EEII: una apuesta multilingüe, pública y de calidad

Maider Beloki - Miércoles, 15 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

durante los últimos meses, venimos escuchando burdos ataques que tildan cualquier mínimo avance hacia la normalización del euskara como una imposición. Son actitudes nacidas desde las más profundas entrañas de la intolerancia, la exclusión, la ignorancia y, sobre todo, el desprecio hacia esta lengua propia.

En los consecutivos mandatos de UPN en Iruñea, las escuelas infantiles han sufrido una situación de absoluto abandono. El resultado es que varias no cumplían la normativa, no había una línea pedagógica homogénea y, sobre todo, la oferta total en euskera hasta el año pasado era del 10%, y no se había ampliado ¡en más de 30 años! Tres décadas en las cuales la demanda social de escuelas en euskara ha sido una constante. Pero UPN, lejos de responder al reclamo social, ha intentado ocultarlo, incluso negándose a realizar cualquier encuesta oficial sobre la demanda real. Como consecuencia, de 12 escuelas municipales, solo dos eran en euskara. Una oferta, además, muy descompensada en cuanto a zonas se refiere: las dos estaban en el barrio de la Txantrea.

El año pasado, las cuatro fuerzas que sustentamos el Gobierno en Iruñea tomamos la decisión de atender al fin dicha demanda y abrir dos escuelas infantiles en euskara, ampliando la oferta a cuatro. El objetivo fue buscar el equilibrio, tanto en la oferta por barrios como por modelos, y cumplir la Ordenanza del Euskera vigente, terminando así con años de discriminación. La encuesta sociolingüística oficialmente realizada el pasado año por el Ayuntamiento situaba la demanda de 0-3 en euskera en un 38,5%, cifra muy cercana a la oferta de plazas para el próximo curso: 550 plazas de castellano (41,52%), con actividades en inglés 355 (25,31%) y en euskera 439 (el 33,17%). En definitiva, las acusaciones de imposición son radicalmente falsas, y quienes las hacen solo pretenden perpetuar la situación de discriminación anterior.

Por tanto, en lo relativo a la última sentencia, sólo cabe transmitir un mensaje de tranquilidad a todas las familias de la red de escuelas infantiles municipales y remarcar que el curso y las matrículas continúan con normalidad. Se mantendrá la oferta prevista: 7 en castellano y 4 en euskera. Aclaro que este Gobierno municipal, y concretamente, esta concejala de Cultura, impulsará el aprendizaje de las lenguas, tanto de las lenguas propias, como de lenguas extranjeras.

Desde una perspectiva pedagógica, seguimos manteniendo que la inmersión lingüística es la mejor manera de garantizar el correcto aprendizaje de idiomas y los cambios realizados van en ese sentido. Quisiera citar a los investigadores Hanh Thi Nguyen y Guy Kellogg (Hawai’i Pacific University) que han demostrado que “el aprendizaje de una segunda lengua implica la adquisición no sólo de formas lingüísticas sino también de formas de pensar y comportarse”. El aprendizaje de idiomas implica, inevitablemente, el aprendizaje de diferentes culturas y tiene relación con una mayor tolerancia.

Un servicio público, equilibrado y de calidad. Este es, junto al equilibrio de modelos lingüísticos, otro de los ejes estratégicos de este gobierno. Hemos plateado un ambicioso proyecto de inversiones en los próximos dos años con el objetivo de tener una red de escuelas infantiles modernas y adaptadas a las necesidades actuales de la ciudadanía. Un proyecto educativo integral y pionero que pretende consolidar la referencialidad de las escuelas infantiles de Iruñea.

Tras remunicipalizar las tres escuelas Hello (previamente privatizadas por UPN-PSN), y realizar este año una importante inversión para la gestión directa del servicio de cocinas y limpieza, tenemos hoy en día una red de escuelas infantiles 100% pública. UPN no solo privatizó las escuelas más nuevas, sino que abandonó al resto, de tal forma que algunas tienen ya unas necesidades de inversión urgentes (8 de 12 no cumplen la normativa). Este triste balance de gestión, de privatizaciones y abandono de la red pública -condenándola a su deterioro-, debería hacer enrojecer de vergüenza a UPN y a PSN.

En nuestra apuesta por unos centros públicos dignos y de calidad, el presupuesto de este año comprende 540.000 euros para un proceso de adecuación de seis escuelas, donde comenzaremos la adecuación de la escuela Haurtzaro en Rochapea. En los próximos cuatro años prevemos invertir más de 2,3 millones de euros sólo en reformas para adecuarlas al decreto marcado por el Gobierno de Navarra. Una cifra que supone multiplicar por 20 el conjunto de las inversiones que UPN realizó en el periodo 2011-15. El plan de inversiones para escuelas infantiles cuenta también con una propuesta de 2.5 millones de euros para la construcción de una nueva escuela en Soto de Lezkairu, y la adaptación de la escuela de Rochapea como espacio familiar, un nuevo servicio en una línea mas pedagógica de apoyo a las familias. Con este plan, en el curso 2020/2021, seguiremos contando con doce centros de titularidad municipal, todos ellos autorizados a nivel legal, y cumpliendo la normativa foral.

La rebaja y progresividad de las tasas (este curso aplicaremos una reducción de hasta el 63% para familias con rentas más bajas y monoparentales) y la elaboración de una línea pedagógica que genere un estilo de trabajo común entre todas las escuelas son asimismo otros objetivos estratégicos. Creemos que este servicio cumple un papel central, no solo en lo educativo sino también para la igualdad y la conciliación. Un precio asequible facilita el acceso y la permanencia de la mujer en el mercado laboral y propicia el reparto equitativo de responsabilidades en el cuidado de los hijos y las hijas. Paralelamente hemos iniciado un estudio para trasladar a los comedores una estrategia de menús saludables.

Por todo ello, trabajamos por un proyecto de escuelas infantiles público de calidad, metodológicamente pionero, multilingüe, y que sea parte del ciclo educativo, porque creemos que este servicio es vital para el desarrollo cultural y educacional de las futuras generaciones y el bienestar de la sociedad actual.

La autora es concejala de Cultura, Política lingüística, Educación y Deporte del Ayuntamiento de Pamplona-Iruñea