Trinitarios aspira siete toneladas diarias de basura en seis años

En 2016 se transportaron 2.500 toneladas por aspiración

La orgánica (562.316 kilos) no va en tubo sino en camiones

Ana Ibarra Javier Bergasa - Domingo, 12 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Ángel Álvarez, jefe de recogida de la MCP, y Luis Hualde, de FCC, frente a los tres ciclones tras la aspiración.

Ángel Álvarez, jefe de recogida de la MCP, y Luis Hualde, de FCC, frente a los tres ciclones tras la aspiración. (JAVIER BERGASA)

Galería Noticia

Ángel Álvarez, jefe de recogida de la MCP, y Luis Hualde, de FCC, frente a los tres ciclones tras la aspiración.

pamplona- Las bolsas de basura del Casco Viejo viajan a una velocidad media de 25-26 metros por segundo, una potencia de aspiración equivalente a 72 kilómetros por hora. Por la gran tubería de acero subterráneo se cuelan el papel, los envases y la fracción resto. 90 segundos es lo que tardan los residuos en llegar a la central de Trinitarios desde el punto más alejado, junto al frontón Labrit, que dista casi 2.000 metros. Así funciona la recogida neumática, un sistema de absorción de la basura sólo operativo en el Casco Viejo y que no fue diseñado en su día para introducir la materia orgánica. Salvo los días de San Fermín funciona a diario las 24 horas en un proceso prácticamente automatizado.

Precisamente el 11 de febrero de este año se cumplieron los seis años desde la entrada en funcionamiento de la recogida neumática en el Casco Viejo. Cuando el sistema (sensores y válvulas) detecta que un buzón está lleno se pone en marcha la aspiración de la fracción correspondiente en todos los buzones de la misma zona. Esto se combina con una programación temporal de vaciado diario. En la planta, un sistema informático controla 24 horas el proceso. La misma tubería transporta los tres tipos de residuos en diferentes tiempos (nunca mezcladas) mediante el impulso de corrientes de aire. El número de aspiraciones puede variar de una zona a otra. Son unas 200 aspiraciones al día, la mayoría de forma automática. Unas 100 corresponderían a resto, unas 50 a envases y otras 50 a papel. El buzón con más aspiraciones puede sumar unas 7 u 8 al día. En otros casos con un vaciado basta.

Según datos aportados por la MCP, 8.673 habitantes del Casco Viejo pamplonés depositaron el año pasado un total de 2.523.420 kilos de residuos en los 119 buzones de basura instalados en diferentes puntos del Casco Viejo.

6.500 metros de tubería (un único conducto de 500 milímetros con diferentes espesores, conforme llega a la central pasan más residuos y a mayor velocidad por lo que son más gruesos) enterrada en diferentes calles (la mayoría insertas en la galería de servicios y, en otros casos, como las calles Navarrería o San Francisco, se cuenta con tubería pero no con galería).

El proyecto se planteó en su inicio para dar servicio a todo el Casco Viejo con una población de 12.500 habitantes, 6.404 viviendas y 834 locales comerciales. En este momento, aquellas calles que no fueron peatonalizadas como Jarauta, Descalzos o Santo Domingo mantienen la recogida tradicional. En el caso de Navarrería, es la única calle con tubería pero sin galería (también ocurre en Erripagaina).

Cada búnker (hay 35 puntos de recogida) dispone de 4 buzones, uno para cada fracción que se recoge, o sea, papel y cartón, envases ligeros y basura-resto. Sin embargo, la aspiración sólo se realiza con tres fracciones ya que, si bien la materia orgánica se deposita en un buzón similar a los otros tres , su contenido es retirado (dos veces al día) en pequeños camiones junto al resto de los grandes productores (comercios y hostelería). El año pasado se retiraron directamente, sin pasar por succión, 562.316 kilos de materia orgánica.

Desde su inicio la recogida neumática constaba de tres buzones. Cada uno de ellos dispone de una compuerta específica para facilitar el depósito a los grandes productores como comerciantes y hosteleros, servicios educativos y sanitarios, residencias y sociedades, que disponen de una tarjeta que permite su apertura.

Los residuos depositados en los buzones se transportan mediante una fuerte corriente de aire hasta la Central de Recogida Neumática de Trinitarios desde se conducen (la fracción resto cuatro veces por semana, los envases y el papel dos veces) al vertedero, a la planta de envases de Góngora y al operador de envases. La central compacta y empaqueta a través de seis grandes contenedores (25 m3) la basura que llega a través de la tubería central, indica Hualde. Previamente, mediante válvulas, el tubo se emboca (el cambio o distribución es automático) a uno de los tres grandes ciclones que existen (uno para cada fracción) con el fin de quitar presión a la basura que aterriza a gran velocidad. La basura se vierte directamente a una prensa y de ahí a los contenedores por lo que las personas que visitan la central no llegan a ver ninguno de los residuos.

Los vecinos de lo Viejo disponen a su vez de los iglús tradicionales para depositar el vidrio. De hecho, el cristal, la porcelana, los escombros, las varillas metálicas, etcétera, “dañan”, según los técnicos, las tuberías y pueden llegar a colapsar el sistema. De hecho, cuando esto se produce la empresa de mantenimiento detecta una baja de la velocidad de transporte, hace una parada y extrae el elemento del tramo detectado (galería). Un extintor, la batería de un coche, sacos de cemento o un gran peluche son objetos que han atascado la macrotubería, sin que los usuarios lo detectaran.

FCC-Ros Roca se hizo con la explotación de la planta por un periodo de diez años. El responsable de residuos, Luis Hualde, asegura que en algunos puntos donde confluyen más viviendas o con mayor capacidad de almacenamiento (zona de Ciudadela) se realizan hasta tres aspiraciones al día. Los buzones (tienen capacidad entre 600 y 700 litros y unos 2.000 los mayores de Ciudadela o Plaza del Castillo). “El sistema es válido para la materia orgánica, la tubería no sufre por suciedad sino por el desgaste, por rozamiento, por la velocidad de residuos”, admite Ángel Álvarez, jefe de recogida de la MCP. “En el Casco Viejo se tomó la decisión de recoger la orgánica aparte. En Lezkairu y Erripagañana no se ha decidido, es una decisión técnica”, reitera. Las tuberías se limpian a diario mediante sacos de rafia (se introducen en los finales de ramales) que por rozamiento arrastran los restos que quedan pegados, explican. “Así se consigue que el papel y los envases lleguen con calidad”, abunda.

Al gran tubo de acero que transporte la basura se le inyectan hasta tres tubos de aspiración que son alimentados a través de tres motores eléctricos aunque, en la práctica, con dos “es suficiente” para aspirar, indica Hualde. Cuatro operarios supervisan a diario el funcionamiento de la planta y también se encargan de realizar un “barrido” (mediante un vehículo eléctrico) por los buzones para retirar bolsas mal depositadas. Por otro lado, el aire que entra de las rejillas de los buzones y pasa por el tubo se depura finalmente en el exterior de la central a través de dos sistemas de filtro lavador de agua y de biofiltro (astillas de madera de chopo) para evitar los malos olores al haber estado en contacto con la basura. El gasto principal es del consumo eléctrico. “No hay olor en la zona”, subrayan.