Música

Luz y sonido

Por Teobaldos - Domingo, 19 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

CONCIERTO DE l ciclo ‘cartografías de la música’ del mun

Intérpretes: Technics Nou Ensemble: Georgia Privitera, violín. Myrian García, cello. David Romero-Pascual, clarinete. José Pablo Polo, guitarra y metrónomo. Programa: obras de Alberto Bernal, Fran MM C. de Vaca, Simon Steen, Oscar Escudero, J.P. Polo, Iñigo Giner, Simón Loeffler. Programación: Cartografías de la Música del Museo Universidad de Navarra. Lugar: auditorio del museo. Fecha: 16 de marzo de 2017. Público: no llegó al centenar (es raro que esto no interese a los innumerables grupos de rock, pop… que hay en la Comunidad Foral. 12 y 8 euros).

Sonidos siderúrgicos y oxidados. Radios, de fondo, mal sintonizadas. Cacofonías hirientes producidas por deslizamientos extremos. Un cierto regusto por huir del sonido medianamente hermoso. Incluso cierta provocación, al utilizar un cuchillo y un tenedor para tocar la guitarra eléctrica. Durante los primeros diez minutos de este extraordinario -o sea fuera de lo ordinario- concierto, dudas si te toman el pelo. Pero, a medida que avanza el espectáculo, vas descubriendo, un mundo electrónico - musical, de alcance insospechado;donde también cabe la belleza, la sutileza, el entretenimiento, y, sobre todo, la capacidad de sorprender, algo que, a estas alturas, no se paga con nada. Sobre el escenario, instrumentos convencionales: violín, violonchelo, clarinete bajo y guitarra eléctrica;otros, muy técnicos: ewi (un controlador de viento, con ocho octavas, sin llaves, una especie de clarinete o saxo tenor electrónicos), whammy pedal (un pedal que permite desplazar la afinación de la guitarra eléctrica en tiempo real), loop pedal (permite grabar y repetir lo grabado al instante, en bucle), delay pedal, pedales de efectos, etc, luces led y de neón, y proyecciones. Y los cuatro intérpretes, en los que admiras no sólo el excelente control y manejo de entramado tan complejo, sino su filosofía (Cage al fondo) que parece busca el sonido como creador de lo que ocurre (no al revés: el ruido del tráfico es el que mueve a los coches), y que respeta el sonido por el sonido, sin contaminarlo apenas. En el programa siete compositores -todos nacidos a partir de 1976- que van a poblar toda esta refinería de sonidos con intrusiones violentas, rítmicas, efectistas y, también ensoñadoramente líricas.

1.- Todos caníbales de Fran C. de Vaca: el comienzo se hace un poco pesado;luego, ya se entiende el voraz apetito del trío que cae y manipula la guitarra, el clarinete bajo y el chelo. Aun así, me resulta dispersa, quizás aún no hemos entrado en la sonoridad, salvo en el hallazgo de los seis arcos -dos por cada intérprete- que tocan el mismo chelo: podían haberlo explotado un poco más. 2.- Estudio para instrumento de cuerda de Andersen: el violín de G. Privitera, forzado en las cuerdas hasta el extremo, se reinventa al golpear la madera por efecto del whammy pedal. Para mi es un descubrimiento tímbrico. 3.- Screen sketch IVde Ó. Escudero: uno de los puntos álgidos de la velada;ese clarinete raro tocado por Romero llega a un virtuosismo insospechado al poner música a las rapidísimas imágenes que surgen de la proyección de Internet;genial. 4.- No tune/no tempode J.P. Polo: la manipulación de varios pedales y del metrónomo digital por un solo intérprete revela el extraordinario poder de la técnica que aquí logra, casi, una atmósfera impresionista de gran orquesta;sonido francamente hermoso, uno se incorpora sin reparos a su propuesta. 5.-E.B. Licht Voor de I. Giner, con protagonismo de la luz: sobre un fondo musical minimalista de clarinete bajo, violín y chelo, el efecto del encendido de las llaves del clarinete y de puntos de luz en los otros dos instrumentos, logra un entorno mágico, muy lírico, de pequeñas luciérnagas misteriosas. 6.- Se cierra la sesión con B de S. Loeffler, de nuevo con protagonismo lumínico de neón: bien el primer impacto, pero se me hizo un poco repetitiva. Pasó un tanto desapercibida -fuera de escena- la videoinstalaciónEl grito mudo, que invitaba a gritar, creo. Probablemente un auditorio convencional no invite a hacerlo. Un gran trabajo. Enhorabuena, también a los atrevidos programadores.