Conductores urgen a la MCP para instalar las mamparas

Se concentran en apoyo al compañero agredido y para concienciar contra las agresiones verbales, más comunes

Sara Huarte / Patxi Cascante - Sábado, 18 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Más de un centenar de personas se reunieron ayer frente a la sede de la MCP.

Más de un centenar de personas se reunieron ayer frente a la sede de la MCP. (PATXI CASCANTE)

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Más de un centenar de personas se reunieron ayer frente a la sede de la MCP.

pamplona- Más de un centenar de conductores de villavesa se concentraron ayer frente a la sede de la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona como gesto de solidaridad con el compañero agredido recientemente y para solicitar a la MCP que “acelere” la instalación de las mamparas y las cámaras de seguridad.

“Tuvimos una reunión hace cuatro meses con la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona y, entonces, nos dijeron que este año se había dedicado una partida presupuestaria para poner en todos los autobuses cámaras de seguridad y hacer la prueba piloto de las mamparas en las villavesas de servicio nocturno”, explicó Alberto Iribarren, conductor y presidente del Comité de Empresa de TCC. Por lo tanto, y en vista de que esa partida presupuestaria ya está aprobada, los conductores urgen a la MCP para que “acelere el tema de las mamparas” y ofrecen su colaboración para que el “resultado sea satisfactorio” para ambas partes.

El objetivo de esta medida es, según explica Iribarren, aportar un “plus de seguridad, sobre todo en los servicios nocturnos”. Y es que, aunque según explica el presidente del Comité las agresiones físicas se producen en “ocasiones muy puntuales”, las agresiones verbales sí son más comunes. Por el momento, y a pesar de que “las agresiones pueden producirse en cualquier línea y en cualquier contexto”, las líneas más conflictivas son la 18, que une la Urbanización Zizur Mayor y Sarriguren, a primera hora de la mañana y la N1, nocturna con trayecto entre la Avenida San Ignacio y Zizur Mayor. “Está muy bien ir de fiesta y tomarse algo, pero hay que pensar que luego se está subiendo a un lugar en el que la gente está yendo de camino a casa o al trabajo”, apostilla Iribarren, para quien la situación se complica especialmente cuando “se suben muchos de golpe y se cuelan”. “Llamas a la Policía Municipal, que les obliga a bajar a todos y a subir de uno en uno pagando su correspondiente billete, pero el problema comienza cuando la Policía ya se ha ido. Ahí es cuando empiezan las amenazas”, explica este conductor, convencido de que hace falta “concienciar a la población”.

solidaridadDurante la concentración, los conductores y conductoras lanzaron un mensaje de solidaridad para el compañero recientemente agredido. “Yo he hablado con él y me ha dicho que pasó un par de días malos con dolor de cabeza por los golpes, pero que lo peor ha sido la parte psicológica. La inseguridad al tener que volver a subir a autobús”, señaló Iribarren, que no dudó en apostar por la educación y las campañas de concienciación como solución a largo plazo.