la carta del día

Estos trece años

Lunes, 13 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

son 13 los años que han transcurrido desde que un policía español y su hijo asesinaron al vecino Angel Berrueta Legaz en el barrio pamplonés de Donibane. No han cambiado demasiado desde entonces, quienes incluso niegan que son una parte (un bando) del conflicto. Pese a que ETA dejó la lucha armada, el opresor sigue siendo opresor;a pesar de que eran bastantes los que, puede que inocentemente, pensaban que ocurriría otra cosa. En aquel entonces, fue un atentado en Madrid el pretexto utilizado para crear un ambiente hostil hacia la disidencia vasca. De esa crispación provino el asesinato de Donibane. No poco con eso, las personas que se acercaron a la calle Martin Azpilkueta y, sobre todo, los que se concentraron alrededor del Tanatorio Irache fueron fuertemente golpeados.

Asimismo, en el pueblo de Hernani, murió Kontxi Sanchiz tras la carga violenta efectuada por la Ertzaintza contra una protesta en solidaridad con Angel. Los fervientes seguidores de la autocrítica (más bien los seguidores de solicitar autocrítica a la izquierda abertzale), por lo tanto, ya tienen por dónde comenzar.

No hay que estrujarse mucho la cabeza para comparar con la situación de hoy en día. Por poner un ejemplo, ahí tenemos lo sucedido con el homenaje que realizó el Gobierno de Navarra a las víctimas de los funcionarios públicos y de la extrema derecha (entre los homenajeados se encontraba Angel Berrueta). Otra vez igual: los asesinaron y no suficiente con ello, quieren impedir y prohibir mostrarles condolencias o homenajearles por la violencia sufrida.

Éstos son los que hablan de ética y de los derechos humanos. Los supremos demócratas. Entre ellos aparece como punta de lanza el partido UPN, quien actúa fielmente al servicio de España. A pesar de que ataque ferozmente el euskera, que es el sustento de la identidad de Navarra, y de que es fervoroso defensor de los castellanos, conquistadores de Navarra, tienen la bandera de la navarridad y por desgracia, en gran parte, su monopolio. Está claro que el poder (el poder mediático alimentado por el poder económico) es el que les posibilita ocultar estas contradicciones.

Lo de Alsasua es otro claro ejemplo. Es igual que sea una acción organizada o una discusión de bar. La respuesta de los Estados es siempre parecida;utilizar la violencia que les permiten sus leyes e incluso, muchas veces, el que va más allá. En este sentido, una advertencia a tener en cuenta: Euskal Herria no puede aceptar la violencia que se cobija en los ordenamientos jurídicos español y francés, esto es, no solo habría que denunciar lo que se conocen como abusos, ya que ello conllevaría una legitimación de su violencia. En vez de relativizar y mostrar sus leyes como algo concreto (español, francés, capitalista…), nos llevaría a considerarlos como universales, objetivos e imparciales. A raíz de ello viene la exigencia de la marcha de las fuerzas de ocupación. Y es que si solo denunciásemos los abusos que éstos cometen, su marcha dependería del cumplimiento de la ley y no de la razón sustancial, que no es otra que son las fuerzas de ocupación de este pueblo.

Como ya se ha antedicho, han transcurrido 13 años desde que dos hombres armados del supuesto bando de los pacifistas mataron a un panadero no armado que hasta entonces estaba en paz. 13 de negación y opresión. 13 años trabajando a favor de Euskal Herria. No hay más, no hay ni regalos ni concesiones. No hay otra que seguir en la construcción de Euskal Herria, a pesar de todos los obstáculos. Que el camino es lucha al fin y al cabo. Y como es sabido, una de las cuestiones fundamentales en esa construcción es el desarrollo de la conciencia de pueblo. Este pueblo tiene que creer y pensar como pueblo. Y dentro de esa conciencia, es una parte importantísima el recuerdo del pasado y en especial, la memoria de aquellos que (violentamente) se han quedado en el camino.

Por todo lo que se ha mentado y por todas aquellas razones que se os puedan ocurrir, os llamamos para que participéis en el homenaje que se va a celebrar en el barrio de Donibane.

Firman esta carta: Joanes Aleman, Amaia Etxeberria, Ibai Ripodas, Irati Zabalza, Ibai Sueskun, Garazi Autor y Aritz Gomara Miembros de Sortu- Donibane