Nuevo modelo en las unidades de barrio para mejor la atención

En Milagrosa y Chantrea se va a poner en marcha una experiencia piloto

Kepa García Oskar Montero - Sábado, 18 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:10h

La edil Eguino, en medio, con los técnicos que dieron detalles de los cambios.

La edil Eguino, en medio, con los técnicos que dieron detalles de los cambios.

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La edil Eguino, en medio, con los técnicos que dieron detalles de los cambios.
“Los equipos no van a rotar por los barrios, la estabilidad da mejores resultados” “El servicio de acogida será una tarea de todo el personal disponible en la unidad”

pamplona- El Ayuntamiento de Pamplona tiene previsto aplicar un nuevo modelo organizativo en las unidades de barrio para mejorar la atención y reducir las listas de espera, especialmente importantes en la Milagrosa, donde se va a poner en marcha una experiencia piloto, junto a la unidad de barrio de la Chantrea, para conocer la evolución de los cambios introducidos.

La concejala delegada de Acción Social Edurne Eguino dio ayer a conocer la iniciativa junto a la directora Marisol de la Nava y el equipo de responsables de área: Ana Fernández, María José Galar, Maite García y Txus Labarga. Acudió también Lucía Martínez, profesora titular del departamento de Trabajo Social de la Universidad Pública de Navarra.

Las unidades de barrio son la puerta de entrada al sistema público de servicios sociales. Tienen por objeto acoger a la ciudadanía y recoger sus demandas, ofreciendo una primera respuesta a sus dificultades y favoreciendo, cuando sea necesario, el acceso a los diferentes sistemas de protección social. Pamplona cuenta actualmente con doce unidades de barrio, que ofrecieron 43.391 atenciones a lo largo del pasado año.

En las unidades de barrio se garantiza la prestación de los cuatro programas de atención primaria que exige la cartera de servicios sociales: el primero, el de acogida y orientación social;el segundo, el de promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia;el tercero, de incorporación social;y el cuarto, el de atención a la infancia y a la familia.

Una de las claves del nuevo modelo va a ser la configuración de equipos estables en las unidades, evitando que los profesionales circulen de barrio en barrio, lo que permitirá mejorar la calidad del trabajo interno que realizan y una mejor distribución de sus cargas porque incide directamente en la atención que se presta a la ciudadanía.

edurne Eguino

Edil de Acción Social

Txus Labarga

Técnico

Otro de los cambios previstos se localiza en el servicio de acogida, donde se registran los índices de listas de espera más elevados. Con la nueva organización, el servicio de acogida de las unidades de barrio será una responsabilidad de todos y todas las profesionales, para las primeras atenciones y facilitar el acceso a prestaciones, completado con intervenciones planificadas en el resto de programas de atención primaria (infancia, incorporación y autonomía personal). Los y las profesionales de acogida se integrarán en los tres programas para poder atender de manera personalizada y con mayor intensidad las situaciones que así lo requieran.

desde el 2 de mayoSegún explicó Eguino, los trabajos para mejorar la atención en las unidades de barrio se han desarrollado a lo largo de los últimos doce meses. De forma experimental, la puesta en marcha del nuevo modelo se iniciará el 2 de mayo y se desarrollará a lo largo de este año 2017 en las unidades de barrio de Chantrea y Milagrosa, dos de los centros que ya cuentan con mayor estabilidad en sus equipos profesionales, a quienes se facilitará la formación necesaria antes del inicio del nuevo modelo. En cada una de esas unidades trabajan entre 10 y 11 personas.

Según comentó Marisol de la Nava, durante esta experiencia piloto se efectuará una recogida de datos sobre el desarrollo del nuevo modelo, se aplicarán indicadores de evaluación para analizar su efectividad, se recogerán propuestas de modificación y se realizará un estudio de las personas atendidas para establecer prioridades de intervención.

La flexibilidad y globalidad que el nuevo modelo quiere ofrecer a las unidades de barrio permitirá que cada equipo de trabajo vaya adaptando su acción social y comunitaria a las necesidades y características de la población y del entorno en el que viven, implicándose en los barrios como un recurso municipal al servicio del propio barrio, que participa y promueve las redes sociales del mismo.

Más alcanceAdemás permitirá a las unidades de barrio abordar procesos de diagnósticos sociocomunitarios que generen objetivos comunes de servicio y nuevas actuaciones específicas en torno a estos, como trabajos grupales con personas que presentan situaciones, demandas o necesidades similares, o trabajo comunitario con la población en general y con asociaciones vecinales, para trabajar temas específicos en los barrios (pobreza y exclusión, dependencia, envejecimiento activo, educación a padres y madres, etc.).

Se prevén, según Txus Labarga, espacios para el trabajo conjunto en el servicio lo que posibilitará compartir información, revisar casos, coordinarse y colaborar en las intervenciones, planificar y diseñar el servicio estableciendo objetivos comunes, además de recibir formación para su actualización y adecuación a las necesidades.