia, Consuelo Benavente, advierte contra los “padres energúmenos” de que, al igual que sus hijos, “cuestionan las decisiones del personal docente” y erosionan el principio de autoridad en los centros educativos.

A su juicio, “tras una amonestación a un hijo, el padre no puede pedir explicaciones al profesor hecho un energúmeno, y mucho menos mostrar esa actitud ante su hijo” y advierte de que “lo primero es asumir la responsabilidad y enterarse de lo que ha sucedido”, explica.

Tras más de dieciséis años de experiencia en la sección de menores de Valencia, los dos últimos como coordinadora, Benavente reconoce que todavía se siente alarmada por el enquistamiento de los casos de maltrato por parte de hijos a padres en las estadísticas anuales, aunque no son los más habituales entre los menores de 18 años. “Los que más se repiten son los delitos contra el patrimonio: hurtos o robos, por delante de casos de maltrato, lesiones o amenazas”, añade.

Tras años de experiencia con menores inmersos en conflictos, esta fiscal afirma tajante: “Quien ponga la mano en el fuego por lo que hace su hijo fuera de casa se la va a quemar, porque puedes tener mucha confianza en él y haberle educado de la mejor forma posible, pero nunca sabes si puede hacer una gamberrada o algo más grave. Sin embargo, hay varios cosas que se pueden detectar y, sobre todo, hay que actuar ante la primera señal de alarma”.

“Suelen encontrarse elementos comunes entre los menores involucrados en conflictos”

“Los delitos de base tecnológica no han despuntado, pero hay acciones que los agravan”

Consuelo benavente

Fiscal de menores

Señala que nunca suele haber conductas aisladas en menores normalizados, sino que siempre “hay algo detrás, quizá abusos, no siempre de carácter sexual, abandono por parte de los padres, entorno de violencia de género, fracaso escolar u otras situaciones de riesgo a las que nadie ha hecho caso”.

La fiscal explica que en estos casos suelen encontrar elementos comunes en menores que se ven involucrados en problemas, como la falta de autoestima;por eso necesitan reafirmarse aunque sea machacando a un compañero y asumiendo cierto liderazgo frente a otros”. En determinadas situaciones ese liderazgo mal entendido deriva en auténticos casos de acoso.

El acoso escolar no existe como delito, por lo que a la hora de tramitar esos expedientes se concretan en lesiones, amenazas o delitos contra la integridad moral, por lo que “es complicado disponer de estadísticas al respecto”.

Sin embargo, Benavente advierte de que “todo no se puede considerar acoso;ha de haber algo más que amenazas o lesiones, aunque sean graves: un grupo de acosadores, una víctima, una desigualdad de poder, una acción continuada y unos hechos que incluso pueden provocar secuelas psicológicas”.

más conocido ahoraAsimismo, “el acoso no es algo nuevo, aunque ahora se conoce más”. Por una parte “es bueno” porque se toma conciencia y se intenta prevenir, pero en ocasiones se transmiten informaciones que no se reciben como es debido y “hemos de saber que todo no es acoso. Los casos más mediáticos son graves, es cierto, pero no hay tantos como la gente se piensa”.

Lo que sucede -puntualiza- es que el uso de las redes sociales agravan esta clase de conductas: “No es lo mismo una frase vejatoria escrita en la pizarra, que se borra, que los mensajes o vídeos en redes sociales”. E igualmente “preocupante”, añade, es el hecho de que las víctimas de acoso ya no puedan encontrar refugio ni en sus casas, porque siguen recibiendo mensajes a través de sus móviles. Estos delitos de base tecnológica no han despuntado, pero “hay acciones y comportamientos determinados que los agravan”, concluye la fiscal. - Efe