la carta del día

Refugiados

Por Leire Itoiz Echarri - Jueves, 16 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Un hombre que pierde a su mujer e hija entre Irán y Grecia, dos hermanas separadas de su familia por intentar tener un futuro mejor alejadas de la guerra, familiares muertos, sueños destruidos, vidas arruinadas, niños inocentes que no van a poder optar a tener un futuro digno… ¿Por qué damos la espalda a personas cuyo único problema que tienen es haber nacido en países en guerra? ¿Sabe la población europea que estamos financiando esos conflictos bélicos? ¿Y qué pasa con los refugiados que no son de guerra pero que no tienen recursos ni oportunidades para vivir en sus países? ¿Tienen que seguir viviendo en la miseria? ¿Somos superiores solo por ser de una determinada nacionalidad? ¿Es mejor vivir en la ignorancia? ¿Estamos siendo justos? Tantas y tantas preguntas...

Hace unas semanas estuve de voluntaria en la isla de Lesbos, Grecia. Pude ver cómo llegaba una barca con 40 refugiados de distintas nacionalidades (Irak, Irán, Siria, Congo). Eran las 4 am en pleno invierno. Una mujer apenas podía ponerse en pie. El primer sitio al que fueron fue al campo de refugiados de Moria, el cual a simple vista parece una cárcel (y antiguamente lo era). Allí conviven unos 3.000 hombres, muchos de los cuales serán deportados. Ya no solo no pueden avanzar hacia Europa, sino que tras tanto esfuerzo les echan para atrás. Las condiciones en ese campo dejan mucho que desear, pese a que han ido mejorando en los últimos meses. Por ejemplo, no tienen agua caliente y hay gente que sigue durmiendo en tiendas de campaña.

Las familias tienen más suerte y pasan al campo de KaraTepe, donde conviven unas 800 personas. Ahí las condiciones son algo mejores, pero lejos de lo que supone una vida digna. Entre otros, queda mucho por mejorar en temas de educación, alimentación y salud.

Por muchos voluntarios que seamos, con ganas de darlo todo y muy necesarios, son los gobiernos los que tienen que actuar y cambiar esta situación. Nadie quiere abandonar su país, dejemos de financiar los conflictos bélicos y de impedir el desarrollo de determinados países, y mientras, no les demos la espalda. Vamos a acogerles y darles la opción de tener una vida digna.