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El pleno abre la vía para que los municipios decidan su libre incorporación a la zona mixta

UPN, PSN y PPN votan en contra del trámite de la reforma cuestionando la representatividad democrática y cargan contra la autonomía municipal

Andoni Irisarri Patxi Cascante - Viernes, 17 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Unai Hualde (Geroa Bai), encargado de defender la reforma de la Ley del Vascuence, charla con Uxue Barkos.

Unai Hualde (Geroa Bai), encargado de defender la reforma de la Ley del Vascuence, charla con Uxue Barkos.

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Unai Hualde (Geroa Bai), encargado de defender la reforma de la Ley del Vascuence, charla con Uxue Barkos.
“Algunos dicen que es un paso pequeño, pero muy importante para la normalización del euskera” “Los pueblos hacen la petición porque la ley, de hace 30 años, ya no sacia a la ciudadanía y hay que cambiarla” “La ley del vascuence sigue consolidando la falta de derechos lingüísticos a una parte de los ciudadanos” “Nos parece de sentido común que los ayuntamientos afectados puedan solicitar el cambio” “Es una medida con la que se impone el euskera y se ningunea al 85% de navarros que no lo habla” “Es un paso más en la hoja de ruta: como la Ley de Símbolos o el plan estratégico para el euskera” “El 90% de los navarros no quiere que se elimine la zonificación y no sabe hablar euskera”

ley del vascuence

La oposición, por detrás de Del Burgo

En 1986. UPN, PSN y PPN volvieron ayer a formar una triple entente contra la decisión de 12 municipios navarros de, en arreglo a lo estipulado en su mayoría plenaria, solicitar la incorporación de sus pueblos a la zona mixta, con el único objetivo de poder gozar de todos los derechos lingüísticos. Se opusieron con sus 24 votos y con argumentos mucho más radicales que los que el propio Jaime Ignacio del Burgo manifestó en el pleno del 4 de noviembre de 1986, cuando se aprobó la Ley del Vascuence. Entonces, el expresidente de la Diputación ya señaló que “las áreas vascoparlantes no son zonas de fosilización lingüística”, y que podrían “ampliarse o reducirse en función de la demanda social”. “El bilingüismo podrá extenderse a las restantes zonas en la medida en que el pueblo navarro libremente lo decida. Navarra puede llegar a ser toda ella zona vascoparlante, si tal es la voluntad de su pueblo”, concluía Del Burgo.

unai hualde

Parlamentario de Geroa Bai

dabid anaut

Parlamentario de EH Bildu

laura pérez

Portavoz parlamentaria de Podemos

josé miguel nuin

Portavoz parlamentario de I-E

carlos garcía

pamplona- El Parlamento de Navarra dio ayer trámite a la reforma de la Ley Foral del Vascuence por la que podrán incorporarse a la zona mixta todos los municipios que libremente lo decidan. La iniciativa, promovida por los grupos que sustentan al Gobierno de Navarra, salió adelante con la ajustada mayoría de la Cámara. Es decir, gracias a los 26 votos que suman Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e I-E. Porque enfrente, de nuevo como un bloque unitario, se opusieron UPN, PSN y PPN. Tres fuerzas que siguen funcionando como una sola cuando el tema de debate es el euskera.

Ayer, los 24 votos del tripartito de la oposición no fueron suficientes para tratar de torpedear lo que se empecinaron en calificar como “la imposición del euskera”, aunque la iniciativa simplemente responda a la petición democrática de algunos navarros que, por vivir en determinados pueblos, están privados de todos los derechos lingüísticos que sí tienen los que viven en la zona vascófona o mixta. Para los populares, socialistas y regionalistas, que hayan sido las mayorías plenarias de 12 municipios las que hayan pedido el cambio es lo de menos, porque incluso cuestionaron, a través de sus portavoces, la validez de la representatividad democrática y la autonomía municipal.

Pese a todo, la proposición fue admitida a trámite, por lo que la reforma sigue su curso parlamentario y terminará con la incorporación a la zona mixta (donde el euskera es cooficial) de 12 municipios hasta ahora en la zona no vascófona, y que lo han pedido a través de sus ayuntamientos. Son los pueblos de Abaigar, Aibar, Amescoa Baja, Ancín, Artazu, Cabredo, Cirauqui, Mendigorria, Murieta, Villatuerta y Zúñiga. Al menos, son los pueblos de los que parte la iniciativa, ya que queda abierta la posibilidad de que, una vez aprobada la reforma y vía enmienda, se incorporen a la zona mixta todos aquellos municipios que lo pidan a través de sus plenos.

“un paso importante”El encargado de defender la propuesta de reforma del cuatripartito fue Unai Hualde. El parlamentario de Geroa Bai enmarcó el trámite de la ley como “un paso importante para la normalización de un idioma propio de Navarra” y muy ilustrativo para desmentir la manida tesis regionalista sobre la imposición del euskera, ya que el cambio viene exclusivamente motivado “por las peticiones de los ayuntamientos”, por lo que “no hay ninguna imposición;todo lo contrario”. Por parte de EH Bildu, Dabid Anaut justificó la reforma en que “la Ley del Vascuence no sacia a los ciudadanos ni a los pueblos” y enmarcó la introducción de los 12 municipios en la zona mixta como una medida transitoria “hasta que se acabe con la zonificación”. En la misma línea se expresó Laura Pérez (Podemos), quien dijo que la citada ley “sigue consolidando la falta de derechos de una parte de la ciudadanía navarra y su deficiente consideración dependiendo de dónde viva”. Quizá haciéndose cargo de la situación, José Miguel Nuin (I-E) consideró lógico que “los consistorios puedan tomar una decisión en ese sentido”.

Argumentos totalmente primarios y de escaso rigor se esgrimieron desde la oposición, incluyendo al PSN, totalmente alineado con la derecha. De hecho, Inma Jurío no sólo vio la iniciativa como “una hoja de ruta clara” hacia el nacionalismo, sino que incluso cuestionó la legitimidad de los consistorios para representar a sus pueblos a la hora de tomar la decisión de solicitar el traslado. Ana Beltrán (PPN) aseguró sin rubor que “el 90% de la ciudadanía de Navarra no quiere que se elimine la zonificación lingüística” y dijo que “los navarros no han querido aprender euskera durante 30 años, ni tampoco lo usan para su vida diaria”. Por último, Carlos García Adanero (UPN) tildó la medida de “imposición al 85% de navarros que no hablan euskera y que tendrán que aprenderlo para no quedar en un segundo plano para optar a puestos de trabajo en la Administración”.