¿Estamos preparados?

Por Ángel Urtasun Úriz - Jueves, 16 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:09h

resuelto el proceso de preinscripción del alumnado de Infantil y Primaria para el curso 2017-18, nos disponemos a realizar lo mismo para ESO, Bachillerato y FP. No ha sido fácil el trabajo llevado a cabo en el Gobierno de Navarra. Algo más fácil, tras la polémica del año pasado, la planificación de las escuelas infantiles municipales realizada por el Ayuntamiento de Pamplona. Las campañas publicitarias han levantado algunas viejas ampollas y, pasado el mal trago, ya es momento de defender públicamente que las cosas se han hecho bastante bien. No veo motivo alguno, salvo el interés político partidista, para las críticas realizadas desde algunos sectores y personas. Me sorprenden especialmente las de UPN y PSN, pues estuvieron implicados directa o indirectamente en ambos procesos en los últimos 20 años. Me resulta especialmente doloroso que se pida con insistencia la dimisión o cese de personas que, trabajando con intensidad en cumplimiento del acuerdo programático suscrito en junio de 2015, van sacando adelante una legislatura que se preveía muy difícil. Parece oportuno observar y destacar, por lo anómalo del hecho, que cuando se abren las puertas y ventanas, aumentando la libertad de elección de las familias, es cuando saltan las alarmas. Quede claro que mi crítica se dirige por igual a izquierda y a derecha. Ni menciono los panfletos repartidos en uno u otro sentido. Las familias han hablado y decidido con claridad.

Todo esto transcurre inmerso en un período de letargo al que el ministro Méndez de Vigo, por indicación directa de Mariano Rajoy, está sometiendo a la comunidad educativa española. Entiendo que, tanto PP, como Ciudadanos y PSOE, aunque por muy diferentes razones, ven con buenos ojos este periodo de seis meses para estudiar un posible Pacto de Estado por la Educación. A mí no me gusta que al objeto se haya creado una subcomisión de trabajo en el Parlamento español, ya que se está dilatando tediosamente el proceso, pero es lo que hay. Tampoco me parece bien que en este momento se organicen jornadas de huelga en la enseñanza aunque, a diferencia de la opinión del ministro, sí creo que la LOMCE debe ser derogada de inmediato. No es cierto que todo quedaría en el limbo. Se puede rescatar la LOE de 2007, defenestrada por el propio PP, o redactar otra ley orgánica, de similar rango, en base al borrador que el exministro Ángel Gabilondo (PSOE) tenía ya elaborado en 2011, con vistas al gran pacto social y político por la educación;documento, por cierto, que el PP no quiso firmar por intereses meramente electorales.

A la vista de los hechos, resulta satisfactorio comprobar que quienes de verdad están preparados, y siguen trabajando a destajo, son el profesorado y el alumnado. Estos nunca se detienen. Los plazos apremian. La edad biológica no conoce días de paro. Ya se van calentando las solicitudes para 1º de ESO, cambiando de centro escolar en la mayoría de casos. Aparece como siempre la disyuntiva entre FP o Bachillerato, con el título de Graduado en Secundaria en la mano. Éste sigue siendo seguramente el momento más decisivo en la vida, porque se produce en ese entorno de la adolescencia tan añorado por unos como despreciado por otros. Volverán a aparecer los múltiples consejos orientadores, pero a esa edad el protagonista debe decidir. De hacerlo otros por él, cargarían con la responsabilidad del resultado. Aconsejo, yo también, a padres y madres, que acompañen en todo momento la libre decisión de sus hijos. Y que no acepten el no es no, tan de moda. El joven que se niega a seguir estudiando lo que sus padres desean, debe presentar siempre alternativas ante sus progenitores. No vaya a ser que en pocos años se incorpore a las hordas agresivas que por desgracia aún pululan por algunas calles del casco histórico pamplonés.

Voy a terminar con la defensa del principal propósito de este artículo. El papel que corresponde a las instituciones en todos estos procesos es el de informar de las posibilidades existentes y publicar dónde están y cuántas son las plazas disponibles para cursar los estudios que se desean. Se habrían evitado buena parte de los conflictos vividos en los últimos meses, si el Departamento de Educación hubiera hecho esto, dejando a los colegios autonomía para su propia propaganda. No me gusta la sensación de caza y captura del niño. No me gusta que la educación y la enseñanza queden expuestas al mercado, pero en tan solo dos años no se puede cambiar esta tendencia. La socialdemocracia defendió en otros momentos históricos la escuela pública y el derecho a la planificación escolar por parte del Estado, pero a día de hoy se ha perdido ese rumbo y costará retomarlo.

No son buenos para la sociedad navarra, ni la precipitación en la toma de decisiones, ni el inmovilismo. Tenemos una magnífica red de centros escolares, pero hay un exceso desequilibrado de plazas ofertadas. Esto encarece indebidamente el sistema. Invertir en educación no es gastar más de lo necesario. Los poderes públicos están obligados a vigilar el destino de cada euro. Ser eficientes en el servicio público educativo, gratuito en las etapas obligatorias, como garantiza la Constitución española, exige la plena ocupación de las plazas escolares públicas y la concertación, gratuita también, de la parte privada que se precise. No ajustarse a la realidad económica actual es, además de una irresponsabilidad presente, un alto riesgo de insostenibilidad futura. El complejo problema de la concesión de becas al estudio en las universidades es un buen ejemplo de ello. Nuestro compromiso social es intrageneracional y también intergeneracional. Ya saben… ¡nuestros nietos siguen ahí, expectantes! ¿Estamos preparados?

El autor es profesor jubilado