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la carta del día

Paternidad corresponsable

Por Tere Sáez Barrao - Lunes, 20 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:07h

el camino hacia la igualdad y la corresponsabilidad para llegar a una sociedad más justa y equilibrada es un trayecto a recorrer en dos sentidos: de lo privado a lo público y a la inversa. Avanzar en igualdad supone avanzar en el reparto de responsabilidades y el Día del Padre es un buen día para hablar de la paternidad corresponsable, con el objetivo de posibilitar unas relaciones igualitarias entre las personas, por lo tanto calidad de vida familiar y una educación basada en los valores humanos sin distinción de sexo.

Porque para llegar a la igualdad de oportunidades, es necesaria la igualdad de responsabilidades.

La corresponsabilidad es una clave para la igualdad por ello el trabajo doméstico y el cuidado de las personas deben ser compartidos entre hombres y mujeres. No podemos permitirnos la sociedad que los hombres no hagan esta aportación y ellos no deben de perderse la oportunidad del cuidado y realización de las tareas para la sostenibilidad de la vida. Por ética y justicia y por autonomía y crecimiento personal. Tampoco deben ser privadas de ello las criaturas. Tienen derecho a disfrutar y ser cuidadas por su aita.

Debemos reivindicar la importancia del cuidado porque valorándolo garantizaremos la sostenibilidad necesaria a nuestra casa común, el planeta y la vida de las personas.

La idea de que los hombres deben hacer unas cosas y las mujeres otras ya no responde al sentimiento de una amplia mayoría de la ciudadanía.

Para paliar todo esto defiendo y me uno a esas voces que reclaman que los permisos para cuidado de hijos e hijas sean iguales para ambos progenitores, intransferibles y pagados al 100% de la base reguladora. De esta manera garantizaremos le derecho de los hombres al ejercicio de la paternidad y evitaremos que las mujeres sean penalizadas laboralmente por el hecho de ser madres.

Hoy en día el cuidado se queda en casa y tiene nombre de mujer. El 30% de las mujeres con hijos tiene un contrato a tiempo parcial, mientras que en el caso de los padres esa proporción ronda el 6%. Jornadas laborales más cortas para las mujeres y por tanto salario más pequeño, menor cotización y peores prestaciones a futuro. Por ello se habla cada vez más de la feminización de la pobreza. No solo ahora, sino en la vejez. De más de las 6.000 pensiones no contributivas en Navarra, más de 5.000 la perceptoras son mujeres. La brecha salarial en Navarra es de 30,46% (8.483,72 euros es la diferencia entre la ganancia media anual de los hombres y las mujeres en nuestra Comunidad).

Junto a ello son necesarios los servicios para garantizar una integración plena de ambos sexos en el mercado laboral (escuelas infantiles gratuitas en todas los modelos lingüísticos, ludotecas...).

Desde el Parlamento, Gobierno de Navarra y los ayuntamientos se puede y debe ir un poquito más allá. Por ejemplo, adecuando los horarios a la conciliación en las propias instituciones. Impulsando campañas informativo-formativas para personas adultas basadas en las ideas de la igualdad y la necesidad de repartir y compartir todos los trabajos.

Y sobre todo, en cumplimiento del Acuerdo Programático, puntos 23 y 25 en materia de Igualdad, así como lo aprobado en pleno del Parlamento de Navarra de marzo de 2016: incluir la equiparación de los permisos de maternidad y paternidad en la legislación laboral en la futura reforma del Estatuto del Personal al servicio de las Administraciones Públicas, en las cláusulas sociales que deberán preverse en la Ley de Foral de Contratos Públicos, o en otras leyes y disposiciones navarras.

Por último, me parece importante recordar que ser padre no es sólo un hecho biológico. Es y debe ser una tarea especialmente significativa en la vida de un hombre. La mejor forma de vivir la paternidad es con amor, emoción, cuidado e igualdad en la pareja. Comenzar desde el principio es un buen comienzo.

Si no hay igualdad afectiva, no existe igualdad efectiva. Este camino es apasionante recorrerlo mujeres y hombres conjuntamente.La autora es parlamentaria de Podemos-Ahal Dugu

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