Pensiones contributivas y copago farmaceútico

Arturo Carreño Parras exconcejal de IU en Altsasu y jubilado - Martes, 14 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Algunas organizaciones de pensionistas y/o jubilados ya han comenzado a reivindicar que se les exima de la contribución anual, que es una buena carga económica de entre 1.500 y 3.000 euros dependiendo de la cuantía que se perciba. El argumento principal es que durante la vida laboral ya se ha contribuido con el descuento correspondiente en nómina, cada mes. Pero por si esto fuese poco, le añadimos el copago farmacéutico mensual, que está en un mínimo de 10 euros por mes y por cada pensionista o jubilado. Si a todo esto le añadimos el IPC anual que normalmente rebasa el 0,25%, resulta que las pensiones medias (90%) llevan un retroceso o pérdida de poder adquisitivo de un 7/8 por ciento desde que nos gobierna el PP.

Por lo comentado y avalado por numerosos economistas, les pedimos a los partidos políticos progresistas y de izquierdas, que en el Congreso y Senado procuren una ILP (Iniciativa Legislativa Popular) para poner un poco de orden en nuestras pensiones y que, mientras, los que están trabajando en el nuevo Pacto de Toledo llegan a un acuerdo consensuado para buscar recursos al problema del Fondo de las Pensiones, tengamos algún recurso más para poder llegar a fin de mes más holgadamente, esto es, eliminando la contribución mensual y eliminando también el copago farmacéutico.

No creemos que sea imposible encontrar fórmulas para buscar la dotación que las pensiones requieren y, si sirve de algo, podría ser: aumentar los impuestos progresivamente, sobre todo a los que más cobran;a las grandes empresas y grandes fortunas, recortando las partidas para el Ejército, la Iglesia, la Corona, fundaciones, etcétera. Y controlando la fuga de capitales, el trabajo sumergido y la corrupción en todos sus modelos y formas. A ver si de una vez por todas nuestros gobernantes hacen lo que prometen en todas las campañas: trabajar para el bienestar de todos y todas y por una justicia social y económica más justa, más equitativa y menos excluyente . Como algún senador romano dijo: “Hasta los pobres tienen derecho a comer, a vestir y a disponer de un habitáculo digno”.