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Casas de Barcos, donde aparcar es imposible

Vecinos de la zona de la Venta Andrés piden soluciones al Ayuntamiento ante la imposibilidad de aparcar en el barrio desde que se instauró la zona azul de Hospitales

P. Gorría Iñaki Porto - Domingo, 19 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Vecinos de las Casas de Barcos, junto a decenas de coches aparcados en el solar anexo a sus viviendas.

Vecinos de las Casas de Barcos, junto a decenas de coches aparcados en el solar anexo a sus viviendas. (IÑAKI PORTO)

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Vecinos de las Casas de Barcos, junto a decenas de coches aparcados en el solar anexo a sus viviendas.

“No tenemos sitio para aparcar, nos quejamos y a los dos días vienen los municipales a multar”

pamplona- ¿Quién no ha sentido la frustación de intentar encontrar una plaza de aparcamiento cerca de su casa sin conseguirlo? Es la situación que viven a diario los más de doscientos vecinos de la zona de la Venta Andrés, donde el efecto frontera de las zonas reguladas vecinas de Hospitales, Vistabella y Barañáin convierte en imposible encontrar una plaza libre. Así se lo han expuesto en numerosas ocasiones al Ayuntamiento, la última en el Foro de Barrio de Etxabakoitz de la semana pasada con el concejal Armando Cuenca, aunque dos días después les llegó una desagradable sorpresa en forma de multas de la Policía Municipal a vehículos del barrio mal aparcados pero que no molestaban, se quejan los vecinos.

Junto a la Venta Andrés, a la derecha de la avenida de Aróstegui saliendo desde Pamplona, se asientan las llamadas Casas de Barcos, construidas hace medio siglo y que no cuentan con garajes privados. El barrio está formado por once portales en las calles Virgen del Soto y San Raimundo, ambas estrechas y la segunda sin salida. Un terreno de propiedad privada junto al antiguo colegio del Sagrado Corazón que el Ayuntamiento habilitó hace años, con capacidad para unos cien vehículos, les servía de aparcamiento. Pero desde que hace dos años y medio entró en funcionamiento la zona azul de Hospitales no tienen forma de encontrar un hueco. “Para las siete de la mañana empiezan a llegar coches y a las ocho ya está todo lleno. Y así todo el día, hasta las nueve de la noche por lo menos”, lamenta un vecino. “Este es el aparcamiento de los que van a los hospitales, del hotel Blanca de Navarra, del CIMA, de gente de Barañáin y de Iturrama, incluso de quien aparca aquí para no pagar y coge la villavesa”, añade. La presión de vehículos incluso se ha acentuado con la puesta en servicio del ascensor que arranca justo detrás de sus viviendas y sube a Vistabella y Etxabakoitz Norte. “A veces hay hasta broncas entre conductores”, constatan.

Es un aparcamiento gratuito y público, por lo que el primero que llega deja el coche. A ellos les toca “dar vueltas por si sale alguien”, añade otro vecino que asegura haber llegado a esperar hasta dos horas para encontrar un hueco. En una reciente visita del alcalde Joseba Asiron al barrio, les avanzó que la solución podría llegar en 2018, pero “no podemos esperar”, señalan.

El barrio está limitado por la avenida de Aróstegui, la salida natural de Pamplona a la autovía a Estella/Lizarra y Logroño, Vistabella y Etxabakoitz Norte en lo alto y el río Elorz que lo separa del Grupo Urdánoz. Al lado están las instalaciones deportivas, lo que les supone otro inconveniente a la hora de encontrar aparcamiento, sobre todo en verano. Para colmo de males, el acceso al parking público se hace por la trasera de la calle Virgen del Soto, lo que deriva todo el tráfico por el interior del barrio. Justo en esa trasera, varias señales y una raya amarilla indican la prohibición de estacionar, algo que, a juicio del vecindario, no tiene sentido. “Se pintó cuando había contenedores de basura para que los camiones de recogida pudieran trazar las curvas sin problemas;ya hace años que no están allí los contenedores pero sigue estando prohibido aparcar. Es aquí donde estuvieron el otro día los municipales multando”, lamenta la vecina Rosa Ramos. La reivindicación del barrio es que el Ayuntamiento habilite algún otro espacio para aparcar, “porque sitio hay, en Sanders o en Carmelitas por ejemplo”, señalan, o bien que extienda la zona de aparcamiento regulado hasta aquí.

otras carenciasLos vecinos lamentan también que el barrio ha ido perdiendo poco a poco servicios. “Solo tenemos farmacia y la cafetería-panadería. Para hacer compras hay que ir a Iturrama o a Barañáin y aquí hay mucha gente mayor que no tiene coche”, se quejan. Tampoco hay en el barrio ninguna entidad bancaria. “No tenemos ni un cajero, antes había caja en el Grupo Urdánoz, a unos diez minutos andando de aquí, pero también la quitaron”, señalan. Echan en falta un espacio adecuado para los niños: “No pedimos mucho, solo un par de columpios y un tobogán, porque lo que hay no es suficiente y tienen sitio de sobra para ponerlo”. La impresión general del vecindario es que su barrio está abandonado. “Pagamos los mismos impuestos que los demás pero no tenemos servicios”, concluyen. En abril tienen prevista otra reunión con el concejal de barrio, y esperan soluciones.