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55 árboles que crean pueblo y conciencia

Noáin celebró ayer la XV edición de ‘Hermano Árbol’ , que permitió a 55 txikis nacidos en 2016 hermanarse con un árbol como muestra de su arraigo al pueblo

Sara Huarte Oskar Montero - Domingo, 12 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Al igual que Ibai y Valeria, que acudieron a plantar sus árboles junto a su familia, 53 txikis también participaron en la XV edición de Hermano Árbol.

Al igual que Ibai y Valeria, que acudieron a plantar sus árboles junto a su familia, 53 txikis también participaron en la XV edición de Hermano Árbol. (OSKAR MONTERO)

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Al igual que Ibai y Valeria, que acudieron a plantar sus árboles junto a su familia, 53 txikis también participaron en la XV edición de Hermano Árbol.

“Es una forma de enraizar a los vecinos para que cuiden Noáin. No es casualidad que apenas haya vandalismo”

noáin- Las manos manchadas de tierra y la ilusión de plantar la semilla de una nueva vida repleta de oportunidades. Así vivieron la jornada de ayer las familias de los 55 txikis noaindarras que participaron en la XV edición de Hermano Árbol, una campaña que permite a los niños y niñas del municipio nacidos durante el año pasado plantar un árbol con su nombre. “El objetivo es dar la bienvenida a los niños y niñas, que se sientan arraigados al pueblo. Lo que cumple un doble objetivo, ya que parece que con este tipo de iniciativas la gente hace más propio lo que es de todos. No es casualidad que en Noáin no haya apenas vandalismo”, señaló Monika Usanos, técnica de Agenda21 del Ayuntamiento de Noáin-Valle de Elorz, mientras a su alrededor las familias se afanan en plantar sus respectivos árboles ayudados por los trabajadores del Servicio de Jardinería.

Y así, poco a poco la plaza se fue llenando de perales de flor, fresnos, arces, moreras, abedules, cerezos de flor y liquidambar, que se distingue por su tonalidad amarilla o naranjas. “Los hemos elegido porque son árboles de floración diferente y que, en otoño, también tienen hojas de colores variados”, señaló Raúl León, responsable del Servicio de Jardinería. Sin embargo, el cometido de estos árboles va mucho más allá de la mera función estética. Entre sus, por el momento, débiles ramas se esconde una llamada a la conciencia en forma de mensaje: ‘El árbol que habéis plantado puede llegar a absorber de media 36 kg de Co2 al año. Que es el Co2que produces para recorrer 80 km en avión, 190 en coche, 1.000 en autobús o 1.200 en tren convencional’.

Fue precisamente esa llamada de atención que impulsa a cuidar más del medioambiente la que atrajo a Rebeca Peruga y Oiane Elizaga, madres de Valeria e Ibai Flaño, respectivamente. “Con el mayor, Joar, también lo hicimos y nos gustó mucho la idea de poder plantar un árbol en su honor”, confesó Oiane Elizaga. “Además, también es una cuestión de conciencia, para que desde pequeños aprendan a valorar la importancia de la naturaleza”, apostilló Rebeca Peruga, mientras a su alrededor Hugo Biurrun, de cuatro años, Joar Flaño, de tres, Carlota Flaño e Irene Biurrun, ambas de cuatro años, se encargaban de enseñar a los dos pequeños de la familia la importancia de esos dos árboles plantados en su honor. “Nosotros también tenemos un árbol cada uno”, explicó Hugo con orgullo. “Sí, los plantamos de pequeños y ahora vamos a regarlos y a cuidarlos”, completó Joar, que no dudó en ayudar con el árbol de su hermano Ibai. “Nosotras también tenemos. Las dos los hemos llamado Estrella”, apuntaron las primas Irene y Carlota, que comparten afición por “ir a cuidarlo”.

En el caso de Pedro Alfonso y Ana Muñoz, el motivo que los impulsó a participar en esta popular iniciativa fue parecido. “Supone forjar un vínculo con la naturaleza desde pequeño y tener la oportunidad de, según vaya creciendo, venir a visitarlo, cuidarlo y concienciarse de la importancia de cuidar el medioambiente”, explicó Pedro Alfonso, que no dudó en asegurar que acompañaría a su hijo Pablo a “visitar y cuidar su árbol”.

Y, para otros, como Iñaki Izu y Alexis Argent, esta campaña es una forma de echar raíces en el pueblo. “Es algo que se hace todos los años y, además, es bonito que puedan tener un lugar así en el pueblo”, apuntó Iñaki Izu, cuyo hijo Oihan también tiene un árbol apadrinado “donde el cementerio”, fruto de una campaña anterior.

1.455 hermanamientosPor el momento, son 1.455 los y las noaindarras que tienen un hermano árbol en Noáin, lo que supone que, según explica la técnica de Agenda21 Monika Usanos, “el 80 o 90%” de los vecinos y vecinas de Noáin tengan un familiar hermanado con un árbol. “Aunque es el Servicio de Jardinería quien se encarga de los cuidados de los árboles, hay familias que lo siguen, vienen a regarlo, le traen compost para abonarlo...”, apuntó Usanos.

Sin embargo, es ese mismo éxito que ha cosechado entre los noaindarras el que ahora plantea algunas dificultades de cara al futuro. “Ahora no tenemos tanto espacio como antes, porque la natalidad de Noáin ha crecido mucho y ha habido años en los que hemos llegado a plantar más de 100 árboles. Así que, ahora, lo que hacemos es mandar una carta a los padres de todos los niños nacidos durante el año anterior y preguntar quién tiene interés en participar en esta iniciativa”, explicó la técnica de Agenda21.