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Osasuna casi repite su hazaña

SOLO UN PUNTO | El equipo rojillo se repone en el segundo tiempo al dominio del eibar y, tras el empate de kodro, se merece la victoria ante el único rival al que ha ganado

Javier Saldise | Javier Bergasa/Mikel Saiz - Martes, 14 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Kodro, autor del gol, lanza un beso a la grada mientras sus compañeros celebran el fin de la racha de derrotas.

Kodro, autor del gol, lanza un beso a la grada mientras sus compañeros celebran el fin de la racha de derrotas. (JAVIER BERGASA/MIKEL SAIZ)

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Kodro, autor del gol, lanza un beso a la grada mientras sus compañeros celebran el fin de la racha de derrotas.

pamplona- Osasuna se dejó todo para el segundo tiempo y, en un partido raro, en el que estuvo a punto de ser goleado, soñó con la proeza, con la rareza, la consecución de la victoria ante su rival favorito, el Eibar, porque debe tomarse como preferido el único que ha ganado en lo que se lleva de campeonato. Fue un encuentro disparatado, en el que la vehemencia del equipo de Mendilibar, netamente superior a los rojillos durante una hora de partido, no supo elevar al marcador las evidentes distancias futbolísticas y, consecuencia de ello, estuvo coqueteando incluso con la derrota en los minutos finales, cuando el Osasuna bravo y combativo salió de la cueva y se quitó las cadenas de este campeonato horrendo, cuando el orgullo por sí se abrió camino y logró respirar. A Osasuna, sin embargo, en otro compromiso nervioso y a remolque, no le dio para ganar y los momentos de animación del final de la contienda, la esperanza de repetir hazaña y un triunfo, quedan para el anecdotario de esta campaña que languidece con anuncio por adelantado.

Una vuelta entera después, lo que corresponde a la partición del campeonato por el reencuentro con el mismo contrincante, Osasuna no logró abrazar por fin una victoria y continúa a cada jornada más condenado, con su sentencia inapelable poniendo una mueca incluso en el aficionado más animoso. Ayer frente al Eibar solo unos trazos, unos instantes de pinceladas y coloración, pintaron a un equipo capaz de pugnar de verdad por los tres puntos ante un digno rival del torneo. Demasiado poco para poder ganar, demasiado tarde para esta Liga que deberá cobrarse unos cuantos responsables.

Más allá del recuerdo feliz en la primera vuelta en Ipurua (2-3), los chicos de Mendilibar no traían buenos vientos por aquí tras el repaso en la Copa (0-3). A años luz demostró estar el Eibar en el primer tiempo y la mejor noticia que recogió Osasuna fue que el marcador no se movió tras el zarandeo. Y eso que el equipo del extécnico osasunista provocó un auténtico terremoto a base de juego, criterio y ocasiones. Comodísimos con la pelota y sin ella, con las ideas más claras y variantes sobre el libreto, futbolistas como el japonés Inui se encontraron con todas las facilidades del mundo para, si Sirigu no lo estropea, haber firmado un triplete sin remisión. El portero italiano fue el mejor de los rojillos en el primer acto, porque el Eibar martilleó su portería en todo momento y el cancerbero, en la versión más correcta de lo que se lleva de temporada, estuvo a la altura de los pelotazos de Sergi Enrich, del insistente hombre de banda nipón y del pamplonés Arbilla, el primero en enredar en la tarde con un centrochut malévolo en una de sus correrías por el carril izquierdo.

Vasiljevic, que esta vez no se empeñó en una alineación para no acertar, sí sorprendió con la colocación de Sergio León por el flanco derecho, junto a una de las bandas, y la presencia de Kodro como delantero centro. El invento no había modo de que funcionara y las cosas, mediada la primera mitad, se redirigieron hacia una aparente normalidad con el máximo goleador del equipo por el centro, Kenan regresando a la izquierda, una parcela en la que ya ha sido utilizado de forma habitual, y con el paso de Jaime al lado derecho. Osasuna respiró algo más a partir de esa normalidad organizativa, pero no hubo mejoría ante la trituradora armera. A Buñuel le seguían sin ayudar por la derecha y Arbilla e Inui galopaban una y otra vez desbocados, mientras que en el otro flanco, a Fuentes le seguían pillando la espalda, ya fuera Capa o el activo Enrich, un futbolista excelente, otro elemento de consideración en este ensamblaje de altura que ha hecho Mendilibar con el Eibar.

Reservado todo para la reanudación, del juego de ataque de los rojillos no hubo noticias. Sergio León enseñó su tarjeta de visita a los cinco minutos, en un contragolpe con conexión previa con Jaime, y a partir de entonces se desató una cierta locura, la que propició la ausencia de goles. Aún con el mando del Eibar presente, con Oier de salvador bajo los palos ante el insistente Inui, Osasuna comenzó a tomar papeles en la historia y el primero en marcar casi fue Vujadinovic, en un testarazo que desbarató Yoel. Roberto Torres y Sergio León, con sendas ocasiones, colocaron en posición incómoda al Eibar, que tenía a Mendilibar desatado en una de las cabinas tras tanta concesión. El gol de Kike García, en el primer balón que tocó, hizo rebelarse a Osasuna frente a este destino desgraciado en el que con un soplo le tumban. El empate de Kodro, los dos cabezazos de Raoul y Oriol Riera en un equipo mejorado con los cambios, terminaron por rescatar al conjunto rojillo de esta racha horrible de encuentros sin ganar.

No hubo triunfo tras una lucha digna. Todo sigue igual con un punto más, y un partido menos.

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