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impidieron que un hombre se lanzara de un puente

“Si te tiras abajo, no habrá un mañana”

Dos guardias civiles impidieron que un hombre afectado por problemas del pasado se lanzara de un puente en pamplona

Un reportaje de Jesús Morales - Domingo, 12 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Los guardias civiles Iván González y Javier García.

Los guardias civiles Iván González y Javier García. (D.N.)

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Los guardias civiles Iván González y Javier García.

Lo agarraron con fuerza, dialogaron con él y le convencieron de que hay esperanza. Dos guardias civiles del puesto principal de Pamplona evitaron hace unos días el suicidio de un hombre que estaba dispuesto a lanzarse desde un puente de la capital navarra. “Si te tiras abajo, no habrá un mañana”, le recalcaron los dos guardias hasta que lograron que desistiera de sus intenciones. “Hoy es hoy, pero mañana será otro día”, incidieron.

El coruñés Javier García y el leonés Iván González llevan destinados en Navarra desde 2009 y 2016, respectivamente. Ambos guardias civiles están adscritos a la unidad de seguridad ciudadana, cuyas labores consisten básicamente en realizar patrullajes preventivos y en la atención a los ciudadanos.

El pasado 22 de febrero se dirigían en su coche patrulla hacia Barañáin, demarcación en la que ese día tenían encomendado patrullar cuando, a altura del barrio de Iturrama, observaron a un hombre que se encontraba en el lado opuesto de la barandilla en un paso elevado. “Nos acercamos rápidamente porque la situación era aparentemente la de un hombre que pretendía lanzarse al vacío. Había varias personas intentando sujetarlo”, recuerda Iván.

Los dos guardias civiles se bajaron del vehículo y corrieron hacia el hombre, al que agarraron por debajo de las axilas y del tronco. En ese momento ya observaron que presentaba problemas psíquicos. “Tenía la mirada perdida, estaba como ido. Empezamos a hablarle para captar su atención”, relatan.

El hombre, con una vida familiar normalizada, casado y padre de una adolescente, les contó los problemas que le habían llevado a escribir una nota de despedida, que dejó en su domicilio, situado en una localidad de la Comarca de Pamplona. “Eran problemas cotidianos, que te van superando. Luego supimos que eran derivados de la pérdida de un familiar, un hecho que le dejó marcado en el pasado. Pero nuestro objetivo en ese momento era conseguir todo lo contrario, que se aferrara a lo bueno que había en su vida”.

Los dos miembros de la Guardia Civil incidieron en su hija. “Con una persona con ese cuadro hay que pensar muy bien qué le vas a decir y entablar una conversación sobre lo positivo de su vida, porque están metidas en un ambiente de negatividad. Principalmente lo bueno son los hijos, así que por ahí seguimos la conversación”, señala Iván. “Le dijimos que había que luchar, que luchar por ella, y que si te tiras para abajo, no habrá un mañana”, agrega.

El traslado al hospital En un tono conciliador, los dos guardias lograron que el hombre se planteara otras alternativas distintas a saltar al vacío. “Vente con nosotros, vamos a fumar un cigarro, vamos a estar contigo”, le dijeron, “porque de esta salimos. Pero si vas para abajo no habrá ninguna posibilidad”. Así, “a base de mostrarle un mañana mejor y de hablarle de su hija”, el hombre accedió a saltar al otro lado de la barandilla. “Estaba debilitado por la tensión y entre los dos lo levantamos y lo pusimos a salvo”, cuentan.

Mientras se fumaba un cigarro, el hombre siguió conversando. “Le tranquilizamos, le dijimos que íbamos a estar con él, hasta que vino la ambulancia. Aunque no está en el protocolo, le acompañé en ella hasta el hospital”, apunta Iván. Ya en el centro, él les pidió que telefonearan a su esposa para contarle lo que había ocurrido y evitar que su hija pudiera ver la nota de despedida. “La mujer es la verdadera madre coraje, la heroína de esta historia”, coinciden los guardias.

Días después de lo sucedido, se interesaron por el estado del hombre e Iván acudió a su domicilio. “Se le veía más animado y lo que nos transmitió fue gratitud, tanto él como su esposa. Gratitud porque ahora que ha quedado patente que necesita ayuda, es un principio para que haya un día mejor. También me dijeron que si no hubiéramos estado allí nosotros, quizá el desenlace habría sido otro muy diferente. Nosotros hicimos nuestro trabajo, es decir, servir al ciudadano, como no podía ser de otra forma”.