Editorial de diario de noticias

Refugio y acogida urgentes

La acogida en la CAV de dos familias kurdas que llegaron escondidas en un camión activó los mecanismos de solidaridad;mientras, en Europa un país como Hungría aprueba leyes que permiten detener a los refugiados

Lunes, 13 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:07h

La reciente llegada a la localidad vizcaína de Elorrio, de manera irregular y en consecuencia sumamente peligrosa, de siete personas -cuatro de ellas, menores- procedentes del Kurdistán iraquí, indocumentadas y escondidas en el remolque de un camión, volvió a sacudir la conciencia de la sociedad, que tuvo la capacidad de activar de manera urgente y eficaz sus sistemas de protección, ayuda, acogida y solidaridad para atender a estas familias que huían de sus lugares de origen en busca de refugio. La odisea de estas dos familias volvió a mostrar la realidad a la que se enfrentan a diario miles de personas dispuestas a arriesgar sus vidas y las de sus seres más queridos, incluidos niños, en busca de un futuro alejado de la guerra y el hambre. Al mismo tiempo, este episodio ha puesto a prueba los mecanismos públicos y privados, institucionales y de la sociedad civil, para atender a los refugiados. Una cadena de solidaridad que en el caso de Cruz Roja Navarra, por ejemplo, ha hecho posible la atención de 194 solicitudes de asilo o refugio. Más allá de la decisión que tomen esas familias sobre el destino final de su accidentado viaje -llegar hasta Gran Bretaña, como tenían previsto, o quedarse, aunque ambas tienen pros y contras-, este hecho ha puesto de manifiesto, de nuevo, la necesidad de que el Gobierno español, como mínimo, cumpla y haga cumplir sus compromisos adquiridos en el seno de la Unión Europea para la reubicación y reasentamiento de refugiados. Así se lo recordaron las miles de personas que, en sesenta ciudades de todo el Estado, tomaron parte en las movilizaciones convocadas por Amnistía Internacional, que denunció que, más allá de la política de cuotas, de las 17.337 personas refugiadas que España se comprometió a acoger este año, solo han llegado 1.141, un número ínfimo, ridículo y que refleja la inoperancia e inhumanidad con la que las instituciones europeas están tratando este asunto de capital importancia. Al hilo de esto, ha levantado ampollas la decisión del Gobierno húngaro de aprobar una ley que permite a las autoridades detener a los refugiados. Una medida que ha provocado la condena de Amnistía Internacional, UNICEF y el Consejo de Europa. Hungría contaba hasta ahora con centros abiertos y los refugiados podían moverse libremente por el país mientras se resolvía su caso. Un paso atrás en este drama humanitario.

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