Epicentro y los demás...

Lunes, 13 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Tocar el edificio de enfrente.

Tocar el edificio de enfrente.

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Tocar el edificio de enfrente.

En Pamplona se ha sentido un sismo, un seísmo o séase un terremoto, un movimiento de tierra, lo que causó la natural alarma y a más de uno y de una se le pusieron en la garganta. Hasta las macetas de flores “corrían por las terrazas” dice el ABC lo que debe ser verdad, la verdad oficial a cuya sombra ha vivido siempre el periódico de don Torcuato (Luca de Tena), el que “por coherencia” compraba mi amigo Miguel Ángel Ortigosa por si salía “en el tendido de los sastres” (las esquelas) y luego lo tiraba.

Pero bueno, que íbamos a lo del sismo, la movida telúrica que también se dice, aunque menos porque suena mal y como de luto, y el centralismo PTV (pamplonés de toda la vida) que lo ha hecho suyo. Injusticia pura y dura, porque en realidad fue en Olabe y Orikain donde sitúan el epicentro, que es como el baranda de la cosa, del semoviente más o menos se podría decir. Una injusticia, otra, del centralismo navarro, que no sé si lo hay pero se siente y más en sanfermines que es cuando de los papeles desaparece toda la periferia, y todo son el chupinazo, los encierros, kilikis, procesiones,riau riau que no hay y croquetas de pimiento en el Monas que ya no hay tampoco, y todo es Pamplona, hasta pañuelico rojo para don Ernesto (Ernest) Hemingway y lo demás es la tiniebla exterior y el no mandes nada porque no hay página libre.

Ya digo que la capital es muy suya y de seguido se hace dueña de todo, así es como lo veo pero del centralismo le tendré que preguntar al amigo Juan Cruz Alli, que era (y es) el último pensador que nos quedaba (con Albito Viguria, quizás) en el hemiciclo aunque decía lo de “lejos de mí la funesta manía de pensar” y “¡hala, iros a comer, que paga el Gobierno!” a los alcaldes de la periferia. Y estos pues que iban, porque aquel día terremoto no tocaba.

Cuando lo de Itoiz estuvimos en seguimiento atento de los sismos, que los había a diario aunque eran más pequeñicos y como en Pamplona no se notaban no se los apropiaban y ni caso. En México, en el DF, tienen terremotos a cada rato y un ejemplo gordo fue el del 85, que calculan entre los 3.200 y los 20.000 muertos, si bien no se sabe porque es vox populi que les echaron tierra encima, sembraron hierba y flores y los convirtieron en jardines. Fue cuando un amigo de Baztan me decía que “desde la ventana parecía que se podía tocar el edificio de enfrente”, y luego Fukushima donde nos enteramos de que había una cosa que le decían tsunamiy eso.

En tiempos “del tomate” del 36-39 también cuentan que hubo movida considerable y desde Burgos pidieron al cuartelillo de los civiles de un pueblo de Teruel que localizaran al epicentro de un peligroso seísmo. La respuesta tardó en llegar pero fue concluyente: “Epicentro y los demás, detenidos y pasaportados tras adecuado interrogatorio. No hemos podido contestar antes porque aquí hemos tenido un terremoto de puta madre”. Y pues que así. - L.M.S.