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La Audiencia la absuelve de violar a su sobrino de 15 años al no ver probado que le amenazara

Cuestiona la denuncia del menor por no ser “inmediata y espontánea” El informe forense consideraba su versión “altamente creíble”

Miércoles, 15 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:07h

pamplona- La Sección Primera de la Audiencia Provincial ha absuelto de tres delitos de agresión sexual y uno de abuso sexual a una mujer a la que se acusaba de mantener relaciones sexuales con el sobrino de 15 años de su pareja, bajo amenazas de que si contaba los hechos ella diría que él la había violado, lo que no queda probado. Por los hechos el fiscal solicitó un total de 42 años de prisión, 13 por cada uno de los tres delitos de agresión sexual y 3 más por el de abusos, mientras que la acusación particular pedía 52 años. La sentencia, que puede ser recurrida, sitúa los hechos en una vivienda de la Comarca de Pamplona, donde residían la acusada, pareja del tío del menor, y este, de 15 años, quien también residía en el inmueble junto a sus padres y cinco hermanos.

En agosto de 2015, uno de estos menores, de 4 años, entró en una habitación y sorprendió a ambos tumbados en la cama y ella le sujetaba el pene a él, una imagen que relató a sus familiares y que provocó que el padre del chico presentara una denuncia. La sentencia revela que la procesada mantenía desde mayo “diversas relaciones sexuales con penetraciones, sin que conste que ninguna de las relaciones lo fueran bajo la amenaza” de la procesada al menor.

Al respecto, no considera prueba de cargo el testimonio del menor, ya que sus manifestaciones subjetivas no tienen apoyo en ningún dato añadido que confirmen que las relaciones “tuvieran su origen en una conducta amenazante o abusiva de la acusada”. El informe pericial psicológico consideraba “altamente creíble” el testimonio del menor, pero la Sala advierte de que no puede tomar en consideración su testimonio porque no hay una manifestación espontánea del menor acerca de los hechos. Estos fueron descubiertos al ser sorprendidos por un hermano del chico.

Además, en esos primeros momentos “en modo alguno” el menor trasladó una situación de amenaza o abuso, ni tampoco consta, que por la forma en que fueron sorprendidos (por los hermanos pequeños), se constatase una situación exteriorizada de amenaza o abuso, elementos que tampoco se constataron en su comportamiento, lo que unido a la complexión física del menor, “notoriamente mayor que la de la acusada”, hace que la Sala no excluya que se trataran de “relaciones consentidas”. Tampoco se interpuso la denuncia “inmediatamente” después de ser sorprendidos, sino que lo primero que hizo el padre del menor fue decirle a la acusada que se fuera de casa. Y la denuncia que interpuso el padre la desencadenó la posterior riña con la procesada y tras consejo de su abogado. El tribunal recuerda que la denuncia del padre es genérica sobre las amenazas y que el menor tardó 40 días en declarar.

“El testimonio del menor está huérfano de corroboraciones objetivas”, señala la sentencia, que observa “una duda racional sobre la concurrencia de una situación de intimidación o abuso como origen de las relaciones sexuales”, que solo puede ser resuelta con un pronunciamiento absolutorio en aplicación del principio in dubio pro reo (ante la duda, a favor del reo).

en el límite de la reforma sobre el consentimiento sexualA la procesada también se le juzgó por un delito de abuso sexual ocurrido el 26 de agosto de 2015, al ser descubierta por los hermanos pequeños. Ese hecho se produjo una vez en vigor la reforma penal que modificaba la edad de consentimiento sexual y que la elevó en julio de 2015 de los 13 a los 16 años. Por lo tanto el menor en cuestión estaba por debajo de esa edad de consentimiento en ese hecho. Pero el tribunal recuerda que en toda la prueba y los informes de las acusaciones especificaban que “todas las relaciones sexuales lo fueron bajo amenaza” y que “en ningún momento fue objeto de prueba y menos aún de imputación concreta la existencia de relaciones sexuales de la procesada con un menor sin intimidación” y que esta no se ha demostrado ni en ese hecho de agosto ni en las otras relaciones, anteriores a la reforma penal. - E. Conde