Mesa de Redacción

Un año más, otro menos

Por Víctor Goñi - Jueves, 16 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

cogerse fiesta el día del cumpleaños constituye ya no tanto un gusto como una obligación de tanta felicitación por escrito pendiente de respuesta en una jornada donde uno se siente revivir más en la vertiente digital que en la interpersonal. Este frenético modus vivendi a golpe de deslizamiento táctil nos enfrenta a la realidad insoslayable de que en gran medida somos como nos sienten los demás y de que cada cual recibe en cierto grado según los afectos que brinda. Una certeza que nos reafirma en el axioma inmemorial de que el humor y el amor son las mejores recetas para conducirse por la vida, tanto más feliz cuanto más se ejercite el perdón desde la autocrítica y se aplaque la ira. De la propia nómina de próximos que nos felicitan por nuestra efemérides, conocidos en las situaciones más diversas, también cabe concluir con nitidez que la existencia es una tómbola más fruto de la casualidad que de la causalidad a base del siempre indispensable esfuerzo. Otra evidencia que nos hace tomar conciencia de nuestra debilidad, para atemperar esa vanidad dañina, y que a la vez nos ratifica la necesidad de aprovechar todas las oportunidades a nuestro alcance para gozarla, a poder ser en compañía. Pues la vida resulta al fin un deterioro corroborado primero por el espejo y a la postre por la ineludible parca.