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Aviso a navegantes

Por Javi G. Úriz - Martes, 14 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

La hinchada de Osasuna es una de las mejores, si no la mejor, de Primera. A poco que se le da, responde con el doble o el triple hacia el equipo. Ayer, en cuanto los rojillos empujaron al Eibar hacia su área, se olvidaron de todo y se pusieron a empujar con ellos, para lograr primero el empate y rozar la victoria. La afición de Osasuna pide poco, pero ese poco es innegociable.

Hay que recordar que los rojillos no han catado victoria en casa y que eso en otros lugares hubiese causado ya de todo (imaginen cierto campo de cierta ciudad levantina con una vuelta entera sin ganar...). Esto agota al más optimista. Ayer, tras el gol del Eibar, Vasiljevic quitó a León y el público estalló. Hay que reconocer, a posteriori, que el técnico acertó en el cambio (en los tres, realmente), pero es que el aficionado ya lo único que pide es que el equipo sea ambicioso, y el cambio no parecía mandar ese mensaje, aunque luego sí que fue así.

El equipo lo entendió bien, empató Kenan Kodro y no ganó con un remate de cabeza de Loé y otro de Oriol de milagro. Y la gente ya se volcó. Con poco, basta.

La afición de Osasuna pide poco para contentarse, pero no va a permitir que el equipo pierda la esencia sin mostrar su descontento

Por cierto, lo de Kodro comienza a tener tintes importantes para el futuro de Osasuna. Más allá de los goles que está marcando, entiende bien el trabajo que tiene que realizar en punta, aunque el rato que estuvo en banda, pareció perderse en tareas defensivas y se le escapó Capa varias veces.

Hablando del futuro, estos partidos que quedan hasta final de temporada deben servir a Osasuna para plantar semillas de futuro. Una de ellas debe llevar el nombre de Aitor Buñuel. Al joven lateral se le vio mejor físicamente, más desenvuelto, y debe jugar para poder crecer. Y como él, algún otro canterano. El futuro rojillo está en sus pies.

Destacable también fue la segunda parte de Loé, más cómodo con Mérida al lado, aunque se sigue echando de menos el despliegue de Fausto. Quien completó un buen partido de principio a fin fue Sirigu. El guardameta realizó paradas de mérito e, incluso, echó alguna que otra bronca a su defensa, algo que hasta ahora no se le había visto. Jaime también demostró que cuando está enchufado es desequilibrante Que no se desenchufe, por favor.

Pero lo más importante de ayer es que la afición de Osasuna mandó ayer un mensaje a navegantes. Una cosa es que sean buenos y otra cosa es que vayan a permitir que el equipo muera lentamente perdiendo toda la esencia de lo que debe de ser Osasuna.